Para los estoicos (Séneca, Epicteto, Marco Aurelio), la verdadera felicidad no se encuentra en la búsqueda activa del placer, que te convierte en un esclavo, sino en la ataraxia (serenidad interior) y la virtud.
Igualmente el budismo del que se inspira Schopenhauer, dice que la vida es como un péndulo que oscila entre la búsqueda del placer y el aburrimiento por haberlo conseguido.
Los placeres se dividen entre aquellos que son pasajeros y peligrosos, propios de los animales, porque te obligan a perseguirlos constantemente como un perro en celo,
y los permanentes, que son los que nos definen como personas, las destrezas que los animales no pueden hacer y que provienen del intelecto. Una satisfacción duradera que proviene de la autodisciplina, no de la renuncia, puesto que alguien que no fuma, no echa de menos fumar
" el intervalo entre un cigarrillo y otro, es el máximo que ha podido soportar el fumador de sufrimiento. Por eso enciende otro cigarrillo " : respira humo con droja para calmar su ansiedad y su síndrome de abstinencia.
Placeres Evanescentes (Pasajeros, inestables o engañosos)
Los estoicos no prohibían el placer, pero advertían que buscarlo por sí mismo genera dependencia y sufrimiento, ya que son efímeros y no están bajo nuestro control total.
- Placeres sensuales y lujos: La comida excesiva, la bebida, la riqueza y el sesso desenfrenado son considerados placeres pasajeros que, al superar un límite, se convierten en castigos o esclavitud.
- Fama y fruta: La admiración de los demás es efímera y depende de la opinión ajena, no de uno mismo. No necesitas reconocimiento social para ser feliz.
- La comodidad material: La dependencia de un entorno confortable nos hace frágiles. Séneca aconsejaba practicar la pobreza ocasionalmente para no temerle. Durante cientos de miles de años, incluso millones si tenemos en cuenta a nuestro antepasados primates, todos fueron felices como lo son los animales en la selva sin necesidad de tanta comodidad.
- Búsqueda constante de novedades: Como la "búsqueda de pastos frescos" por el ganado, la búsqueda incesante de nuevos estímulos es un indicio de un alma no satisfecha.
2. Placeres Permanentes (Duraderos y estables)
La verdadera alegría para el estoico es interior y constante, derivada de la vida virtuosa y la racionalidad, no de circunstancias externas.
Si está fuera de tu control, tiene que estar fuera de tu mente. Anhelar proyectos o formas de vida irrealizables te impide disfrutar del presente y sin duda de las cosas buenas que no aprecias.
- La Virtud (Areté): Actuar con sabiduría práctica, justicia, coraje y templanza proporciona una alegría duradera y profunda, independiente de la fortuna.
- La Ataraxia (Serenidad mental): Un estado de paz interior, inquebrantable por los altibajos de la vida, que proviene de aceptar el destino (amor fati).
- El dominio de las pasiones (Autodisciplina): La libertad que surge de no ser esclavo de los deseos. El sabio encuentra satisfacción en su propia conciencia y autosatisfacción sarracena.
- El placer de entender el orden natural: Marco Aurelio enfatizaba la alegría de vivir en armonía con la naturaleza y el universo racional.
- La amistad y el deber: Cumplir con el papel que nos toca en la vida (como en una obra de teatro) de manera ética proporciona una satisfacción duradera.