Economía: Una "distopía" sobre Economía y Geoestrategia en la que se entiende todo, todo,TODO lo de las noticias. Pero ¿queda alguien que desee saber la verdad?

Una "distopía" sobre Economía y Geoestrategia en la que se entiende todo, todo,TODO lo de las noticias. Pero ¿queda alguien que desee saber la verdad?
El desastre en Irán nos permite:

- acelerar la reducción del consumo: combustible caro destruye demanda e impulsa sustitutos.

- reorganizar el acceso para los elegidos por el poder.

- facilitar políticas impopulares como restricciones.

Pero si destruyes permanentemente 5 Mb/d de capacidad productiva porque los yacimientos se paralizan y obstruyen y reduces la demanda en 3 Mb/d, tienes un problema.

Los flujos de agua entre capas y los de parafinas o asfaltenos te pueden hacer perder mucha capacidad productiva si dejas de explotar el pozo (Managing Risk and Reducing Damage From Well Shut-Ins). También puede ceder la roca e incomunicar depósitos. También es complicado manejar el rearranque.

Para las limpiezas, mantenimientos, etc. está bien calculado para no perder mucho. Si te vuelan el oleoducto y no decides inundar el desierto con petróleo que ya no puedes almacenar, la parálisis tiene mayores efectos. Se puede compensar invirtiendo mucho dinero en el pozo, pero la viabilidad económica es un problema.

De momento, en el Informe de la EIA de este septiembre, en la página 4, vemos esta parálisis:

(imagen visible para usuarios registrados)

Este cuarto trimestre todavía pronostican 5,7 Mb/d paralizados y 2,7 el el primer trimestre del 27. Por supuesto, teniendo en mente que no volverán a bombardearse infraestructuras y que somos muy buenos arreglándolas.

No se nos olvide que utilizar los equipos y contratistas especializados en estas reparaciones hace que no estén trabajando en las ampliaciones o nuevos yacimientos, con el correspondiente efecto en lo ya proyectado.

Turiel nos dice que se va a perder bastante con lo que ya está pasando. Según él, ya en abril decía que lo actual suponía una pérdida de 1 ó 2 Mb/d para siempre. Calcula que con 13 Mb/d parados se perdería en torno al 8-15% de esa producción para siempre. Eso con el deterioro de los pozos por parálisis. Luego comenta que el daño a la infraestructura añadiría otro 4% de la producción mundial, en su artículo de abril.

Esto nos empujaría a pensar que no se va a destruir la infraestructura de Oriente Medio o que si se permiten parálisis serán las que menos reduzcan la capacidad productiva. Eso, o que una reorganización del flujo petrolero exitosa tiene más importancia que destruir cierta capacidad productiva. O que esperan controlar el territorio en el futuro y tener cash para meterle hasta que la TRE lo permita.
 
Volviendo al tema del shale oil y el caos actual. Centrándonos en LTO y no en la roca con kerógeno. El LTO da buena gasolina pero poco diesel, por eso se mezcla con el alquitrán venezolano y canadiense.

Según los artículos de Turiel, que lleva 15 años escribiendo sobre ello:

Estás cambiando un yacimiento de larga duración por un sistema de perforación continua. Una roca convencional tiene suficiente permeabilidad para que el petróleo migre hacia el pozo. En el shale esa comunicación es muy pequeña: se perfora verticalmente, luego horizontalmente, y se fractura la roca para que haya vías para que fluya. Pero esta fracturación sólo comunica un volumen limitado de roca.

Eso hace que la producción inicial sea muy elevada (además de carísima), pero que después caiga muy rápidamente hasta tener sólo producción residual.

Según él, típicamente un pozo de fracking obtiene aproximadamente el 80% de su producción total durante sus dos primeros años y luego deja de explotarse después de 5 años.

Por eso pide diferenciar entre analizar un pozo o analizar una cuenca. Puede ser que los pozos caigan deprisa pero la cuenca siga aumentando, porque se ponen suficientes pozos nuevos.

