No hay un 30% de beneficio: la mayoría mataría por un 10%
El cálculo que ordenaba medio hilo recibe respuesta. pepeleches coge los 150.000 euros de producción de un asalariado de 50.000 y reparte la cuenta otra vez: no hay un 30% de beneficio en la mayoría de las empresas, y sostiene que la mayoría mataría por un 10%. Ese margen no es del bolsillo del empresario. Cubre costes: alquiler, energía, publicidad, amortizaciones, sueldos no productivos, intereses y seguros. Si de verdad un 30% fuera para el dueño, escribe, el negocio sería otro. preludio lo había negado de plano; ahora alguien lo desarrolla.
Qué se ha sabido
BogadeAriete trae una referencia de la Cámara de España, «Talento 45+», y su lectura: las cámaras ya se han olido el negocio y los jóvenes les parecen demasiado blandos para el tajo.
Klaus María entra en la pelea de las cuentas con una lista de siete entidades. Dice que es falso que haga falta nómina, permiso de residencia y permiso de trabajo. Bankinter, Openbank, Caixa, ABANCA, N26, Revolut y Nickel no piden nómina, y figuras como «ama de casa», «en paro» o «sin ingresos fijos» valen como respuesta. La nómina sirve para quitar comisiones, no para dejar entrar al cliente.
HaCHa insiste en lo contrario y añade una pata: ningún banco garantiza que no vuelva a pedir justificantes. La normativa antiblanqueo permite reclamar después la procedencia de los fondos, y cita al Banco de España. Si no los aportas, cuenta cerrada.
InKilinaTor cuenta que paga el doble del SMI y que la plantilla trabaja bien, pero todos pasan de 55 y no piensa renovar a ninguno según se jubilen. Tiene bastante para dejar de trabajar; mantiene la empresa por ellos. dragon33 mira a Estados Unidos, donde se curra a los 80, y sostiene que los empresarios españoles que rechazaban a los mayores de 50 ahora reculan.
Los mensajes más duros del tramo apuntan a la contratación de mano de obra migrante para no pagar lo que corresponde. El hilo también se toma un respiro: alguien bromea con que la alopecia debería contar como minusvalía.
Dónde está la bronca
La pelea de las cuentas sube de tono. HaCHa mantiene que sin justificante de ingresos no hay cuenta convencional. patroclus le responde que él abrió una en Openbank sin comisiones y que un pobre no necesita un broker. HaCHa le contesta con descalificaciones personales; navajita platea le devuelve el golpe en el mismo registro. Klaus María desmonta la tesis con su lista. Los dos que discuten ya no hablan de bancos, hablan de quién es más torpe. La pelea deriva hacia terreno migratorio y ahí se queda.
El segundo choque es generacional. Malditos Bastardos lo pone en términos de contrato roto: el joven ya no recibe casa, familia, coche ni vacaciones a cambio de lealtad, mientras la otra parte sigue ganando. Pregunta para qué ser leal. VixensAttackMe matiza a quién se señala: no es el dueño de la pyme, es la gran fortuna sin empresa productiva detrás, la de fondos, herencias y arte, la que dobla y triplica. Y añade su queja: paga por encima de convenio y del SMI, paga las extras, y aun así cada semana falta uno. Causa Propia carga contra los jóvenes en la obra y los compara con trabajadores de otros países. la_trotona apunta lo contrario: cuando los sueldos eran decentes los jóvenes sí querían ir a la obra, y de especuladores hay cuatro.
Qué cambia respecto a antes
El cálculo del 30% deja de estar solo rebatido y pasa a estar argumentado. La pelea de las cuentas gana nombres propios: ya no es «hay bancos» contra «no hay bancos», es una lista contra una negativa apoyada en el Banco de España. Entra la referencia de la Cámara de España al talento sénior y entra el empresario que no renovará a nadie. La brecha migratoria, que ya asomaba, se cuela con un desvío áspero que nadie cierra.
La horquilla que lo explica
Pinchazo propone un modelo: una horquilla sujeta por una pinza. Por un lado, los gastos del negocio; si superan los ingresos, incluido un colchón para imprevistos, no compensa tener empresa. Por otro, lo que el trabajador está dispuesto a aceptar, que depende de sus propios gastos y de lo que ofrezca la competencia. Entre los dos extremos se negocia. Su remate: si forzando al empresario este cierra, el problema no era el trabajador.
34Pepe mete el Universo 25 de Calhoun: los jóvenes serían los ratones hermosos de un experimento ya programado. erlinmagom reivindica lo contrario: que la Gen Z no quiera trabajar no es un defecto, y reparte la sociedad en tres grupos históricos. Ricardo-Barcelona pide que quien se lanza a hacer lo que quiere apechugue con los errores sin llamar a papá y mamá. Y espera, dice, a un ratón exterminador que acabe con todos.