El estado de alarma ya está en vigor con 288 muertos en España
Pedro Sánchez compareció a las 20:00 del sábado para anunciar el estado de alarma, que ya está publicado en el BOE. Lo hizo con retraso: el consejo de ministros arrancó a las 10:30 y se alargó casi siete horas entre filtraciones cruzadas. El anuncio cae sobre una lista de excepciones que hizo saltar el hilo por los aires: se puede salir a trabajar, a comprar, a la farmacia, al estanco, a la tintorería, a la peluquería y a pasear al perro. En el foro, la mezcla de carcajada e indignación es unánime.
Qué se ha sabido
El decreto entra en vigor y centraliza las competencias sanitarias en el Gobierno. Se confirma el positivo de
Begoña Gómez, mujer del presidente, y también el de Irene Montero. El país amanece el domingo 15 con
7.753 contagiados y 288 muertos. Madrid acumula 3.544 casos y 213 fallecidos, en torno al 80% de las víctimas mortales. Hay
382 personas en UCI y 517 altas. Castilla-La Mancha pasa a 401 casos, la Comunidad Valenciana a 409, Cataluña a 715, el País Vasco a 630. Los repuntes por comunidades se leen en el hilo como un goteo que no para.
Italia registra 21.157 casos y 1.441 muertos, con 3.497 nuevos y 175 fallecidos más en un día. El mensaje que más se repite: los números se disparan y esto no ha hecho más que empezar. El Gobierno despliega la UME en Madrid, Valencia, Sevilla, Zaragoza, León, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife. Alemania cierra fronteras con Austria, Francia y Suiza, y Colombia bloquea la entrada de visitantes. Correos y el comercio online siguen operativos; la hostelería queda limitada al reparto a domicilio.
Dónde está la bronca
Aquí salta la bronca en dos frentes. El primero, la lista de excepciones. Media España se parte con las peluquerías y el paseo de los perros. «Puedes sacar al perro, ir a comprar el pan, pillarte el periódico, coger tabaco, lavar la ropa en la tintorería, darte un paseo por el Alcampo y ponerte guapo y bello en las peluquerías», resume un participante. Otro apunta el agujero de fondo: «Si no cierran los centros de trabajo no se cortará la cadena de contagios y el estado de alarma no servirá de nada.» La confusión decreto-comunidades —peluquerías abiertas por el Real Decreto pero cerradas por algunas autonomías— se discute página tras página sin conclusión.
El segundo frente es político. Según varios mensajes y retuiteos que circulan, en el consejo de ministros se habría discutido la nacionalización de eléctricas y medios, con la vicepresidenta económica amenazando con dimitir. El hilo se parte entre quienes sostienen que Sánchez ha ganado poder absoluto y quienes leen que el Gobierno sale tocado. Hay quien habla de «155 encubierto». Y una tercera discusión, ya desde la noche: el aplauso convocado por WhatsApp a las 22:00 desde los balcones. Mientras unos lo describen como apoyo al personal sanitario, otros lo leen como cortina de humo: «Los aplausos me han recordado a una escena. Ya recuerdo a cuál, espero que nos vaya mejor», escribe un forero.
Qué cambia respecto a antes
El estado de alarma pasa de anuncio a norma en vigor. La discusión abandona el «si se decreta» y se centra en cómo se ejecuta. Los positivos dentro de la clase política —Begoña Gómez, Irene Montero, el vicepresidente catalán, el síndic de greuges— se cruzan con la sospecha de qué se hizo en las semanas previas. La cifra real de infectados vuelve a la palestra: «Te aseguro que la cifra real de infectados es de diez a quince veces superior a la de infectados confirmados», sostiene un participante, una estimación que no aparece respaldada por ningún recuento oficial.
La mascarilla se convierte en símbolo de la discordia. Un aviso francés sobre antiinflamatorios circula durante páginas antes de ser desmentido en antena como un bulo reciclado. Las residencias de ancianos aparecen como foco silencioso. La discusión sobre las camas UCI ocupa las últimas páginas: el hilo coincide en que las próximas dos semanas deciden si el sistema resiste o colapsa. La Policía Municipal de Madrid sale con megafonía para despejar las calles; en provincias se describen controles y alguna sanción. La predicción más repetida en este tramo: el pico no ha llegado. «Mientras antes asumáis que vamos a superar los 3.000 muertos antes de fin de mes, menos doloroso será», escribe un forero.