Cuando se creo la primera enciclopedia tambien hubo una gran polemica :
La creación de la primera gran enciclopedia moderna (la
Encyclopédie de Denis Diderot y Jean le Rond d'Alembert, publicada entre 1751 y 1772)
desató una de las mayores batallas ideológicas y de censura del siglo XVIII. [1, 2]
Al desafiar el absolutismo político, promover la razón empirista por encima del dogma y clasificar la religión bajo el árbol del conocimiento de la "filosofía", la obra se ganó enemigos sumamente poderosos. [1, 2]
Los principales detractores del proyecto se dividieron en varios sectores:
1. La Iglesia Católica y las órdenes religiosas
Fue el bloque opositor más combativo. La jerarquía eclesiástica vio la obra como un ataque directo a la fe, la sarracena y sus privilegios. [1, 2]
- Los Jesuitas y los Jansenistas: Aunque estas dos facciones católicas eran rivales entre sí, se unieron firmemente para atacar a los enciclopedistas. Usaron sus publicaciones para acusar a Diderot y a sus colaboradores de ateísmo, materialismo y corrupción de las costumbres. [1]
- El Papa Clemente XIII: En 1759, la Iglesia Católica incluyó formalmente a la Encyclopédie en el Index Librorum Prohibitorum (el índice de libros prohibidos) y ordenó a los católicos quemar sus ejemplares bajo amenaza de excomunión. [1, 2]
2. La Corona Francesa y el Gobierno
La monarquía absoluta de
Luis XV vio con gran recelo cómo los artículos de la enciclopedia atacaban el derecho divino de los reyes y sugerían el espíritu de rebelión. [1, 2]
- El Consejo de Estado de Francia prohibió la publicación y distribución de la obra en dos ocasiones críticas: en 1752 (tras la salida de los dos primeros volúmenes) y de nuevo en 1759. [1, 2]
- Durante estos periodos, los editores tuvieron que continuar el proyecto de manera clandestina o imprimiendo fuera de París. Si el proyecto sobrevivió, fue gracias a la protección secreta de algunos nobles ilustrados, como Madame de Pompadour. [1]
3. Intelectuales anti-ilustrados y periodistas
Dentro del propio mundo cultural de la época surgieron feroces críticos literarios que defendían la tradición:
- Élie-Catherine Fréron: Fue un periodista y crítico literario francés sumamente influyente que, a través de su periódico L'Année Littéraire, se convirtió en el azote público de Voltaire y los enciclopedistas, acusándolos de destruir los pilares de la sociedad y la monarquía. [1]
- Charles Palissot de Montenoy: Escribió la comedia teatral Los Filósofos (1760), una sátira directa destinada a ridiculizar públicamente a Diderot, Rousseau y otros pensadores del proyecto en los teatros de París.
Las consecuencias de la presión
La persecución de los detractores fue tan severa que provocó grandes fisuras en el proyecto.
Jean le Rond d'Alembert, co-director de la obra y responsable de su estructura matemática,
terminó renunciando en 1758 abrumado por las amenazas y las crisis de censura, dejando que Diderot terminara la titánica tarea prácticamente en solitario. [1, 2]