Cuatro muertos en una lancha: Cuba y EEUU vuelven al guion del Maine
La embarcación había salido de Florida. Cuba dice que hubo fuego cruzado. Al menos cuatro ciudadanos de Estados Unidos han muerto y seis han resultado heridos, según el relato que la isla hizo público a través de su ministerio del Interior: la guardia costera cubana abrió fuego contra una lancha rápida de matrícula estadounidense en un intercambio de disparos frente a la costa. La versión oficial añade que un comandante cubano resultó herido en el intercambio. El dato que se repite en cada mensaje es que la lancha salió de Florida y que llevaba diez personas a bordo.
Qué se sabe del tiroteo y qué dice cada parte
El ministerio del Interior de La Habana sostiene que la embarcación abrió fuego primero contra su marina. Esa es toda la versión oficial disponible. Al otro lado, la lectura dominante es que se trata de una
provocación del exilio cubano en Miami para forzar una reacción de Washington, o directamente de una operación de bandera falsa con aroma a 1898. La comparación con el
Maine aparece una y otra vez: el buque que explosionó en el puerto de La Habana y sirvió de excusa para la intervención estadounidense. Un mensaje lo resume con sorna: «La barca se llamaba USS Casus Belli».
La cifra que nadie discute es la de víctimas: cuatro muertos, seis heridos, diez ocupantes. Lo que no cuadra es la composición de esa tripulación. Una lancha rápida con diez personas a bordo no es un paseo dominical. De ahí salen las hipótesis que recorren el análisis: balseros que intentaban salir de la isla, exfiltración de ciudadanos cubanos, tráfico de personas, contrabando, narcotráfico o pesca ilegal. Ninguna está confirmada.
La fecha del 24 de febrero y el precedente de Hermanos al Rescate
El detalle que reordena todo el análisis es el calendario. El 24 de febrero de 1996, cazas cubanos derribaron dos avionetas de Hermanos al Rescate, la organización de Miami dedicada a rescatar cubanos en el mar. Treinta años después, la fecha vuelve a aparecer en el mismo tipo de incidente. Y el 24 de febrero es el día del primer levantamiento contra España dirigido desde el exilio por José Martí. La coincidencia es demasiado gruesa para ser casualidad, sostienen quienes ven una provocación deliberada desde Florida; para otros, es precisamente el régimen cubano el que elige la fecha para mandar un mensaje.
El descontento interno y el cálculo de Washington
El otro eje del análisis es geopolítico. Una parte sostiene que la isla tiene un descontento interno lo bastante grande como para ser desestabilizada con facilidad, y que el objetivo real sería convertirla en un Estado asociado o en un gobierno títere, con la fórmula de siempre: regalar a los cubanos un Big Mac, un Levi's, una Coca-Cola y un Dunkin Donuts. Enfrente pesa el argumento contrario: que Estados Unidos habría intervenido ya hace treinta años si hubiera querido, y que el ejército cubano, con cuatro tirachinas, no disuade a nadie. La pregunta que queda colgando es si esto es una operación para desviar la atención de otros asuntos o simplemente un incidente fronterizo que se ha ido de las manos.
Quién paga la fiesta y quién defiende la frontera
Hay una corriente que defiende sin ambages la actuación cubana: las fronteras se defienden, y a quien se despista se le escolta hasta aguas internacionales o se le dispara. Otra recuerda que Cuba era española y que, si alguien tuviera que enviar tropas, sería España, no Washington. Y una tercera, la más incómoda, señala que justificar banderas falsas según convenga dice bastante de la moralidad de quien lo hace. El punto donde el análisis se atasca es exactamente este: nadie sabe todavía si la lancha iba a rescatar a alguien, a traficar con algo o a buscar un incidente internacional. Con cuatro muertos sobre la mesa, la respuesta importa más que la hipótesis.