El hilo se lía con el nombre: Judea, calvos y Wikipedia
El hilo ha dejado de discutir el rebautizo y se ha puesto a jugar con él. En unas horas, la conversación ha pasado del análisis a una lista interminable de nombres alternativos, y el que va ganando es el que ya usaba Monty Python:
Frente Popular de Judea. A su lado compiten otras dos teorías: que el nombre es un guiño a las personas calvas y que, en realidad, ya está cogido en media Sudamérica.
Qué se ha sabido
trichetin suelta una ristra de enlaces a las entradas de Wikipedia de
Frente Amplio, Chile, Perú y Brasil. El mensaje no lleva texto, solo la lista, y basta para dejar claro que la marca no es nueva. midelburgo hace lo mismo con la de Uruguay, que según él es «el de este». Nadie discute esos datos. Se usan, más bien, para dar la razón a quien dice que el nombre va por libre y no pertenece a nadie.
A partir de ahí, catálogo. «Abre Grande», «Frente Felpudero», «Lo que diga Pedro», «Frente Rancio», «Frente Ebreo», «Frente Frenopático», «Frente que me quedo sin comer». Varios se enganchan a la broma de Judea y discuten si toca decir «Frente Amplio Popular de Judea» o «Frente Amplio Judaico Popular», copiando el sketch palabra por palabra. Thomas Robert Malthus corta el asunto con un «de Judea, ya está cogido». LMLights remata con que la geografía de aquello era más bien escasa.
Un participante va más lejos y lanza una predicción con plazo: dentro de
50 años, después de probar
20 nombres distintos, la formación volverá al punto de partida. Otro resume la operación como el
reboot 3.0 de la misma película, y añade que ya no cuela. Y BogadeAriete ironiza con lo de rascar escaños, escribiendo «diPUTAdos» con mayúsculas dentro.
Y luego está la tesis capilar. Datemvs Maximvs sentencia que todo es un guiño a los calvos, repompero se apunta a la idea de un partido «de calvas y calvos, con la frente amplia» y a partir de ahí el hilo se llena de bromas sobre quién debería encabezar el cartel según su pelo. Nadie lo dice en serio. O sí.
El reparto de puestos
gonza_rioja describe la operación como el juego de las sillas de toda la vida. Todos quieren su sitio en la lista, y lo compara con unos juegos del hambre donde no hay para todos: los escaños por un lado y los puestos de asesor por otro, que es donde entra el que no llega a la primera fila. Su frase final no admite duda: que comiencen los juegos.
Dónde está la bronca
No hay una pelea ideológica grande, hay una pelea de criterio. Por un lado, silenus sostiene que «Amplio» no dice nada y no mueve un voto, que «Frente de Izquierdas» tiene más gancho y que el nombre que de verdad buscaban, el de obreros, ya está ocupado por otros. De ahí saca una conclusión que otros repiten: cuando el adversario elige mal, no se le corrige.
Por otro lado, quien cree que el problema no es el adjetivo sino el origen. Celenque apunta que es un nombre típico de Sudamérica y coloca a Colau como la candidata con más tirón de todas las que suenan, a falta de saber si entra alguien más en la ecuación. napobalo lanza otro nombre, el de Roberto Vaquero, y lo vende como la sorpresa posible porque, dice, cumple el perfil. Son dos apuestas que no se parecen en nada.
En medio, el ala que lee el rebautizo como maniobra de fondo. Paco I de España lo resume en que el caso es seguir cobrando, y Von Rudel apunta que dentro de cuatro años tocará volver a renombrarse y mirar a partidos de izquierda de otros países a ver si suena la flauta. Hay quien va más allá y le adjudica intenciones mucho más grandes, con golpe de estado incluido. Esa parte no aporta ni una prueba.
Octubrista cierra el apartado de nombres con un detalle de manual: si el partido es Frente Amplio, sus miembros serán frentistas. «Amplistas no pega», dice. Y tiene razón.
Qué cambia respecto a antes
Que la lista de candidatos se ha movido. A los nombres que ya sonaban se suman ahora Colau y Vaquero, ninguno confirmado y los dos lanzados como ocurrencia. Y que el debate del nombre ha dejado de ser una discusión sobre estrategia para convertirse en una competición de ocurrencias, donde Judea, los calvos y las entradas de Wikipedia se pelean por el mismo sitio. Alguien lo resume en una línea: cuanto más amplio, menos abarca.
El cartel sigue sin estar.