Armengol expulsa a una diputada del PP por un bote de gas pimienta
¿Se puede echar a una diputada del Congreso por enseñar un spray? Según el relato que circula en el hilo, sí. La presidenta de la Cámara,
Francina Armengol, ordenó la expulsión de una diputada del Partido Popular después de que esta exhibiera un bote de gas pimienta en el hemiciclo. El episodio reabre la vieja pregunta de qué se considera un arma dentro del «templo de la democracia» y, sobre todo, quién decide dónde está la raya.
¿Es un arma un bote de gas pimienta?
Aquí empieza el lío. En el hilo se plantea si un aerosol de defensa es un objeto potencialmente peligroso y si su presencia sobre el escaño basta para justificar la expulsión. Enfrente, la ironía circula más rápido que el reglamento: «
Armengol, que confundió el bote con una botella», según uno de los comentarios. No es una comparación inocente. El bote, la botella de agua y el arma real comparten poco más que la forma, y aun así la discusión se ha instalado en si el gesto era una amenaza o un simple
atrezzo.
El precedente de Rufián y las vainas vacías
El otro gran eje del enfado es la doble vara de medir. En el hilo se recuerda que el diputado de ERC
Gabriel Rufián mostró vainas vacías en el Congreso y no fue expulsado. Hay quien subraya la diferencia técnica —una vaina percutida no es munición activa, y un spray tampoco es un arma de fuego— y hay quien ve en todo esto el retrato de un Parlamento que aplica el criterio según el color del escaño.
La comparación entre ambos episodios es uno de los argumentos que se repiten en el hilo.
Que un objeto así desate más debate que cualquier ley es, mirándolo frío, casi una definición del cargo. Al final, lo más peligroso que ha cruzado el hemiciclo sigue siendo el criterio con el que se decide qué se puede enseñar y qué no.