El hilo pasa a Moulay Rachid y a los sables en palacio
El tramo del 22 de septiembre empieza con la sucesión y acaba con la sucesión. Un forero pega un enlace a la Wikipedia de Moulay Rachid y otro deja caer que «es probable que haya ruido de sables dentro de la propia familia real marroquí». Entre esos dos mensajes, cuarenta. Nadie trae parte médico. Nadie trae comunicado. Lo que entra son dos enlaces, dos confesiones de despiste y una pelea que ya venía de atrás pero que aquí se pone por escrito.
Qué se ha sabido
Material nuevo, poco y de segunda mano.
Dos enlaces. Un tuit —
— que sirve de base para las cábalas, y la ficha de Wikipedia de
Moulay Rachid, pegada sin explicación por un forero que la usa para apuntalar su sospecha de pelea interna en la casa real.
La fecha ordena todo: los
40 mensajes son del
22 de septiembre de 2026. En ninguno hay boletín, diagnóstico ni nota oficial de Rabat.
Un participante dice que el heredero
no se parece físicamente ni a su padre ni a su madre. Es su impresión, sin más respaldo que su ojo.
Vuelve la lista de enfermos ilustres. Un forero retoma el nombre de Antonio Gala y le suma el de Álvaro Pombo para sostener que la salud no se explica por lo que él llama la mala vida. La comparación se suelta y ahí se queda.
Dos avisos de métodos. Alguien apunta que su información «llega por el conducto que está para aguantar sus diez años como mínimo», y no aclara cuál. Y un segundo afirma, sin fuente, que el rey no bebe porque se lo prohíbe el Corán. Otro le responde que eso mejor dejarlo estar.
Y una frase suelta para el aspecto: un forero dice que el monarca tiene
mejor cara que él un lunes a 6 de la mañana.
Dónde está la bronca
El hilo se parte en tres.
El primer frente es la causa. Una parte del foro atribuye el estado del monarca a la mala vida, a excesos y a sustancias. Contra eso responde un participante con un argumento largo: sostiene que la orientación sexual es una cosa y el consumo de drogas otra, que mezclarlas es un prejuicio, y que él sospecha en cambio una enfermedad que, dice, «la prensa suele evitar escribir con su nombre». No la nombra. Añade que no se contagia y que un jefe de Estado no se muere de eso en 2026, más de treinta años después de que existan los retrovirales, y pide a los demás que dejen de decir estupideces. Nadie lo confirma. Es su lectura y la defiende como tal.
El segundo frente es quién manda de verdad. Un forero pone en duda que el rey «manda» en algo. Otro le responde que cualquier operación militar es inviable porque, dice, el Estado Mayor está trufado de topos y traidores. Y un tercero sostiene que la sucesión está atada de antemano para que herede el príncipe, aunque añade la duda de siempre: qué pasa si se adelanta. Otro avisa de que, si se pelean entre ellos, España podría aprovecharlo.
El tercer frente es Ceuta y Melilla, otra vez. Aquí la bronca sube de tono. Un participante propone meter a La Legión, ampliar perímetro y saltarse los convenios internacionales. Otro pide directamente reconquistar los territorios españoles en África. Frente a eso, la respuesta repetida del hilo: que España queda a merced de cualquiera. Un tercero pregunta «¿cuál de ellos?» porque, dice, hay para elegir. Son opiniones, no planes, y ninguna trae fuente.
Qué cambia respecto a antes
Dos cosas.
La primera es que la confusión sobre qué rey es ya no es de uno. En este tramo se suman dos foreros más que reconocen haber entrado al hilo dudando. Uno lo escribe entero: confiesa que se metió «tras ver el título dudado sobre si iba a salir el de España o el de Marruecos». El otro, más corto: pensó directamente en el rey de España. Ya no es un despiste aislado, es un patrón.
La segunda es que el foco se desplaza. De padre a hijo y de hijo a hermano. En la entrega anterior la atención estaba en el heredero designado. Aquí aparece Moulay Rachid por la vía de un enlace sin explicación y el debate de la sucesión se abre a la familia entera. La frase que se repite, con variantes, es la del príncipe débil.
Y una predicción se pone fecha, sin fecha: un forero sentencia que al monarca «le quedan dos telediarios» y otro le da la razón con un «sí, tiene toda la pinta». Otro vaticina ruido de sables dentro de la propia familia real, aunque no dice cuándo.
Nada de eso está confirmado. No hay parte médico. No hay comunicado. El hilo sigue llenando el hueco con lo que tiene: intuiciones, memoria de otras muertes y un par de enlaces. Cuando aparezca el rey otra vez, o cuando no aparezca, se verá quién iba bien encaminado.