El IMV rebasará los 1.600 euros en 2027 y la brecha con el sueldo se estrecha
Un sueldo de 25.000 euros brutos deja unos 1.800 euros al mes en la cuenta. Una familia que vive del Ingreso Mínimo Vital y de las ayudas que se le acumulan puede rondar los 1.450. El margen entre trabajar y no hacerlo se ha quedado en unos pocos billetes. Y el Gobierno ha confirmado que en 2027 la prestación superará por primera vez los 1.600 euros mensuales, dentro de un marco legal que la revaloriza de forma automática y que sigue vigente pase lo que pase en las urnas.
Qué cambia el IMV en 2027
La subida no es discrecional: la norma impulsada por el Gobierno y el Congreso fija una actualización anual de la cuantía. El salto a los 1.600 euros consolida una trayectoria de varios ejercicios, y su efecto inmediato es que la ayuda se acerca al salario neto de una parte de la población activa. Hay quien lo lee como blindaje de la red de protección; hay quien lo ve como un desincentivo para firmar un contrato. La comparativa de 1.800 frente a 1.450 es, en ese pulso, la que más se repite.
¿Es compatible el IMV con otras ayudas?
Sí. La prestación se puede sumar a ayudas de natalidad, vivienda o estudios, y también está abierta a jóvenes que crecieron en centros de menores. El requisito que más dudas genera es el patrimonial: menos de 20.000 euros en activos, sin otros bienes y con una vivienda que no computa como tal. Circulan casos de denegaciones por un cómputo de activos que los solicitantes consideran erróneo.
El cálculo que divide a todo el mundo
Quien se ha puesto a hacer los números sostiene que el importe por persona ronda los 755 euros y que solo las familias con varios hijos disparan la cifra hasta el techo. Para el resto, el equilibrio sigue siendo precario: colchón nuevo, gafas, arreglos del coche y gasolina a dos euros entran todos en la misma ecuación. El desglose completo, partida a partida, da una diferencia que sorprende.
El dato que descoloca no es el de 2027, sino el otro: los 1.600 euros son un máximo teórico que casi nadie toca. La nómina real, para la mayoría de perceptores, es bastante más corta.