Bonaire, la lluvia de mañana y la ayuda que se rechaza
El hilo se ha mudado al parking del centro comercial Bonaire. Mientras los equipos dragan la zona, aquí se hace el cálculo de cuánta gente puede haber quedado abajo. Y sobre todo eso, un aviso naranja para mañana: puede volver a llover sobre barro.
Qué se ha sabido
Lo primero es el tiempo. Se esperan nuevas lluvias fuertes en la costa valenciana mañana entre las 18:00 y las 23:00, en las mismas zonas ya golpeadas y más al sur, hacia Sueca y Cullera. Un aviso naranja queda activado. Los modelos que se enlazan (Ventusky, el de AEMET) no son los de la semana pasada, pero se cruzan con una frase que da miedo: el barro se ha solidificado en las alcantarillas y una nueva lluvia puede volver a taponarlas.
El otro frente son los números.
325.000 personas y 75.000 viviendas afectadas en la zona cero según lo que se pega. Otro forero sube la cifra a
465.000 afectados. En Riba-roja, seis víctimas mortales, la última una mujer de 26 años que estaba embarazada. Y la cifra de desaparecidos se sigue pelando en público: la filtración hablaba de 2.500 llamadas al 112,
reducidas a 1.900 al aparecer 600 con vida. Hay quien lee ahí un x10 del dato mal interpretado y quien, directamente, no se cree ninguna cifra oficial.
El Bonaire es el nuevo punto negro. Se está dragando el aparcamiento subterráneo y aquí nadie se pone de acuerdo ni en el tamaño: hay quien dice
5 plantas, quien dice 3, y quien corrige que las 5.000 plazas son contando la superficie. Una periodista habla de
3.400 muertos y otro de
5.000 personas sin contacto telefónico. Los que estuvieron allí recuerdan que 150 personas se refugiaron en el hall del cine, más los 600 trabajadores y los clientes de un martes de lluvia. La evacuación arrancó a las 20:12, con el agua ya entrando.
«Es el centro comercial más grande de Valencia provincia. 5 plantas de aparcamiento», resume un forero.
Las cifras de ayuda también aparecen. Cruz Roja lleva recaudados 7 millones según lo que se pega. Y el goteo de material rechazado sigue: los
helicópteros que la Comunitat pidió a Andalucía vuelven dos días después sin que les asignaran trabajo; los bomberos de Bilbao,
tercera vez activados y tercera vez que no les dejan ir; Francia ofreció 250 bomberos y se rechazó con un «gracias, pero ahora no hace falta». También hay quien dice que unos bomberos franceses llegaron por su cuenta. El directo de Iker Jiménez promete 100 trailers a Valencia.
El resumen más pegado del tramo es el de un forero que pasó el día en Aldaia: ambiente tenso hasta el punto de que ningún político que entre va a salir bien, policía autonómica catalana y vasca que se vino
sin esperar órdenes, y una frase que se repite:
«sin maquinaria pesada no se avanza por mucha voluntad».
Dónde está la bronca
Tres peleas. La primera es quién puede mover al ejército y por qué no se ha hecho antes. Unos leen la ley de defensa y sostienen que las Fuerzas Armadas deben preservar la seguridad «en los supuestos de grave riesgo, catástrofe o calamidad» sin esperar a que nadie se lo pida. Otros responden que sin cadena de mando no hay operación posible y que el problema no es la ley, es quién manda. Hay quien recuerda que el jueves ya se preguntaba en este mismo hilo por qué no estaba el ejército allí y le contestaban que no se podía acceder.
La segunda es la ayuda que se cae. La Generalitat prohíbe el acceso de voluntarios a once municipios a partir de mañana (Aldaia, Alaquàs, Picanya, Sedaví, Albal, Beniparrell, Paiporta, Benetússer, Alfafar, Massanassa y Catarroja). Hay quien lo defiende: si ya entran profesionales, el voluntario estorba. Y hay quien lo lee al revés: se cierra la puerta cuando no hay excavadoras, ni luz, ni agua, ni cuerpos recogidos. Un participante que estuvo en Catarroja dice que no vio un solo policía y que ahora van a poner a los funcionarios a controlar entradas en lugar de ayudar.
La tercera es el «pueblo salva al pueblo». Un mensaje que se replica sostiene que el pueblo desorganizado no salva a nadie y que las imágenes de miles de personas cruzando un puente esconden cosas. La mitad del hilo lo aplaude; la otra mitad responde que el único que ha estado estos días con botas y pala ha sido ese pueblo, mientras los organismos se miraban. La ironía vuelve sobre los que se apuntan el mérito y no aparecen.
Qué cambia respecto a antes
Que el escenario ya no es solo el de la limpieza. Entra la lluvia de mañana, la única amenaza que nadie discute y que puede devolver el agua a una zona con las alcantarillas taponadas de arcilla. Entra el Bonaire como posible fosa, y con él la sospecha de que la cifra oficial no sea la real. Y entra la prohibición de voluntarios, un frente nuevo justo cuando empezaba a organizarse la ayuda de fuera.
Lo que se espera mañana
Un forero pregunta si la tormenta ya pasó y se puede empezar a reconstruir o si aún empeora. La respuesta que recibe: el aviso naranja para mañana entre las 18:00 y las 23:00, otra vez sobre la costa. Se cita a miembros de la UME calculando hasta 2.000 muertos y avisando de que, si vuelve a llover, hay nueva catástrofe. El mismo tramo habla de supermercados arrasados en algunos barrios y de problemas de abastecimiento. Y el runrún del día: mañana van los políticos y el rey a hacerse la foto, y hay quien espera que los reciban con barro.