Lo que llama cinta rodante del shale es: variación de la producción de la cuenca = producción de los pozos nuevos − declive de todos los pozos antiguos.

Crece con los pozos nuevos, llega la meseta cuando se igualan, declive brutal cuando los nuevos no compensan. Por eso hay que perforar continuamente. Por eso decía que se necesita entre 10 y 100 veces más pozos que en la explotación convencional para mantener una producción comparable. Hay que correr cada vez más deprisa para poder quedarte en el mismo sitio. Y es todo muy sensible al coste del capital, el equipo disponible y las proyecciones de los inversores.

Además, lógicamente vas a explotar primero lo más rentable. La geología te explica que hay zonas muy diferentes en coste/beneficio. Por lo tanto ha habido una carrera entre las mejoras tecnológicas y el deterioro de la calidad geológica media. Hay que reconocer que ha sido espectacular cómo han conseguido extraer tanto, y aun más complicado, cómo lo han financiado a pérdidas.

La viabilidad física dura más que la viabilidad financiera, por la necesidad de meter todo el beneficio a nuevos pozos para mantener o aumentar la producción (no hay mucho flujo de caja libre).

También entraron los DUC, fracturar pozos ya explotados con la perforación convencional. Añadir producción sin pagar todo el coste y tiempo de un nuevo pozo. Se han consumido mucho más deprisa de lo que se reponían.

Si analizamos el fracking en USA (Production decline curve analysis of the shale oil wells - de Petroleum Science):

El estudio selecciona en 2024 una muestra de 36.534 pozos. Dicen que su máximo es los primeros meses y después caen con fuerza. En los pozos de las 3 cuencas vemos que desde el 100% del máximo, en un año se ha perdido el 58,5% de los de la cuenca de Bakken, el 69,7% de los de Eagle Ford y el 67,3% de los de Permian. En tres años queda el 19%, 11% y 12%, y bajamos en torno al 3% en 9 años.

Por todo esto, ahora es cuando le toca darse la vuelta al asunto. La reducción del inventario, el agotamiento de las localizaciones más rentables y la menor rentabilidad de perforar desde cero te llevan a un descenso brutal, incluso con los precios del petróleo altos permitiendo que entre inversión. Turiel nos apunta al declive desde este 2026, y ya decía que el máximo podía haber sido octubre de 2025.

Primero tienes los límites de no encontrar nuevos pozos para sustituir los secos, y luego el problema financiero de la deuda y mala rentabilidad. Los subsidios y exenciones de Trump desde 2017 han permitido seguir hasta ahora con el fracking, pero la TRE en declive te acaba reventando.

Turiel dice que el declive va a ser muy rápido y acusado porque al ser pozos de corta duración mantener la meseta actual ya es un imposible.

En noviembre de 2025 la EIA nos decía que ya se había pasado de una situación en la que perforar producía enorme crecimiento neto a otra en la que prácticamente todo el esfuerzo actual solo sirve para sustituir el declive y estar en meseta. Y los DUC se están reduciendo mucho (en Permian de 1.272 de Q1 2025 a 828 en Q2 de 2026).

En el STEO de este septiembre del 2026 ya nos dicen que en el Permian los pozos recién completados producen +450 kb/d pero la pérdida de los existentes es -467,3 kb/d. Q2 del 2026.

La solución para estirar el chicle es que los pozos sean más profundos y meter más dinero para nuevos pozos menos rentables. Ambas financieramente imposibles con el precio por barril que teníamos antes del conflicto con Irán.

Y llegó el asesinato de Ali Khamenei en febrero. Y a precios actuales la EIA ha aumentado la producción prevista de este shale, y volvemos a crecer en lugar de meseta/descenso.

No sabemos cuánto tiempo les queda a estas cuencas, pero sí sabemos que en 2025 según la EIA eran un 11% de la producción de petróleo crudo mundial. Empezó en 2006 con 0,36 Mb/d, llegó a 4 Mb/d en 2015, casi 8 en 2019 y 9,3Md/d en 2025.

