Dos años de rumor sobre Ceuta y Melilla sin una sola prueba
Si España y Marruecos llevaran dos años negociando en secreto la cesión de Ceuta y Melilla, sería la mayor operación de soberanía desde el traspaso del Sáhara. No hay ni un documento, ni una declaración oficial, ni una filtración consistente. Solo un rumor que se alimenta de la desconfianza mutua y de los silencios de ambos gobiernos.
La reacción más común es el escepticismo puro: quien dice tener la información no aporta nada que la sostenga. Hay quien lo ve como una maniobra de presión de Marruecos, que sabe que el tema toca la fibra sensible de la opinión pública española. También existe la corriente que sospecha que algo se cuece, porque en política exterior los rumores persistentes pocas veces nacen de la nada.
El asunto enciende a los extremos del espectro político, con llamadas a la resistencia que no ayudan a esclarecer nada. Pero lo cierto es que, a día de hoy, no hay ningún hecho verificable sobre la mesa. Dos años de ruido, cero evidencias. Si la cesión se negociara de verdad, habría filtraciones, contactos visibles o movimientos diplomáticos anómalos. No los hay.
La predicción más razonable es que el rumor siga vivo mientras nadie lo desmienta en firme. A menos que, un día cualquiera, aparezca un anuncio que deje a todos con la boca abierta. Hasta entonces, la versión oficial es que no hay nada que contar. Que es justo lo que dirían si hubiera algo que esconder.