Simyo no deja pasar de contrato a prepago sin portar el número
La trampa está en el sentido de la flecha. En Simyo se puede pasar de prepago a contrato, pero no al revés. Quien tenga una tarifa de contrato y quiera volver al pago por adelantado se topa con una negativa del servicio de atención: no hay botón, no hay trámite, no hay excepción. La respuesta que circula es siempre la misma:
portabilidad a otra operadora y, una vez allí, regresar a Simyo. Un viaje de ida y vuelta para algo que debería resolverse en cinco minutos.
No es un caso aislado: en el hilo se sostiene que muchas operadoras tampoco lo permiten, mientras que el camino inverso, de prepago a contrato, sí está disponible. Quien lo intenta se encuentra con la puerta de salida cerrada.
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La salida más repetida es quedarse en contrato y bajar a la tarifa base sin cuotas. Solo se paga lo consumido, se puede estar
hasta seis meses sin usar la línea y, pasado ese plazo, basta una llamada o un SMS para que no se suspenda. El panel del cliente permite además limitar voz y datos: conveniente, porque en el hilo se desaconseja activar los datos.
El cálculo lo firma quien solo quiere tener un número operativo. Un consumo mínimo cada seis meses que ronda los
0,18 céntimos, o la tarifa de un euro que, según el cálculo que circula, se queda en 0,16.
El prepago sigue teniendo razones que no son nostalgia
Hay quien sentencia que el prepago es cosa del pasado. Otro grupo defiende lo contrario por un motivo muy concreto:
no atarse a una cuenta bancaria. Una SIM de prepago se tira a la basura cuando empieza a recibir molestias, no genera domiciliaciones y se retoma cuando convenga. El catálogo que aparece en la conversación es de saldo: bono de un euro con 100 MB, otro de 2,5 euros con 100 MB y 120 minutos, y uno de cinco euros con llamadas ilimitadas y 8 GB. La recarga se hace desde la app, se marca la renovación automática y a otra cosa.
Cuánto tarda una operadora en bloquear una SIM sin recargas
Unos seis meses, según lo que se comenta. Es el plazo que se maneja antes de que la línea quede suspendida si no hay movimiento. Por eso en el hilo hay quien opta por la recarga gorda de 20 o 30 euros, activada con renovación automática, para olvidarse del asunto. Y por eso mismo el prepago, con todo su engorro, sigue teniendo partidarios:
sin cláusulas, sin sorpresas, sin domiciliación.
Total, que el camino existe pero pasa por irse y volver, con copia del DNI y paciencia incluidas. ¿Merece la pena el rodeo o basta con aceptar una tarifa base que nadie te explica bien?