Si el declive es acusado, cuando llegué supondrá MUCHOS problemas.
 
Última edición:
Aunque la dimensión de energía/recursos sea tan importante para el teatro en el que vivimos, no podemos ser reduccionistas y obviar: 1) la conciencia como recurso supremo (qué piensan las personas y por ende hacia dónde dirigen su energía) y 2) el dinero inmaterial vertebrador (el más espiritual e iniciático de los bienes mundanos).

En estos conflictos y contextos que comentamos el asunto monetario no es menor.
 
Si te hubieses leído el hilo o las cosa de las que te ríes sabrías que el del petróleo convencional fue en 2005 y del no convencional en 2018.
Llevo escuchando las mismas afirmaciones infundadas desde niño y ya tengo canas. No necesito escuchar una vez más la vieja canción para reconocer la música.
 
Vamos, que no te enteras o directamente te da igual entenderlo pero quieres seguir con tus cositas.
Ya, te enteras tú que eres más listo y no te dejas engañar por la realidad. Es todo una conspiración de los poderes que mueven el mundo en absoluta coordinación y armonía.

Eso o la navaja de Ockham
 
Apreciados lectores:

Construyamos un mundo paralelo coherente y no intentemos demostrar ahora si ocurrió realmente. Los datos reales los utilizaremos únicamente como piezas del escenario de la hipótesis.

En un Mundo Paralelo: El Peak Oil sucedió en 2018-2019

Supongamos que a finales de 2018 la élite energética conoce algo que todavía no conoce el público: la producción mundial de petróleo barato ha alcanzado prácticamente su máximo y ya no puede acompañar durante mucho tiempo el crecimiento normal de la demanda.

El problema político no sería que «mañana se acaba el petróleo». Sería mucho más difícil de explicar:

Cada año hacen falta aproximadamente 1–1,5 millones de barriles diarios adicionales para mantener el crecimiento normal, pero el sistema empieza a ser incapaz de proporcionarlos de manera sostenida.

En nuestro mundo hipotético, habría que ganar tiempo y reducir demanda sin decir que falta petróleo.

Y entonces la crisis sanitaria de 2020 resulta extraordinariamente conveniente.

El confinamiento produce exactamente la intervención que sería políticamente casi imposible imponer por razones petroleras: aviones en tierra, coches parados, fábricas cerradas, teletrabajo, fronteras restringidas y una contracción brutal del transporte.

La magnitud real nos sirve para dimensionar nuestro mundo paralelo: en 2020 la demanda petrolera cayó unos 8,5 Mb/d, la mayor caída anual registrada; durante abril llegó momentáneamente a estar unos 29 Mb/d por debajo del año anterior. IEA

En nuestra hipótesis, eso equivale a darle al sistema energético varios años de crecimiento de demanda de golpe.

Pero ocurre algo todavía más interesante.

El petróleo se desploma en vez de subir

Si acabara de producirse el Peak Oil, la gente esperaría petróleo carísimo.

Nuestro escenario produciría aparentemente lo contrario.

La destrucción artificial de demanda sería tan gigantesca que aparecería temporalmente sobreoferta. Los depósitos de reservas se llenarían, el precio se desplomaría y el público concluiría:

Precisamente eso sucedió físicamente en 2020: enormes acumulaciones de inventarios, almacenamiento flotante extraordinario y recortes masivos de producción. En mayo la producción mundial había caído alrededor de 12 Mb/d, mientras OPEP+ acordaba recortes cercanos a 10 Mb/d.

Dentro de nuestro mundo paralelo, el desplome del precio no refutaría el Peak Oil: contribuiría a ocultarlo. Después habría que impedir que la demanda volviera simplemente a su trayectoria anterior

Y aquí nuestra hipótesis empieza a producir predicciones interesantes.

