Sumar se rebautiza como Frente Amplio y busca candidato
¿Basta con cambiar de nombre para que un partido vuelva a llenar las urnas? Sumar lo va a intentar. La formación concurrirá a las próximas elecciones generales bajo la marca
Frente Amplio, según adelantó La Sexta, y arrastra un hueco evidente: todavía no tiene a quien encabece la candidatura. La duda que sobrevuela el cambio no es estética. Es si el envoltorio nuevo tapa algo más que un problema de imagen.
Un frente amplio para no llamarse Frente Popular
El nombre elegido ha desatado la primera refriega en el hilo. Hay quien sostiene que
Frente Amplio es una fórmula importada, «un nombre típico en sudamérica». Enfrente está quien pregunta por qué no llamarlo
Frente Popular, «que tienen todo el trabajo hecho». Y hay también quien asegura que las siglas cambian pero las caras siguen siendo las mismas.
¿Quién lidera el nuevo Frente Amplio?
Ahí está el nudo. Los nombres que circulan entre los participantes del hilo van desde dirigentes conocidas del espacio hasta perfiles ajenos al núcleo duro. El anuncio deja también abierta la puerta a si Podemos entra o no en el proyecto, un detalle que, según algunos de esos mensajes, condiciona las expectativas.
El juego de las sillas y el botín de los escaños
Debajo del debate del nombre hay uno más terrenal. Según un cálculo que circula en el hilo, un escaño en el Congreso garantiza alrededor de
100.000 euros al año durante cuatro años, y de ahí hacia abajo se reparten asesorías y cargos. El problema, sostiene el mismo mensaje, es que no hay para todos.
Cambiar de nombre es barato. Lo caro es convencer a quien ya votó antes y hoy no está tan seguro. Y eso no lo arregla una tipografía.