Aliança Catalana se acerca al segundo puesto y reconfigura el tablero independentista
Un votante de Junts en el Baix Empordà, harto de la deriva del partido de Puigdemont, mira ahora a Aliança Catalana (AC). La última encuesta del CEO, filtrada esta semana, le da la razón: AC obtiene entre 19 y 20 escaños, igualando a Junts y a solo dos o tres de ERC (22-23). El PSC sigue líder imbatible con 38-40, pero la verdadera batalla está en el segundo puesto.
El sorpasso que viene por la derecha
Aliança Catalana, el partido de Sílvia Orriols, irrumpe con un discurso que combina independentismo duro y rechazo a la inmigración, lo que le permite arañar votos tanto a Junts como a ERC. Según el sondeo, AC ya supera a Junts en intención de voto directa, y el cruce de transferencias sugiere que la fuga desde el espacio posconvergente se acelera. Para ERC, el riesgo es que el perfil republicano pierda atractivo frente a una opción más radical y sin complejos. "Esto mete presión a Junts y es efecto mariposa para Moncloa", apunta un análisis.
El factor económico: pensiones y miedo al colapso
El crecimiento de AC no se explica solo por la fatiga independentista. La formación ha sabido capitalizar el malestar de los jubilados ―"todos los jubiletas en masa votando al PSC para defender su pensión", ironiza un observador―, pero también de los votantes que ven en la inmigración una amenaza al estado del bienestar. La combinación de proteccionismo social y discurso identitario le da un perfil económico que ni ERC ni Junts han sabido articular. Con el PSC copando el centro y la derecha española fragmentada (Vox 13-14, PP 12-13), AC encuentra un filón en la abstención y el desencanto.
¿Y ahora qué? El tablero se descoloca
Si la encuesta se confirmara, el bloque independentista sumaría 45-48 escaños, lejos de la mayoría absoluta, pero con un nuevo equilibrio interno. Junts perdería su condición de bisagra, y ERC tendría que mirar a su derecha. Para el Gobierno de Illa, que goza de una mayoría amplia con PSC, ERC y Comuns (68 escaños), la fragmentación independentista le da aire, pero a costa de radicalizar la oposición. Queda la duda de si estas cifras resistirán hasta las próximas elecciones ―aún faltan meses, si no años― o si, como algunos sospechan, "la encuesta viene de Moncloa" y forma parte de una operación de desgaste. Lo único seguro es que Aliança Catalana ha dejado de ser una anécdota.