Esperaríamos que muchas medidas inicialmente presentadas como excepcionales dejaran cambios estructurales:

teletrabajo, videoconferencias, reducción de viajes profesionales, digitalización acelerada, restricciones urbanas al automóvil, electrificación, penalización pogre de vehículos térmicos, eficiencia energética y una nueva legitimidad política para limitar movilidad ante situaciones excepcionales.

De hecho, incluso después del primer rebote, en 2021 la demanda mundial seguía por debajo de 2019, especialmente por la aviación.

En nuestro escenario, ELbichito habría comprado aproximadamente 2020-2021.

¿Y después?

Aquí necesitaríamos otros mecanismos.

2022: aparece Ucrania

Éste sería el segundo capítulo perfecto de nuestro mundo paralelo.

Cuando desaparece la justificación sanitaria para limitar actividad, aparece una explicación completamente diferente para la energía cara:

La guerra.

Ahora gasolina, diésel, gas, electricidad, fertilizantes y transporte pueden encarecerse sin que el ciudadano piense inmediatamente:

Pensaría:

No necesitamos establecer en nuestro experimento si la guerra fue creada específicamente para ello. Podemos construir dos versiones:

Hipótesis fuerte: determinados acontecimientos geopolíticos son deliberadamente provocados o prolongados para administrar la escasez.

Hipótesis débil: los acontecimientos son reales e independientes, pero los gobiernos los aprovechan para administrar y explicar una restricción energética preexistente.

La segunda necesita muchas menos suposiciones y produce casi los mismos efectos observables.

¿Qué esperaríamos después?

La pinza energética y el regreso del petrodólar

En nuestro mundo paralelo, Ucrania e Irán forman una misma pinza energética.

Europa había construido buena parte de su potencia industrial sobre energía rusa abundante y barata. Ucrania rompe ese eje: Europa pierde Rusia y aumenta su dependencia de otras fuentes, entre ellas el GNL estadounidense.

En el otro extremo, China e India dependen fuertemente del petróleo que atraviesa Ormuz. Trump no necesitaría ganar rápidamente una guerra con Irán. Bastaría con mantener el Golfo suficientemente inseguro para encarecer el petróleo de sus principales competidores: seguros, fletes, retrat y riesgo permanente.

Mientras tanto, Estados Unidos dispone de petróleo y gas propios, Canadá y una Venezuela nuevamente incorporada a su esfera energética.

Pero queda otra pieza: el dólar.

Estados Unidos arrastra una deuda gigantesca que necesita compradores y demanda internacional de dólares. Al mismo tiempo, China, Rusia, India y otros países llevan años intentando reducir su dependencia del petrodólar.

En nuestro mundo paralelo, Trump responde controlando no todo el petróleo, sino el petróleo marginal que sus competidores necesitan.

Europa pierde Rusia. China e India quedan expuestas en Ormuz. Venezuela gravita hacia Washington. Y buena parte de la energía alternativa vuelve a pasar por la esfera estadounidense.

El círculo se cierra:

energía → dólares → demanda de deuda estadounidense → financiación de EE. UU. → poder para controlar más energía.

Así, Trump no habría iniciado una guerra que no sabe ganar.

Habría iniciado una guerra que no necesita ganar.

Aquí es donde el experimento se vuelve realmente interesante, porque podemos formular predicciones antes de buscar las coincidencias.

En este mundo paralelo esperaría:

Petróleo caro pero extremadamente volátil. No una subida continua. Cuando sube demasiado destruye demanda; después cae; vuelve la actividad; vuelve a subir.

Inflación presentada como múltiples problemas independientes. ELbichito, cadenas logísticas, Ucrania, Mar Rojo, OPEP, inflación monetaria, refinerías… Cada explicación puede ser cierta y, simultáneamente, ocultar el denominador común energético.

Una sucesión aparentemente interminable de crisis. Cada una justificaría alguna reducción de actividad, aumento de precios o intervención pública.

Guerras y máxima tensión alrededor de productores y rutas. Rusia, Oriente Medio, Irán, Venezuela, Libia, Mar Rojo, Ormuz.

