El sector vinícola es de los más corruptos junto al de los lácteos.
Las tretas industriales para adulterar el producto están a la orden del día, ellos lo llaman "pogre".
El producto alimentario tradicional español se fundamenta en una filosofía incompatible con la modernidad, pues surge en una época donde se valora la Verdad y el Bien y por tanto todo se adecua a trabajar procesos honestos y adecuados a la naturaleza de las cosas y de las personas, y de ahí surgieron productos de altísimo valor.
Por esto es que en la era de la posmodernidad, donde todo se rige por la ideología del dinero, es IMPOSIBLE que surja nada así del propio mercado, y que los ideólogos sistémicos no hagan sino introducir nuevas tretas para deformar y degenerar los pocos productos que se mantienen mínimamente fieles a su tradición, siempre en aras de la sacrosanta productividad, como si por adulterar un producto y engañar al consumidor fueran más listos cuando lo que son es deshonestos.
Ahora con la reciente obligatoriedad de indicar los ingredientes en la botella del vino se han sacado una nueva treta que es poner un QR para evitar que sean legibles directamente. No vaya a ser que la gente descubra el engaño de toda la cochambre que le echan, donde los manidos sulfitos son lo más suave que le echan, entre gomas, gelatinas, colorantes, saborizantes, etc.
Y todo nada más que por conseguir un producto "perfecto" es decir UNIFORME, no vaya a ser que alguien se moleste al percibir diferencias entre botellas que delaten el carácter artesanal del producto.