Creo que ante la politización del accidente, por la cercanía de las elecciones, nos estamos equivocando en el análisis.
Evidentemente que el accidente tiene unos responsables políticos concretos. También tiene unos responsables puntuales: quienes estaban en sus puestos de trabajo como responsables en el momento del accidente.
Pero creo que, entre unos y otros, obviamos a los verdaderos responsables, que son el conjunto de trabajadores públicos o semipúblicos que están a cargo de Adif. Ese colectivo es el verdadero responsable del accidente y no debería quedar ni uno sin juzgar.
Los maquinistas y los responsables de las vías saben perfectamente qué marcan los protocolos y las normas. Cuando se prestan a desconectar los sistemas de seguridad y circular a 200 km/h, son responsables. Cualquier trabajador y aún más uno de esas empresas, es indispensable que se niegue a trabajar sin las normas de seguridad adecuadas. Ese personal, por protocolo, no debía haber aceptado circular a más de 40 km/h.
Los jefes y controladores son todos responsables. Supongo que una mayoría de enchufados se debe al político de turno que les ha colocado en el puesto. Sabían perfectamente que sin los sistemas de seguridad los trenes se bloquean y que como máximo deben circular a 40 km/h en esas condiciones. Si dieron las órdenes por complacer al político a quien deben su puesto, son culpables.
Los que renuevan las vías, instalan los sistemas de seguridad y todo lo referente al mantenimiento, si hicieran su trabajo de forma profesional y comprometida, llevaríamos años viendo circular los trenes a 40 km/h por esa vía y los políticos ya se hubiesen espabilado.
Pero todo ese colectivo, organizado para complacer a los políticos, ha pasado de todo y ha causado la gloria de medio centenar de españoles a quienes deberían haber servido con eficacia como es su deber y marca la ley.
Deberíamos juzgar duramente a los políticos por su desidia y desfachatez, pero deberíamos condenar a las mismas penas a todos los responsables que pasan de cumplir con sus obligaciones.
Todos son culpables. Empezando por la joven del Iryo y acabando por el presidente de este gobierno.
¿Pero sabéis qué pasará? NADA.
El próximo año lamentaremos alguna otra desgracia, con cualquier otro político al frente y los mismos responsables. Y todos tan contentos.
Esto es España.