Steegmann renuncia al acta y deja a Vox sin el escaño de Espinosa
¿Qué pasa en Vox para que sus diputados renuncien antes de recoger el acta? Juan Luis Steegmann no recogerá el escaño que le correspondía tras la renuncia de Iván Espinosa de los Monteros y abandona también todos sus cargos en el Comité Ejecutivo Nacional del partido. La salida del exportavoz parlamentario le abría la puerta del Congreso de forma inesperada: se había quedado fuera el 23-J al ir como número seis por Madrid.
El movimiento cierra un episodio incómodo para la formación. Steegmann fue la voz del partido durante la pandemia y su defensa de la vacunación le granjeó el rechazo de buena parte de la militancia y de los simpatizantes. Su entrada en el Congreso, por la vía de la renuncia ajena, reabría una herida que la dirección prefería tener cerrada.
Quién es Steegmann y por qué su nombre generaba rechazo interno
Médico de profesión, Steegmann llegó a la primera línea como portavoz sanitario en la crisis del coronavirus. Su posición a favor de la vacunación le costó el rechazo de algunos simpatizantes del partido, según las informaciones publicadas. Ese desgaste nunca se cerró: la crítica interna se mantuvo latente hasta que el escaño le cayó encima.
En el análisis que circula entre votantes, su perfil se lee como una contradicción andante. Se sostiene que un partido que se audita hasta cuántas veces van sus cargos al baño no debería tener en sus listas a alguien con posiciones contrarias a las de su electorado. La conclusión que se repite: si se presentó, fue a pillar cacho, y esa lógica funciona en otras siglas, no en estas.
La dirección, sin embargo, lo defendió cuando arreciaron las críticas por el asunto de las vacunas, incluso a costa de incomodar a los suyos. Ese detalle no se ha olvidado.
La renuncia de Espinosa de los Monteros y el efecto dominó
La salida de Espinosa de los Monteros fue la que activó todo. Al ir como número seis por Madrid el 23-J, Steegmann se había quedado fuera del Parlamento. La renuncia del exportavoz le devolvía un acta que, según su entorno, nunca quiso recoger.
Hay quien lee la secuencia al revés: no se ha ido, lo han echado. La tesis que circula es que la nueva dirección le invitó a marcharse sin ruido porque su presencia restaba en un partido donde se han refugiado muchos críticos con la gestión sanitaria. Si no llega a ser noticia que se quedó sin escaño, seguiría ahí.
El detalle del Comité Ejecutivo Nacional añade otra capa: no solo renuncia al acta, también a todos sus cargos orgánicos. Es una salida completa, sin puerta de vuelta.
El debate de fondo: ¿dos almas o una purga?
La discusión de fondo no es Steegmann, es el modelo de partido. Una corriente defiende que Vox debe tener dos almas, la liberal y la conservadora, y que perder a Espinosa de los Monteros es un error grave. Otra responde que eso ya lo dijo el PP toda la vida y que así le fue.
El argumento que gana peso en la crítica interna es el coste electoral. Hay quien sostiene que mantener a Steegmann en las listas provocó bajas de afiliados y pérdida de votos entre los no vacunados, aunque el material no aporta cifras.
Frente a eso, la tesis de la purga: tras las elecciones, la rama dura se ha hecho con el mando y la limpieza acaba de empezar. El resultado, dicen, es un Vox sin vacuneros y sin liberales, más reconocible para su núcleo, menos masivo.
Qué queda del partido tras la salida
Al timón sigue Abascal, y Buxadé concentra el poder real según quienes siguen la interna. Para una parte del electorado, eso es exactamente lo que querían: un partido para los que están en contra de ciertos temas de forma radical, no una estructura masiva con vocación de gobierno.
La otra lectura es más fría: cuando un partido pasa de los 50 escaños, detrás hay una masa poco ideologizada y flexible. Confundir a los que más ruido hacen con la base es el error que ya cometió Podemos. Y se paga en las urnas.
Steegmann se va sin recoger el acta. El escaño queda vacante, el Comité Ejecutivo pierde un miembro y la dirección no tendrá que explicar por qué uno de los suyos defendía lo que su electorado detestaba. Todo resuelto, salvo la pregunta de por qué se presentó.