Calvo ingresa en la Ruber y el estado de alarma se amplía 15 días
El tramo del 21 al 23 de marzo trae dos noticias que se comen el hilo: Carmen Calvo ingresada por una afección respiratoria en la clínica Ruber, y la prórroga del estado de alarma quince días más, hasta el 11 de abril. En paralelo, Italia ordena cerrar toda actividad no esencial y España alcanza los 1.720 muertos, superando a
China.
Qué se ha sabido
Los datos oficiales del 23 de marzo son 28.572 diagnosticados, 1.720 fallecidos y 2.575 altas, con
394 muertos y 3.646 positivos nuevos respecto a la víspera. Cataluña suma 1.200 casos y 54 fallecidos y roza los 30.000 totales. Álava llega a los 1.000 contagios y 70 muertos. Sanidad reconoce
3.475 sanitarios infectados, más del 10% del total de casos.
Por edades: el 67% de los fallecidos tienen más de 80 años y el 30% de los ingresados en UCI menos de 60. En el hospital de Bellvitge, cuatro de cada diez ingresados bajan de los 50.
Italia ordena cerrar toda actividad industrial o comercial no vital tras sumar 651 muertos en un día, cerca de 5.500 acumulados. Aun así, los nuevos positivos caen y Lombardía casi reduce a la mitad su cifra diaria. Cuba envía 52 médicos a Lombardía y Rusia anuncia que mandará virólogos militares. Merkel entra en cuarentena tras coincidir con un médico que dio positivo.
Estados Unidos se desboca:
17.000 casos solo en el estado de Nueva York, Trump moviliza la Guardia Nacional y la Reserva Federal anuncia compras de activos sin límite, 125.000 millones al día. El COI aplaza los Juegos de Tokio. Grecia prohíbe la circulación. Rumanía confirma su primera víctima mortal.
En Madrid la cosa aprieta: la Funeraria Municipal cierra por falta de material, el Palacio de Hielo se prepara como gran depósito de cadáveres y en Ifema se habla de 5.500 camas. Murcia ordena por su cuenta el cese de la actividad no esencial y luego pide al ministerio que lo ejecute. El País Vasco pide a los taxis de Bilbao que trasladen enfermos ante la falta de ambulancias.
Mueren el tercer guardia civil y un primo de la presidenta de Madrid. En la lista de nombres, fallecen Carmen de Mairena y la actriz Lucía Bosé; dan positivo Plácido Domingo y Harvey Weinstein. También circula un tuit
que se discute varias páginas.
Dónde está la bronca
La bronca grande es Calvo. La vicepresidenta ingresa en una clínica privada y el hilo se parte: unos explican que Muface permite elegir y que no hay incoherencia; otros lo leen como un
símbolo insoportable para quien lleva semanas defendiendo la sanidad pública. La comparación con Esperanza Aguirre, atendida en la pública, alimenta el fuego durante páginas enteras.
El 8M vuelve a primera fila. Está quien atribuye a la manifestación buena parte del pico de Madrid y quien recuerda que hubo partidos de fútbol, el mitin de Vox y fiestas vecinales. Se presenta una denuncia contra el delegado del Gobierno en Madrid por autorizarla.
Corren los rumores sin freno: dimisión de Sánchez, ingreso de Pedro Duque —desmentido en directo—, fallecimiento de Esperanza Aguirre —desmentido—, un posible positivo de Pablo Iglesias. Un audio de un médico que asegura que los contagios bajan un 50%, después un 24% y después un 14% se comparte a todas horas; una parte lo cree y otra pide fuentes y fecha.
El tratamiento con hidroxicloroquina se cuela una y otra vez. Se pregunta al ministro por él y responde que no sabe de qué le hablan, y varios foreros lo comparan con la ausencia de mascarillas y de test. El debate sobre las medidas se atasca: unos exigen cerrar toda actividad no esencial y otros recuerdan que el campo y la industria no pueden parar.
Qué cambia respecto a antes
Antes el hilo discutía si había que confinarse; ahora se discute cuándo saldremos y a qué precio. Aparecen las cuarentenas de políticos —Merkel, Calvo— y los rumores de contagios en el Gobierno. Italia, la referencia para calibrar la curva española, empieza a dar señales de meseta.
Los fallecimientos se cuentan ya por cientos al día y la discusión se desplaza a lo económico. Se calcula que el turismo pierde un millón de empleos diarios. Lo único claro es que este tramo acaba sin que nadie sepa responder a la pregunta que más se repite: hasta cuándo.