Desaparición gradual del petróleo barato, no del petróleo. Habría muchísimo petróleo bajo tierra. Lo problemático sería conseguir cada nuevo barril al ritmo, coste y retorno energético anteriores.

Dependencia extraordinaria del shale(*) estadounidense. Y aquí nuestro mundo paralelo encuentra una señal particularmente interesante: ya en 2018 el shale representaba aproximadamente el 26% de toda la inversión upstream mundial.

Electrificación acelerada del automóvil. No sería solamente política climática: sería una forma de trasladar transporte desde un combustible líquido difícil de sustituir hacia electricidad producible mediante múltiples fuentes.

Restricciones pogre al coche térmico. Zonas de bajas emisiones, objetivos de emisiones, impuestos, normas de eficiencia y finalmente prohibiciones futuras de matriculación.

Menos aviación barata. Especialmente sensible porque los aviones son mucho más difíciles de electrificar que los automóviles.

Relocalización industrial. Transportar mercancías diez mil kilómetros resulta menos atractivo cuando energía y transporte dejan de ser extremadamente baratos.

Empobrecimiento energético disfrazado de inflación. El ciudadano no recibe «un 5% menos de petróleo». Simplemente descubre que llenar el depósito, calentar la vivienda, comprar alimentos, viajar y adquirir productos transportados cuesta una fracción creciente de su renta.

La pedagogía de la pobreza​

En nuestro mundo paralelo, la inmi gración masiva y desordenada tendría una función mucho más profunda: enseñar a las sociedades occidentales que se puede vivir con muchísimo menos.

El recién llegado acepta condiciones que el trabajador occidental consideraba incompatibles con el pogre de las últimas décadas: vivienda compartida, habitaciones en lugar de pisos, varios empleos, salarios mínimos, transporte colectivo, escaso ahorro y ayudas públicas que complementan rentas insuficientes.

No porque exista algo intrínseco en el forastero que lo haga «conforme», sino porque quien llega desde un nivel material mucho menor tiene inicialmente otro punto de comparación y menor poder negociador.

En nuestro escenario, eso crea el modelo económico del mundo posterior al Peak Oil.

Los salarios reales pueden comprimirse. La vivienda individual deja de ser una expectativa universal. El automóvil particular se convierte paulatinamente en lujo. Viajar, climatizar grandes viviendas o consumir abundantemente energía dejan de ser normales. Y el Estado sustituye pogre el antiguo pacto —trabajo estable a cambio de prosperidad creciente— por otro:

renta mínima a cambio de supervivencia material.

Ahí encajaría el IMV como precursor, no necesariamente con su forma española actual, sino como concepto: una futura renta básica de subsistencia destinada ya no a millones, sino eventualmente a miles de millones de personas en economías incapaces de proporcionar a toda su población empleo suficientemente productivo y energía suficientemente barata.

La inmi gración tendría entonces una función casi experimental:

Y el mecanismo tendría una consecuencia adicional: el trabajador occidental ya no negociaría su salario únicamente contra otros trabajadores con sus mismas expectativas materiales. Competiría con una reserva laboral acostumbrada inicialmente a aceptar menos.

En nuestro mundo paralelo, por tanto, no se estaría importando pobreza accidentalmente.

Se estaría importando el estándar de vida que mañana deberá aceptar también Occidente.

Y añadiría un síntoma mucho más sutil:El lenguaje cambiaría antes de reconocer el problema

Probablemente nunca escucharíamos «tenemos Peak Oil».

Escucharíamos:

«transición energética»,
«resiliencia»,
«seguridad energética»,
«reducción de dependencia»,
«movilidad sostenible»,
«eficiencia»,
«descarbonización»,
«economía circular»,
«relocalización»,
«autonomía estratégica».

En nuestro mundo paralelo esas políticas no serían necesariamente falsas. Serían las políticas correctas para administrar el descenso petrolero, pero justificadas públicamente mediante otro marco conceptual.

Y aquí tenemos una manera mucho más potente de continuar el experimento.

