Esto ya se ha discutido más veces. La red española de AV es anómala en varios aspectos y la causa principal es nuestro ancho de vía y la pretensión de la UE de que todo lo nuevo se hiciera en ancho estándar. Aunque a Portugal le han permitido que haga su AV en ibérico y que la migre cuando considere.
De modo que nuestra red son 4500 km de las que más de 3000 son tramos mesetarios muy baratos de construir y 1000 son carísimos tramos de montaña para entrar en Galicia, Asturias, País Vasco, Andalucía, o en el tramo de salto de cuenca hidrográfica de la LAV catalana o la Barcelona-Perpignan, que tiene una orografía también complicada. De haber tenido todo el mismo ancho se podría haber centrado la inversión en los tramos complejos, esos 1000 km que ahorran mucho tiempo, dejando el resto en tramos convencionales adaptados a mejor velocidad y con nueva electrificación y señalización. Pero tal como estaba la cosa no había otro remedio.
Luego están las autonomías, todas compitiendo por tener AV, y en este caso de Cantabria resulta que no es físicamente viable el descenso de Campoo al valle del Besaya en una variante recta de pendiente continua y entonces se les ha ocurrido mejorar todo el trazado ferroviario de la provincia de Palencia, que es muy alargada y presenta una parte llana de bastante longitud y solo una montañosa al final. La obra no es muy cara y quita 1h al viaje; al final la presión de los políticos cántabros y su voto han sido necesarios y la han logrado.