El pulled pork enlatado llega al súper: salsa y dudas
El pulled pork en lata no es una revolución de la cocina: es carne de cerdo desmenuzada con salsa dentro de un envase de conserva. Y aun así ha bastado para montar una discusión de sobremesa sobre qué comemos cuando decimos que comemos bien. El producto ha empezado a asomar en lineales como el de Aldi —y, según un forero, también el de Consum— y en tiendas de conveniencia abiertas 24 horas, según los rastros que distintos compradores han ido dejando. La versión congelada, según otro participante, se vende en Lidl. A partir de ahí, dos frentes: el gastronómico y el de la etiqueta.
¿Es pulled pork o carne mechada de toda la vida?
Hay quien sostiene que el nombre es un anglicismo innecesario: en España, y especialmente en Andalucía, esto se ha llamado carne mechada, una pieza de cerdo cocinada entera y después cortada, no necesariamente deshilachada. Técnicamente, mechar es otra cosa —introducir tiras de grasa dentro de una pieza—, matiz que se pierde en la traducción comercial. La cochinita pibil mexicana juega en la misma liga, con chipotle en lugar de barbacoa, y para una parte del personal deja a la hamburguesa en fuera de juego.
La salsa concentrada: grasa y azúcar, según un forero
El punto que más incomoda no es la carne. Es lo que la baña. Un participante describe la salsa de acabado como una bomba de calorías: grasa de cerdo con azúcar en cantidad, más salsa barbacoa por encima, y contrapone a eso la sal, la pimienta y el comino. Según quien probó la lata, parte del contenido es la verdura triturada con la que se ha cocido la carne, lo que explica esa textura de puré que a algunos les recordó al pienso. Las comparaciones con comida de perro han sido el argumento más repetido y el menos técnico de todos.
Casero, congelado o en lata: lo que cuesta el tiempo
Un participante detalla su receta casera: una paletilla, una cebolla, una cabeza de ajos y dos o tres hojas de laurel, cocción lenta hasta que ablande y horno después; la carne se desmenuza con las manos. Son horas de trabajo que la olla lenta reduce, pero no elimina. La lata compra tiempo. Según otro forero, en el formato en salsa para calentar, media bandeja da para dos hamburguesas y la otra mitad se puede congelar para otra vez. El desglose completo, cadena por cadena y formato por formato, no deja un ganador evidente.
De momento, la discusión va de nombres y de fotos.