Un teniente coronel retirado pide un golpe de Estado en España
Un teniente coronel retirado pidió el pasado 16 de septiembre, desde el Casino Militar de Madrid, un golpe de Estado en toda regla: que las Fuerzas Armadas formen un «gobierno provisional de emergencia» y abran un proceso constituyente para redactar una Constitución nueva. Puesto por escrito suena a telegrama de otra época. Lo llamativo no es la fecha. Es la naturalidad con que se dijo dentro de un salón institucional.
Según el vídeo del acto, al que ha accedido
Público, el antiguo militar,
Francisco Bendala Ayuso, denunció «la inconstitucionalidad, ilegalidad e ilegitimidad» con que, a su juicio, actúan el jefe del Estado, el presidente del Gobierno y el Ejecutivo en pleno. A la oposición la despachó como «inepta y pasiva». El acto lo presentó un ex coronel de Artillería.
¿Por qué no habría apoyos internacionales hoy?
El argumento más sólido que circula no es moral, es contable. La dictadura de Franco se sostuvo, según sostiene un participante, sobre respaldos que hoy no existen: la Alemania nazi, la Italia fascista, la petrolera
Texaco, después el Vaticano y, desde
1953, Estados Unidos en plena guerra fría. Ninguno de esos paraguas está disponible ahora.
Y sin paraguas, la economía globalizada no perdona. El escenario que se dibuja es el de un país sancionado y cerrado al exterior. «Terminaríamos como Cuba, 70 años reciclando los mismos coches», resume un participante. Enfrente aparece la tesis contraria: que el aislamiento sería asumible porque, quitando el petróleo, aquí se produce de todo. Es el punto donde el debate se rompe.
El malestar que el vídeo deja a la vista
La discusión derivó rápido hacia otra cosa: el diagnóstico del Gobierno actual, no la defensa del golpe. Un participante trajo a colación un artículo de
Jesús Cacho en
Vozpópuli según el cual en España hay mucha gente a la que no le importaría vivir en una dictadura si el dictador fuera Pedro Sánchez.
Con el comercio exterior pesando lo que pesa y sin ningún socio dispuesto a financiar la aventura, el escenario golpista tiene poca viabilidad práctica. Queda por ver si eso tranquiliza a alguien o si el malestar, simplemente, se muda a otro sitio.