A ver, si una cosa, o un par de cosas, he aprendido en la vida (y soy más joven que tú), es lo siguiente:
1.- Que no podemos estar esperando a que esté todo perfecto en la vida para ser felices o, al menos, intentarlo y hacer eso que nos llama tanto.
2.- Que nos pasamos la vida preparándonos para todo, minuciosamente, midiendo, calculando, reflexionando, cuando la realidad es que controlamos muy poco lo que nos rodea.
Y la conclusión a la que llego es que sí, hay que estar preparado y analizar las cosas, pero hay que aprender, aún con todo, a esperar lo inesperado, y que en la mayoría de casos nos preparamos para algo que desconocemos cómo va a evolucionar.
¿Debe eso dejarte inmóvil? No. Yo la he liado y he sufrido más por inmovilidad que por dar un paso adelante.
Creo que, si no nos troleas, y tienes el patrimonio que tienes (y sabes gestionarlo mínimamente), yo haría lo siguiente: en primer lugar, reducir en lo posible de manera drástica las horas que dediques a trabajar. ¿La vía para lograrlo? No lo sé, dependerá de tu trabajo, de tus condiciones, contrato... lo que sea. Plantéate una reducción, por ejemplo. En segundo lugar, si ese sitio de Canarias te llama... macho, 51 palos. Yo me iba YA. No de manera impulsiva, pero desde luego, si no te vas ahora, ¿cuándo? ¿Mañana? ¿Qué miedo o incertidumbre te asaltará entonces para echar el freno de mano?