La hija de Orriols entra como policía local en Ripoll por la vía urgente
Tiene 19 años, recién salida del bachillerato, y ya forma parte de la policía local de Ripoll. La plaza se convocó con carácter de urgencia, se presentaron cuatro candidatos y ella quedó la primera. La madre, la alcaldesa Sílvia Orriols, fue contundente ante las críticas: “No permitiré que se la acuse de ser una enchufada”.
Una urgencia muy oportuna para un sueldo de 1.700 euros
El Ayuntamiento de Ripoll defiende que la convocatoria fue limpia y que el proceso lo ganó la hija de Orriols con la mayor puntuación. Es interina, eso sí. Un detalle que no pasa desapercibido: la plaza sale por la vía rápida, con solo cuatro aspirantes, en un municipio pequeño. El sueldo, según la información del debate, ronda los 1.700 euros mensuales. Se puede discutir si es mucho o poco, pero no es la típica cifra de “primera toma de contacto” laboral.
Mientras tanto, la ausencia de una fotografía oficial de la nueva agente ha alimentado la especulación. Nadie ha conseguido ver la cara de la persona que, a partir de ahora, puede poner multas en uno de los pueblos más conocidos del Ripollès.
El problema de los policías interinos en Cataluña
Aquí aparece la parte técnica. El Tribunal Supremo ha señalado en varias ocasiones que la figura del policía local interino no debería existir: los agentes municipales deben ser funcionarios de carrera. Cataluña, sin embargo, parece tener su propia interpretación. Esto no es un debate menor: si la plaza es interina, el nombramiento puede revertirse en cualquier momento, por ejemplo cuando cambie la alcaldía. Y Orriols gobierna en minoría.
Es la combinación perfecta de sospecha: una convocatoria de urgencia, un número bajo de candidatos, un parentesco directo con la máxima autoridad municipal y una figura legal discutida. Cada pieza por separado tiene explicación. Juntas, invitan a la pregunta incómoda.
Del “todos roban” a la excepción de Vox
El caso ha abierto la veda para el eslogan de siempre: “está todo podrido, ni uno se salva”. Hay quien subraya que la corrupción no entiende de siglas: a izquierda, a derecha, independentistas o centralistas. No falta quien recuerda que solo unos días antes se anularon las multas del Tribunal de Cuentas a Vox, lo que los defensores de Orriols usan como ejemplo de que una condena mediática puede evaporarse después.
Las posturas han quedado clásicas: los que ven un enchufe flagrante en la casa de la alcaldesa, los que en un pueblo pequeño consideran plausible que la hija sacara la mejor nota y los que se limitan a observar que, en esto, los políticos no se diferencian unos de otros.
El dato que descoloca al final es este: la plaza era de urgencia y solo se presentaron cuatro personas. En un contexto normal, una convocatoria con carácter de urgencia para cubrir un puesto policial en un pueblo de 10.000 habitantes genera decenas de aspirantes. Aquí fueron cuatro. Una de ellas, la hija de la alcaldesa. Y ganó. Cada uno decide si le parece un mérito o un milagro.