Partimos de Peak Oil = 2018 y prohibimos utilizar acontecimientos posteriores para modificar la hipótesis. Nos situamos mentalmente el 31 de diciembre de 2026 y escribimos qué debería ocurrir entre 2027 y 2035 si los gobiernos supieran que el máximo ya ha llegado pero quisieran evitar el pánico.

Eso evitaría buena parte del sesgo retrospectivo. Y sospecho que la lista resultante sería bastante interesante.

Queda para una segunda parte.

FÉLIX UDIVARRI

NOTA: Un analista acertó hace muchos años: predijo pandemias, guerras, cambios políticos hacia el autoritarismo (disfrazado de democracia de izquierdas). Lo único que no predijo fue el paro brutal que la IA produciría. Creo, aunque habría de releer el artículo sobre la Garganta de Olduvai.

Y puede ser que sea lo de la IA una falsedad absoluta. No es que la IA pueda sustituir a 1.000.000.000 de trabajadores y mandarlos al paro, sino que esos trabajadores van a ir al paro igualmente y la IA hará lo que pueda.

Y espérate, que ya corren los bulos de que la IA nos va a eliminar creando bicho y otras atrocidades.

No, la IA no es tan potente como la suponéis. ¿O es que no lo habéis comprobado de primera mano?

(*) El shale estadounidense habría conseguido retrat el reloj: mediante miles de pozos de vida corta y perforación continua, Estados Unidos añadió millones de barriles diarios justo cuando los grandes yacimientos convencionales empezaban a mostrar dificultades para seguir creciendo. No eliminó el Peak Oil; en nuestro mundo paralelo, simplemente consiguió ocultarlo durante unos años.
La nueva geostrategia de EEUU consiste en que sus rivales industriales se debiliten por falta de petróleo, energía y comercio, en particular Europa y China. Esto lo conseguiría montando guerras y cortando los pasos de mercancías: estrechos, vías de trenes de la Ruta de la Seda china, etc.
El plan de Trump es hacer lo que quiera con Sudamérica y anexionar Canadá y todo lo que pueda del ártico para tratar de emular la estrategia de Rusia, pero caerán por su pogre social.

La nueva geostrategia de Rusia consiste en abarcar todos los territorios con muchos recursos y poca población (y población rusófona y étnica rusa) a su alrededor para convertirse en el proveedor mundial, mientras espera que Occidente colapse por el auge del feminismo y el multiculturalismo étnico. Es la teoría de Dugin. Occidente colapsaría en 3 generaciones desde 1970 en EEUU según J.D. Unwin ya que la hipergamia femenina hace que el hombre viva castrado mentalmente y no pueda decir en público que los zain son […] porque eso es interpretado por las mujeres como debilidad, aunque sea verdad. Además de hacer que la competitividad se lleve al extremo y que la individualidad caiga en picado en favor de la eficiencia reproductiva (menos tribus sociales, menos pensamiento libre, pensadores que pierden el tiempo en el gimnasio en vez de pensando).
La izquierda tiene problemas para aceptar esta verdad.

Además de petróleo y gas, Rusia suministrará grano y soja a África, China, India y alrededores, con lo que se convertirá en un hegemón de referencia.

La UE no tiene geostrategia más allá de subir a la gente en bicis y que sus élites regionales se mantengan en el poder mientras exprimen al populacho.

La estrategia de China es avanzar todo lo posible en renovables y nucleares + autoritarismo duro + transporte público y coche eléctrico.

Sudamérica tendría oportunidades de éxito en este entorno, pero EEUU se ha encargado de que sigan en la […] durante otra generación más. Los hispanoamericano piensan a corto plazo. Son una sociedad dividida entre razas y clases en la realidad, por eso caen siempre con facilidad. Cortoplacistas como los yankis, ya han sido sometidos fácilmente por EEUU.
 
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Los maltusianos aburren desde hace siglos. Vamos a morir mil veces, en octubre para más datos. Llamarlo gran lección de economía es un poco [...] que quiere que le diga.
 

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