El foro reclama a Orriols como forera y debate si resta votos a VOX
Sílvia Orriols ya es forera. O eso defienden varios participantes en este tramo, que arranca con una reivindicación de autoría: la frase que da nombre al tema salió de aquí. Nadie ha confirmado nada y el hilo sigue con la gracia puesta.
Qué se ha sabido
El tramo se llena de enlaces. Se pega una pieza de Ara sobre el apoyo de Aliança Catalana a Israel en la guerra de Gaza, otra de La Vanguardia del
22 de septiembre de 2025 en la que Orriols equipara el relato de la ONU sobre Gaza con Hamás, y un texto de Diario Socialista fechado el
17 de enero de 2026 que asegura que Netanyahu ha invitado a la dirigente a Tel Aviv. La cita que acompaña a los enlaces es suya: una nación histórica como la nuestra no puede blanquear un territorio que ataca y celebra atentados contra Israel. También se enlaza un artículo de Onda Cero y se cuelgan dos hilos de burbuja.info.
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diariosocialista.net
Un forero trae el
artículo 3 de la Constitución a cuento de las denuncias por rotulación. Sostiene que el texto garantiza el derecho y el deber de conocer el español y que las lenguas cooficiales tienen protección como patrimonio, no como sustituto. Otro participante responde con el daño económico, social y familiar que atribuye al independentismo desde
2017.
En el capítulo de metáforas, Burubux resume su posición con una imagen: una gota de algo malo en un litro de leche convierte el litro entero en eso. Supersonic Man pega un tuit ajeno que pide una Sílvia Orriols para toda España porque, dice, ni Abascal ni Feijóo sirven.
La apuesta por la contraseña
Eudoxo abre el tramo con la teoría de la autoría: «Esa frase se gestó en este foro.» BudSpencer afina la fórmula y sostiene que la que se manejaba aquí era otra, la de que importar el Tercer Mundo es tenerlo. Y Gubelkian lanza la propuesta en mayúsculas: que la líder de Aliança Catalana, si de verdad es forera, suelte una contraseña reconocible en su próximo discurso. De ahí no pasa. BudSpencer templa el entusiasmo: no cree que Orriols ande por aquí, pero sí que gente cercana a ella lee el foro. La respuesta es la misma que en todo el hilo: no hay prueba, hay corazonada.
Dónde está la bronca
La pelea de fondo es por el voto. McNulty lo pregunta sin adornos: «A ver cuantos votos quita a vox.» Y añade que hay mucho votante que coloca la inmigración por encima de todo lo demás. Sr Julian le corrige el cálculo: a su juicio, una dirigente independentista no le quita gran cosa a VOX; donde rasca es en el espacio de la izquierda. hyugaa va por otro lado y defiende que los catalanes voten VOX antes que a Aliança Catalana.
Llorón hace el reparto clásico, uno por elección: en las autonómicas votará a Orriols por dura con la inmigración, y en las generales a VOX porque «se quedan tibios». Lo único que le frena de Orriols es el discurso independentista, que da por imposible. Es la frase que ordena toda la discusión: dura sí, pero sin cartera de gobierno.
El segundo choque es territorial. Un participante plantea que, si fuera andaluz con negocio en Cataluña, votaría a Orriols antes que a VOX, y avisa de que la alternativa es Revuelta contra la inmigración o muerte del país. La respuesta llega dura por los dos lados: otro forero le replica que votar a un partido que, según él, le desprecia no arregla nada, y un tercero sostiene que para esa formación un andaluz del sur cuenta igual que cualquier otro recién llegado. Hay quien lleva el argumento al registro histórico: España fue tercer mundo durante el franquismo y ahora va de exquisita.
Tercera pelea, la de la abstención. Un participante cuestiona por qué alguien mentalmente sano debería elegir entre las opciones que le ponen, y describe el voto como meter un papel en una caja para sentir que se elige algo. La réplica: «No me voy a quedar en casa por mucho que insista el frente abstencionista.» Votar al contrario del que más se odie, aunque al final sean lo mismo.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el sujeto. Ya no se discute si la frase es buena o mala, sino de quién es. El tramo convierte a Orriols en presunta contertulia y desplaza el foco del contenido al derecho de propiedad. Entra material nuevo por el lado israelí, con la invitación a Tel Aviv y la comparación del relato de la ONU con Hamás, y por el lado lingüístico, con el artículo 3 como argumento. Y aterriza una división práctica que antes no estaba: Orriols para las autonómicas, VOX para las generales.
Lo que no cambia: nadie ha visto un programa económico. Ni una cifra de PIB, ni un balance. La única cuenta que aparece es la de votos que uno le quita al otro.