Del aforo de Gran Vía a la rentabilidad: el hilo se parte en tres
11kjuan abre el tramo con una frase que nadie discute: este país no da para un millón de viviendas con el precio de la gasolina y los curros precarios como están. Y a partir de ahí el hilo se abre por tres sitios a la vez. Si el negocio es rentable. Quién debería recibir las casas. Y cómo se cuentan las personas que salen en una foto.
Qué se ha sabido
auricooro pega un cálculo hecho con IA para contar cuánta gente hay en una foto de la Gran Vía de Madrid. El método, dice, es el de densidad por superficie —Jacobs / MapChecking—, el que usan cuerpos de seguridad y peritajes urbanos. Delimita el tramo desde Callao hasta Plaza de España, unos
470-500 metros, con una anchura de
28-30 metros de fachada a fachada. El resultado final no se llega a leer en el mensaje, pero el desarrollo sí, y nadie lo discute.
Spock trae el enlace que da la cita oficial:
Feijóo cifra en «más de un millón» las viviendas necesarias para rebajar los precios, en el acto «Más viviendas, más oportunidades». LMLights contesta con un «ni cotiza» y su propio enlace a ABC.
cacho_perro recupera el tope que ya ronda el hilo: a partir de
600.000 viviendas aparece el problema del suelo que se subasta, los materiales caros y los ayuntamientos endeudados. Cuqui le pone precio a la etiqueta de protegida: las VPO se mueven «de
220k a más de 250k». makoka cruza otro dato y habla de un
14% de residentes marroquíes frente a un
86% sudamericano y europeo, con el INE de fondo. Y Máximo Décimo Hispanio resume el hilo entero en una palabra: «bola».
Dónde está la bronca
La pregunta de Monsieur George es la que mueve el tramo: si es rentable construir ese millón, si hay demanda solvente para pagarlo. Su deducción es que sería
vivienda subvencionada por el Estado y pagada con los impuestos de todos. Nadie le contesta con números; unos cuantos se suman a la sospecha sin aportar partida alguna.
Ahí entra Ces25, que pide algo distinto a lo que suena el plan: vivienda pública, construida por el Estado, para personas sin casa que lleven
al menos 5 años cotizados y con preferencia para jóvenes españoles. Sin frenar la llegada de población, dice, es un brindis al sol. En su segundo mensaje sube la apuesta: un sueldo fijo de
3.000 euros para los obreros de la obra y «verás si hay trabajadores o no».
zapatitos lleva el asunto al terreno de la coacción y lo repite con retranca: no se obligará a nadie a construir, pero se sancionará al que no lo haga; y lo mismo con ser obrero. jolu lo exagera hasta el absurdo: las repartirán gratis y quien no las acepte pagará una multa de
60.000 euros.
El fondo del choque es vivienda pública frente a iniciativa privada. romeoalfa sostiene que si las promueve la iniciativa privada, encantado, y que las administraciones no deberían gastar dinero de impuestos en las suyas. Enfrente queda la propuesta de Ces25 de que sea el Estado el que construya. OSPF zanja que da igual la cifra: te dicen uno como te podrían decir diez.
Por debajo corre el cansancio. Catacroquer pregunta si no son ya mayores para creer la promesa de un político. Llorón responde que mal se empieza prometiendo lo que se sabe de sobras que no se va a cumplir; lefebre contesta que por eso lo dice. APRENDIZ DE BRUJO lo manda todo al calendario electoral: hay que votar al que prometa más.
BudSpencer, en cambio, se va a otro sitio: el candidato le parece muy difícil de votar y da por hecho que Sánchez gana si adelanta las elecciones. Sobre el líder del PP caen varias pullas personales, de aspecto y de historial. Gonzalor devuelve el golpe preguntando si el otro miente menos, y Magufillo remata con una lista de recortes que atribuye al PP —pensiones, pagas extra y copagos— sin aportar fuente.
El frente migratorio sigue en el hilo. Varios mensajes mezclan la vivienda con la llegada de población y alguna voz acusa a los recién llegados de quedarse las casas nuevas, sin prueba. Otros contestan a ese argumento y la discusión se queda ahí, a base de consignas.
Qué cambia respecto a antes
Se deja de discutir quién pone los ladrillos y entra la pregunta económica de verdad: quién paga y si hay alguien que pueda comprar. Aparece un frente nuevo, el de reservar la vivienda a quien cotice, y otro asunto que nadie había separado: que la cifra que promete el PP es la misma que él dice que hace falta. Los enlaces esta vez sí llegan —La Voz, ABC— y con ellos la cita literal del candidato.