Anuncian la desescalada en cuatro fases y piden alargar la alarma
El 28 de abril, Sánchez aparece en pantalla con cuatro fases, un mapa por provincias y la promesa de una nueva normalidad para julio. La letra pequeña no tarda en saltar: se desescala por provincia o unidad territorial, no por comunidad, y las visitas a familiares se limitan a la misma provincia. Una semana después, el plan llega al Congreso con el Gobierno negociando a la desesperada los escaños para prorrogar el estado de alarma sin depender del PP.
Qué se ha sabido
Las cifras de Sanidad se van corrigiendo a base de empujones. El 30 de abril aparece un salto que descoloca: ayer eran
23.822 fallecidos y hoy
24.275, pero la diferencia diaria publicada es de 325. Hay comunidades que están metiendo ahora casos anteriores y Madrid es el lío más gordo, con
190 positivos notificados al Ministerio frente a los
658 que reconoce la propia consejería. Alguien recuerda que las series largas están en la web del
Instituto de Salud Carlos III, que es de donde beben los informes, y otro pega el
contador global que sirve para seguir la cifra del día.
En lo económico, el primer trimestre cierra con una caída del PIB del
5,2%, la mayor desde que hay registros, y
691.054 afiliados menos en abril. Morgan Stanley proyecta un hundimiento del
22,6% para el conjunto del año. Fuera:
Reino Unido supera a España con 4.419 muertos notificados en un día al sumar los de residencias. Rusia pasa de 8.000 casos diarios. Brasil rompe su récord. En Francia, un estudio detecta la COVID en muestras de finales de diciembre. El trabajo de Barcelona da que solo el
5,8% de la población tiene anticuerpos.
El registro de IFEMA cierra con un flash-mob de sanitarios que se hace viral. El SEPE reconoce que tiene un millón de prestaciones por ERTE y despidos sin tramitar. Y el TC admite a trámite el recurso contra el decreto del estado de alarma.
Dónde está la bronca
La bronca principal es la prórroga. El Gobierno negocia con Cs el sí al estado de alarma.
Girauta deja Ciudadanos y pide votar no con las dos manos. Hay quien lee el movimiento de Cs como un salvavidas al Ejecutivo y hay quien lo lee como un clavo ardiendo para no ir a elecciones. Otros recuerdan que el mismo Cs que pedía elecciones hace unos meses ahora sostiene la alarma.
La segunda bronca es la desescalada por provincias. Un sector sostiene que la unidad territorial rompe la igualdad entre españoles; Feijóo, desde Galicia, pide que se haga por áreas sanitarias. La tercera es la de las cifras: cada día hay quien transcribe el informe y cada tarde hay quien demuestra que ya no cuadra. Los que defienden al Gobierno sostienen que las correcciones vienen de las comunidades; los que no, leen ahí una cocina para que la curva baje.
El otro foco es la comunicación. Unos subrayan que el miedo hace más daño y que el virus retrocede; otros responden que sin tests masivos no se puede levantar el pie del acelerador. La frase del presidente, repetida en cada comparecencia, no calma: no hay plan B.
Qué cambia respecto a antes
Lo que se da por superado es el confinamiento total. A partir del 2 de mayo se puede salir a deporte y paseo en franjas horarias, con los niños ya fuera antes. La desconfianza en las cifras deja de ser un tema de un día y se instala como norma. El asunto nuevo es el calendario: cuatro fases, por provincia, con la amenaza de que la prórroga no salga en el Congreso y con medio foro preguntándose qué pasa si no hay acuerdo.
Aparece también con fuerza la derivada económica. Los ERTE sin pagar, el paro, el PIB y la caída del turismo dejan de ser un rumor y se convierten en la segunda crisis del hilo. Un participante avisa de que el 80% de los bares puede acabar en manos de los bancos si la reapertura se hace al 30% de aforo.