El m² usado sube de 1.645 a 2.924 € y el hilo se parte
Discordante avisa de que discutir ciertos temas le parece perder el tiempo y suelta un número. Precio medio del metro cuadrado de vivienda usada en 2018:
1.645 €. Septiembre de 2026:
2.924 €. Cai en mitad de la pelea por los fondos y la desvía a otro sitio.
Qué se ha sabido
Discordante pone la comparación sin citar fuente. Y el dato se queda ahí, disponible para las dos trincheras. Hay quien lo usa para decir que el problema no son los propietarios, sino el precio.
Walter Eucken vuelve al suelo. Enlaza el
informe de la APCE sobre necesidad de suelo en España y repite que mientras no se modifique la ley no hay nada que hacer. Antes había dejado otro enlace a un texto sobre la norma del suelo.
Mentekator deja un enlace sobre la presencia de BlackRock en empresas del Ibex y sostiene que ese fondo los controla a todos, sin necesidad de partido ni de persona concreta. No añade cifras propias.
Rothbardiano baja a su propia contabilidad. Tiene tres oficinas alquiladas: una en Madrid a una inmobiliaria tipo gran fondo, otra en Tenerife a una empresa grande, otra en Málaga a una particular. Y dos almacenes, uno en Alcorcón, alquilado a una inmobiliaria que maneja más de treinta naves. Su balance: los grandes, asépticos y según contrato.
VixensAttackMe pide depurar los datos. Sostiene que la mayoría de esas sociedades son patrimoniales de españoles, no fondos extranjeros, y que a partir de ciertas cifras tenerlas a nombre de una empresa es más eficiente. Pregunta cuántos funcionarios hay detrás de la estadística. Elmegaduque pregunta si esas sociedades pagan IBI, tasas y comunidades.
Dónde está la bronca
Survivor101 mueve el enemigo de sitio. Dice: «prefiero que 100 familias de clase media se compren 100 segundas y terceras viviendas y las alquilen» antes que dejárselas a un gran fondo. El problema no es ser propietario, es el tamaño.
Rothbardiano le responde con su experiencia y le da la vuelta al argumento. Su conclusión es la contraria: con el fondo, todo claro; con la casera particular y su sobrino, un problema detrás de otro. Survivor101 concede que se refería al reparto de la riqueza y admite, de paso, que cuanto más trato humano, peor.
Dapman entra con la frase que ordena el desacuerdo: «Para el mercado, no existe diferencia entre un fondo que opera cien pisos y cien individuos que operan uno.» Ni sube ni baja el precio, dice: ponen la vivienda en el mercado porque es su negocio, y dejarla vacía sería perder dinero. Auyador le da la razón y añade el matiz legal: expropiación con justiprecio y garantías, no a las bravas. Y avisa de que «hoy es esto y mañana podría ser cualquier otra cosa».
Catacroquer apunta al relato. Sostiene que el cuento de los fondos malvados le viene de perlas al sector privado para cargarle el coste de una política de vivienda que no existe. Pancuronio y VixensAttackMe van a lo mismo desde otro lado: no todos esos propietarios son multinacionales, muchos son sociedades montadas por patrimonios de aquí.
ProbeMiguel ya lo había dejado caer antes: comprar como particular pasa por transmisiones y, llegada la herencia, por sucesiones. La sociedad esquiva el segundo golpe. Gigatr0n defiende que con mayoría parlamentaria cabe la expropiación por justicia social y que el dinero de las sociedades no manda, manda la gente.
El otro debate: construir, especular y quién paga el uso
Jose Jan mete el precedente: en los años 2000 se construyó más que nunca y el precio se triplicó. Si construyes pero no evitas la especulación, no sirve de nada. Albaceteño31 responde con ironía a quienes sostienen que los fondos bajarán precios: «cada año que pasa la vivienda en posesión de estos fondos no para de bajar el precio, ¡venga hombre!». Auyador zanja que lo que falta es oferta de alquiler.
Alex Cosma se sale del eje en varios mensajes. Dice que construir más en las grandes urbes no es viable y que no tiene razón quien defiende la propiedad privada ilimitada ni quien defiende la ocupación. Sobre el alquiler sostiene que debería pagarse el uso y el desgaste, no el precio entero del piso. Y cuenta que bancos y fondos firman acuerdos privados con ocupantes, con fecha de salida pactada, para vaciar un edificio antes de reformarlo o venderlo.
Fayser mete la burbuja del 2000 en clave irónica: el piso construido y vendido a
300.000 €, el rescate a la banca cuando petó, y ahora el mismo piso a
600.000 €.
Qué cambia respecto a antes
Se cae el monocultivo de la expropiación. El hilo se abre en tres frentes: el precio del metro, quién es el propietario real —sociedad patrimonial o fondo— y la experiencia de alquilar. Lo que entra de verdad es el número de Discordante: 1.645 € en 2018 frente a 2.924 € en septiembre de 2026. Y una pregunta que nadie cierra: si esas sociedades son en su mayoría patrimoniales de aquí, la foto de un millón de viviendas cambia de dueño y de relato.