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¿Quién se queda con la renta? Cabreados con el objetivo equivocado
Se nota a la legua tu premisa marxista. Qué descarado, por dios.
Obviamente es fácil pillarte: no pones ejemplos más difíciles que permitan cuestionar tu tesis. Vas y pones ejemplos simples y ramplones. ¿Por qué no pones el contraste de esos dos ejemplos y... ¿un ingeniero? ¿o un médico (Sanidad, vuestro mantra preferido, por dios)?
Y no sólo eso: es que además, de premio, no apuntas a uno de los actores PRINCIPALES que provocan eso que pretendes denunciar (pretendes, y no consigues porque te mueves en premisas tramposas para llevar la sardina a tu ascua): la economía especulativa, que, por cierto, tu adorado Estado PERMITE.
El dólar se refuerza como raíl y se debilita como reserva
Segunda entrega de la bifurcación. La primera describió la arquitectura y en esta hablamos del motor.
En el post anterior dejamos el sistema partido en dos capas: una transaccional que canaliza hacia el dólar-token, y una de reserva que se erosiona y se desliza hacia el oro.
Descrito el qué, faltaba el porqué; qué está vaciando exactamente la capa de reserva.
Y la respuesta, con los datos de este verano, no es la que esperábamos. No es represión financiera; es algo más difícil de explicar y de revertir: un deterioro fiscal que el mercado ya está cobrando en la curva larga.
Siguen siendo escenarios, no profecías. El detonante, en cambio, tiene fecha.
1. El detonante: una grieta fiscal abierta en el Supremo
El 20 de febrero de 2026, el Tribunal Supremo de EEUU tumbó por 6 votos a 3 los aranceles que la Casa Blanca había impuesto con la ley de emergencia económica (IEEPA). El argumento es constitucional de manual, regular importaciones no es lo mismo que imponer aranceles; el poder de crear impuestos y derechos aduaneros pertenece al Congreso, no al Ejecutivo.
Traducción a dinero: un pilar de ingresos, anulado de un plumazo. La aduana ya había recaudado más de cien mil millones con esos aranceles, y el frente de devoluciones puede añadir otro golpe al Tesoro: las devoluciones obligadas se cifran en unos 166.000 millones, excluyendo intereses, y Penn Wharton elevaba a más de 175.000 millones los ingresos sujetos a devolución.
Pero la cifra importante no es el titular de prensa, sino el orden de magnitud fiscal.
La CRFB calcula que el fallo reduce ingresos federales en torno a 1,7 billones hasta 2036, y la CBO estima unos 1,6 billones de déficit primario adicional entre 2026 y 2036, antes de intereses y efectos macro.
Redondeado con intereses, el golpe se mueve cerca de los dos billones.
Lo mejor es quién lo había reconocido antes de que llegara el fallo.
En septiembre de 2025, con el caso aún vivo, el propio Secretario del Tesoro, Scott Bessent, admitió en NBC que, si el Supremo tumbaba los aranceles, "tendríamos que devolver alrededor de la mitad de los aranceles, lo que sería terrible para el Tesoro". Tras el fallo intentó rebajar el golpe, prometiendo vías alternativas para mantener los ingresos "prácticamente sin cambios" en 2026. Pero la frase importante ya estaba dicha, el Tesoro sabía que esos ingresos se habían vuelto fiscalmente relevantes.
Y la prueba de que el agujero es real está en el manotazo posterior: en julio de 2026, tras quedarse sin IEEPA, la Casa Blanca rebuscó en la Sección 338 del Tariff Act de 1930, un arma arancelaria que no se usaba desde 1949, para gravar al 50% ciertos bienes canadienses.
Pero es un parche estrecho (exime energía, minerales y lo ya gravado por otras vías) y jurídicamente frágil; hay juristas que le dan una "probabilidad razonable" de ser anulado, y que resumen que "el caso legal del 338 es más débil que el de IEEPA".
El detalle no es el arancel a Canadá en sí, sino lo que revela: perdida la vía principal, el Ejecutivo se aferra a autoridades sustitutas cada vez más endebles, primero un 10% global que ya expiró, ahora un estatuto de la Gran Depresión, con tal de no soltar el arancel. Cuando un Estado rasca estatutos de 1930, el problema no es la herramienta, es la necesidad que lo empuja a buscarla.
