La foto del yate con Marcial Dorado reaparece en plena campaña
Un yate, dos hombres tomando el sol y casi tres décadas de silencio. La imagen de Alberto Núñez Feijóo junto al narcotraficante gallego Marcial Dorado, publicada por
El País en 2013, ha vuelto a circular con fuerza durante la contienda electoral del 23 de julio, cuando el líder del Partido Popular partía como favorito en las encuestas y la izquierda buscaba desesperadamente un clavo ardiendo al que agarrarse. El asunto ha cruzado fronteras: medios internacionales se han hecho eco de los «vínculos con narcotraficantes» del candidato conservador, y la candidata de Sumar, Yolanda Díaz, lo ha convertido en munición de mitin.
Qué se sabe de la relación entre Feijóo y Marcial Dorado
Feijóo sostuvo durante años que solo conocía a Dorado de forma casual. La versión se sostuvo mal. Los medios españoles documentaron que ambos viajaron juntos a Ibiza, Canarias, Portugal y Andorra —territorio clásico para el lavado de dinero— a finales de los noventa y principios de los 2000, cuando Feijóo ya presidía la Xunta de Galicia. Dorado, nacido en Cambados en 1950, había empezado como piloto de lanchas rápidas para el contrabandista Vicente Otero «Terito» y acabó acumulando gasolineras, bodegas y terrenos. En 2003 fue detenido por orden del juez José Antonio Vázquez Taín.
El episodio no es nuevo. Tiene una década larga. Y ahí está la paradoja que descoloca a propios y extraños:
una foto de hace casi treinta años que no ha movido un solo voto en Galicia y que, sin embargo, reaparece cada vez que Feijóo sube un escalón.
El cálculo electoral: por qué se rescata ahora
La aritmética es sencilla. Si las encuestas aciertan, el PP será la fuerza más votada y Feijóo necesitará a Vox para gobernar. Ese escenario inquieta a una parte del electorado que ve en el partido de Abascal un socio incómodo. La pregunta que sobrevuela el asunto no es si Feijóo fue amigo de un narco —eso ya lo sabía cualquiera que leyera prensa en 2013—, sino si ese material sirve todavía para frenar una investidura.
Hay quien sostiene que la amistad con Dorado es un lastre moral que debería inhabilitar a cualquiera para presidir el Gobierno. Otros responden que el PSOE carga con casos propios —el del exdiputado Juan Bernardo Fuentes, conocido como «Tito Berni», y la polémica de la ley del solo sí es sí— y que tirar de hemeroteca es de una hipocresía notable. La discusión se ha convertido en un intercambio de ficheros: cada bando agita su carpeta y espera que el otro se canse antes.
De la hemeroteca al mitin: la cronología de un regreso
El asunto tiene tres actos. Primero, 2013:
El País publica las fotos y Feijóo minimiza. Segundo, los años siguientes: la prensa gallega va desmontando la versión de la amistad casual con viajes compartidos y estancias comunes. Tercero, la campaña del 23-J: Yolanda Díaz reta a Feijóo a un debate para «hablar a los españoles sobre su relación con el narcotráfico», y el tema salta a medios extranjeros.
La reacción del votante medio del PP ha sido, en buena medida, un encogimiento de hombros. La foto es vieja, el narco está en la cárcel y el candidato no ha sido imputado por nada relacionado con Dorado. Pero la repetición tiene un coste: cada vez que el asunto reaparece, obliga a Feijóo a gastar un día de campaña en explicar lo mismo.
Qué dicen los que defienden y los que atacan
La defensa más repetida es que Dorado era un empresario gallego más en un entorno donde el contrabando estaba integrado en la vida social. La acusación más repetida es que Feijóo no puede presentarse como azote de la corrupción después de haber veraneado con quien blanqueaba dinero. Entre ambos extremos, una corriente más pragmática señala que el verdadero problema no es el yate, sino la gestión: la deuda de Galicia se triplicó durante su mandato, según los críticos, y su ley de salud pública fue contestada por colectivos sanitarios.
El resultado es un debate que no avanza. Cada bando tiene su carpeta. Cada carpeta tiene su foto. Y el votante, mientras tanto, mira el calendario.
¿Sirve de algo rescatar una amistad de hace treinta años cuando lo que se decide es quién gestiona el próximo ciclo económico?