El Cid manda en Sevilla y la Copa Chenel reparte orejas
ciberecovero encadena otra remesa de tuits entre el
18 de abril y el
13 de mayo. Ni una línea propia. Todo capturas, todo enlaces, todo pegado en tandas. Pero la marea trae feria grande: Sevilla con Victorino el 18 de abril, El Cid el 25, Fortes en el mismo ciclo, y la Copa Chenel metiendo Valdilecha en el calendario.
Qué se ha sabido
El primer tuit del tramo es del
18 de abril de 2026 en Sevilla: seis toros de
Victorino Martín en mano a mano. Portal Taurino pone reseña, imágenes y vídeo de la octava de abono y señala al
cuarto con Borja Jiménez como lo mejor del festejo. Burladero publica por su parte una pieza sobre Daniel Luque y su «palmarés con galones» en la Maestranza.
El nombre propio del ciclo es
Manuel Jesús El Cid,
25 de abril de 2026. Un tuit de Tomás Quifes lo fecha en seco y otro usuario lo corona: «Extraordinaria faena de El Cid en Sevilla. Magisterio y torería. Era, sin duda, faena de oreja.»
De la Maestranza salen más papeles. Burladero firma una opinión titulada «Morante, sostén de una Sevilla en entredicho», de Sergio Hueso. Aplausos recoge la catarsis del mismo torero en un texto de José Luis Benlloch publicado en Las Provincias. Y otro artículo se queda con una idea seca: «Volvió el toro y disgustó», firmado por Jorge Arturo Díaz Reyes.
La Copa Chenel entra con la
cuarta clasificatoria en
Valdilecha, a las
18h por Telemadrid. Toros de
Sao Torcato (Pinto Barreiros) y
Buenavista para
Alejandro Marcos,
Jorge Isiegas y
Fabio Jiménez. La propia organización cierra la tarde con el balance: Marcos e Isiegas cortan
una oreja cada uno.
Y el lunar del tramo. Aplausos titula que Borja Jiménez lamenta su fallo con la espada: «Ahí ha estado la Puerta del Príncipe». Con ese golpe bien dado, otra cosa habría sido.
Dónde está la bronca
Aquí no hay pelea entre usuarios. La página no discute: enlaza. El roce viene dentro de los tuits, y ciberecovero no añade ni una línea para caldearlo.
Dos frentes. El primero, el de los toros. Un tuit del 18 de abril carga contra los seis de Victorino: «impresentables, sin el trapío suficiente para plaza de 1ª. Una vergüenza que se hayan escogido y aprobado.» El reproche no va al torero, va al ganadero y a quien aprobó la corrida. Y deja la puerta abierta: reconoce que hubo «tarde de interés y varios toros de triunfo».
El segundo frente es el palco de la Maestranza. Hay quien sostiene que la presidencia se quedó corta y no sacó el pañuelo cuando tocaba, y hay quien reprocha al tendido que solo reaccione ante el espectáculo. Un participante lo deja en un tuit sobre Fortes: «Un dispuesto y valentísimo Fortes borda el toreo al natural en Sevilla. Gran faena, con sabor y profundidad», y añade que la segunda oreja se quedó en el palco. La crítica se dirige al palco y a la afición, no a una persona concreta.
Y de fondo, Morante. Otra pieza lo llama «sostén de una Sevilla en entredicho». Mientras unos pelean porque el palco no da y el tendido no pide, resulta que quien sujeta la feria es el que ya estaba de vuelta. Ahí está el nudo: lo que se discute no es un toro, es quién decide cuándo una faena vale una oreja.
El tercer frente es silencioso. Un artículo opina que el toro volvió a la plaza y decepcionó. Nadie lo rebate. Nadie lo apoya. Se queda colgado como todo lo demás.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje. El tramo anterior vivía pegado a aniversarios viejos y a la pregunta de jbsinmiel sobre cómo arrastrar a una corrida a quienes los toros les repugnan. Esa pregunta sigue sin respuesta. Nadie la recogió entonces y nadie la recoge ahora.
Lo nuevo es Sevilla, con nombre propio. Antes el hilo se sostenía sobre augurios: se decía que «Sevilla y Madrid serán decisivos para Borja Jiménez». Sevilla ya ha pasado, y el propio torero pone su Puerta del Príncipe en el fallo con la espada, no en el toro.
Lo segundo que entra es la Copa Chenel, con Valdilecha y el reparto de orejas. Es la puerta de atrás de la fiesta: circuitos de promoción, toreros por hacer y dos orejas repartidas en una tarde de mayo que apenas ocupa espacio en el hilo. Dos tuits anuncian la corrida, otro cierra con la reseña, y entre medias el hilo sigue a lo suyo.
Lo tercero, Fortes. Su nombre asoma con una faena al natural descrita como «gran faena, con sabor y profundidad». Sin oreja en el palmarés por decisión del palco, según la versión que corre.
Lo cuarto, El Cid. Un 25 de abril que el hilo fecha y subraya, sin más contexto que la fecha y la faena. Aquí no hay debate entre foreros: hay una cadena de tuits que va dejando nombres.
Pero la forma no cambia.
400 mensajes, casi todos ciberecovero pegando capturas, muchos sin comentario, algunos en tandas de cuatro y cinco dentro del mismo mensaje. Un tuit lo resume sin querer: «Buff». Ni desarrollo, ni respuesta, ni hilo. El ruido de fondo de una página que no ordena, acumula.