El estudio que trae Mr.Foster no va de comerse las pepitas
Mr.Foster lo prometió y lo ha cumplido. «Si encuentro esos estudios se los traigo», había dicho. A los pocos mensajes apareció el enlace, un artículo científico alojado en una base de datos pública. Lo presentó con dos palabras:
vale oro. La respuesta llegó antes que cualquier aplauso. Otro participante lo abrió, lo leyó y le devolvió el golpe: ahí se habla de cápsulas con papaína y otras sustancias, no de comerse las bolitas negras del centro. El resto del tramo es una pelea por ver qué dice de verdad ese enlace.
Qué se ha sabido
El enlace es lo más concreto de estas 48 horas, entre el 25 y el 27 de septiembre:
el artículo que Mr.Foster presenta como respaldo de su teoría. Antes de colgarlo ya había soltado las cifras:
hasta un 75% menos de opacidades y moscas volantes, con un remedio que cuesta
unos céntimos. No hay confirmación independiente de ese porcentaje, y el propio texto, según quien lo ha leído, va de cápsulas y no de pepitas.
Entre medias, alguien pregunta si todo esto es un desprendimiento de vítreo. Mr.Foster aclara que él se refiere a las manchas y opacidades que dificultan la visión, y añade las causas que asocia al problema: la edad, la hipertensión, los picos de glucemia y mirar un eclipse con gafas de supermercado. Otro forero asegura que las semillas son además
antiparasitarias. Sin fuente. Y aterriza otro dato, este sin ningún enlace detrás: las semillas amargas lo serían por
cianuro, según un participante, que se lo reprocha a quien se las come sin saberlo. No lo respalda con nada.
Entran también dos formas de comerla que antes no estaban sobre la mesa. Una:
con lima. Un forero cuenta que la vio servir así en un restaurante de Portugal y que desde entonces la toma con lima, con muy buen resultado. Otra:
con miel.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en dos en cuanto aparece el enlace. De un lado, Mr.Foster: las semillas tienen un valor que nadie imagina, hay estudios recientes, el remedio es barato y aquí está la fuente. Del otro, quien se ha molestado en abrirla: el documento habla de cápsulas con papaína y otras sustancias, no de ingerir las bolitas del centro. La distancia entre lo que se promete y lo que dice el texto es toda la pelea.
Segunda refriega, más corta: el cianuro. Un participante sostiene que el amargor viene de ahí y que hay gente comiéndolas sin saberlo. Los que las han probado siguen en lo suyo: dos o tres, muy amargas. Ahí se acaba. Nadie ha traído una analítica, así que el asunto queda colgando.
Tercera: por qué no gusta. Un veterano lo atribuye a que se recolecta muy verde y no madura bien, y señala al supermercado por su nombre. Dice que él también creía que no le gustaba hasta que la probó bien madurada. Otro va en la misma dirección y remata: quien compra papaya en esa cadena se equivoca, hay que ir a mercadillos o tiendas de barrio, y la diferencia es
abismal. Ninguna de las dos cosas se ha comprobado aquí.
Lima, miel y una mandioca
El apartado práctico se llena solo. El del restaurante portugués insiste en que sola es floja, aunque buena para el estómago por la papaína, y que la lima le sienta de maravilla. Otro sentencia que hay que comerla con miel. Y un tercero tira de memoria televisiva para cargar contra toda una familia de tubérculos: vio a alguien defender una raíz en la tele, la compró, la probó y aún le da náuseas. Nadie le ha discutido la anécdota.
Alrededor, el hilo hace lo de siempre. Uno entra a preguntar si alguien ha probado el asunto y reconoce que es la primera vez que lo oye. Otro propone probar la de un solo grano. Y varios se contestan con bromas sobre el nombre de la fruta, sin aportar nada al fondo. Es ruido, pero es el ruido que mantiene la página viva.
Qué cambia respecto a antes
Antes el balance era simple: afirmaciones sin confirmación independiente y semillas muy amargas. Ahora hay un enlace, pero no cierra nada: lo que se discute ya no es si el estudio existe, sino si dice lo que Mr.Foster cree que dice. La cifra del
75% sigue sin verificación aparte y las semillas siguen siendo amargas. Lo nuevo de verdad es el giro práctico. Lima, miel, mercadillo. Ahí no hay bronca.