El monte arde más y se cita un 63% más de bosque desde 1960
El relato del país que se convierte en desierto choca con una cifra incómoda que circula en el hilo: la masa forestal española habría crecido un
63% desde 1960, según un participante que cita un medio. Más árboles, sí. Y sin embargo los incendios son cada vez más furiosos, según ese mismo diagnóstico. La paradoja no es menor: quien recorre España en coche sostiene que el monte se muere mientras esa cifra apunta a que no falta bosque.
El dato del 63% que se usa contra el relato de la desertificación
El diagnóstico de sequía, erosión y avance del desierto se topa con otra explicación, la que defiende un forero: el
abandono rural ha dejado el monte sin gestionar y esa acumulación de combustible sería la que convierte cualquier chispa en un incendio difícil de controlar, sobre todo en el noroeste peninsular. No faltaría bosque, según este relato:
sobraría matorral seco esperando la mecha.
¿Reforestar o dejar de arder? El debate de las especies
Hay quien defiende plantar a toda costa: cada arcén, cada linde, cada finca abandonada. Otros avisan de que una reforestación mal pensada
crea otro desierto, una sola especie que da sombra densa y mata todo lo que crece debajo. Y una advertencia más terrenal, de otro participante: para plantar árboles hace falta suelo, con estructura y nutrientes. Donde no los hay, el plan se queda en el papel.
Zaragoza y Murcia: hay quien dice que nunca fueron bosque
No todo monte pelado es un bosque perdido. Un participante sostiene que zonas como Zaragoza o Murcia han sido áridas siempre y menciona el campo de maniobras de San Gregorio. Otro avisa de que reforestar un ecosistema estepario puede arrasar especies únicas que no sobreviven bajo un árbol. La duda no es si hay que plantar, sino dónde tiene sentido hacerlo.
La pregunta queda abierta: ¿reforestamos España o aprendemos, antes, a gestionar el bosque que ya tenemos?