¿Y de dónde sale ese dinero que ya no entra por la aduana? De la misma fuente de siempre: emitiendo más deuda. Más papel al mercado, y ahí la grieta jurídica se convierte en grieta financiera.
2. El tramo largo ya no traga
El bono del Tesoro a 30 años lleva por encima del 5% su racha más larga desde 2007; no es un pico de un día: es un nivel que se ha instalado. En mayo llegó a rozar el 5,20%, máximo desde antes de la crisis financiera.
Esto importa porque el tramo largo es donde se financia el Estado a plazo, y es justo el que menos compradores cautivos tiene. Un dato que lo dice todo: la parte de las subastas de deuda larga que absorbían los grandes intermediarios cayó del 71% al 11% entre 2000 y 2025 (working paper de Harvard).
Cada vez más papel largo tiene que intoxicarse en manos sensibles al precio: gente que solo compra si le pagan más; y por eso el rendimiento sube.
El deterioro no llega como un crash, llega subasta a subasta. Una colocación floja, luego otra, luego el rendimiento que no baja.
La propia CRFB lo llama "colapso gradual"; los analistas hablan de la erosión lenta de la prima que el mundo pagaba por tener deuda americana. No es un portazo, es una gotera que no para.
3. Esto no es represión financiera
La represión financiera clásica, la que llevamos años describiendo, funciona con tipos reales negativos: el Estado paga menos que la inflación y licúa la deuda despacio, robándole al ahorrador sin que se dé cuenta. Es el guante de terciopelo.
Pues bien, ahora mismo no es eso. Los tipos reales son positivos y altos. El bono ligado a inflación a 10 años se subastó el 23 de julio al 2,438% real, uno de los niveles más altos de la era post-2008. Con Kevin Warsh al frente de la Fed repitiendo que "la inflación está demasiado alta" y sin prisa por bajar tipos, el corto está sujeto.
Entonces, si no es represión, ¿qué es?
El deterioro no viene por el precio del dinero; viene por el canal fiscal y por la pérdida de estatus del refugio.
El mercado no está siendo reprimido: está exigiendo prima por prestarle a un Estado que debe 39 billones, paga un billón al año solo de intereses y acaba de perder una vía de ingresos en el Supremo.
Los tipos reales positivos no desmienten el deterioro: son el deterioro. Es el mercado cobrando por el riesgo, no el Estado escondiéndolo.
Y ojo que esto puede cambiar. El día que la Fed se rinda, meta los tipos reales en negativo y empiece a licuar en serio, entonces sí entramos en represión clásica. Ese será otro post, hoy todavía no.
4. Y por eso la reserva se desliza al oro
El dato del BCE ya lo vimos en la entrega anterior, el oro por encima de la deuda del Tesoro en las reservas oficiales, con el matiz de que buena parte del salto es efecto valoración.
Lo que aquí importa es el enganche, no es casualidad que la fuga de la reserva coincida con el tramo largo rompiendo el 5%. Son la misma historia contada desde dos ángulos diferentes.
El banco central que diversifica hacia el oro y el inversor que exige más por el 30 años están leyendo el mismo balance: un Estado cuyo pasivo pesa más de lo que su ingreso sostiene. Uno vota con la reserva, el otro con la prima.
La sentencia del Supremo no hizo más que dar una fecha y una cifra a lo que ambos ya intuían.
Y el flujo lo confirma. En la encuesta del World Gold Council a bancos centrales, el marginal va en una sola dirección: un 45% quiere comprar más oro, un 54% quedarse como está y apenas un 1% quiere vender.
La partición, no el portazo
Juntemos las piezas.
Un Estado que pierde ingresos por sentencia y los cubre con más deuda.
Un tramo largo que ya no encuentra compradores cautivos y cobra prima.
Unos tipos reales positivos que demuestran que no es represión todavía, sino mercado exigiendo su parte.
Y una capa de reserva que, banco central a banco central, se desliza hacia el oro.
No es hundimiento, es algo más elegante y más difícil de combatir: el dólar se refuerza como raíl y se debilita como reserva. Sigue siendo el carril por el que pasa todo, mientras deja de ser el sitio donde el mundo guarda lo que no quiere perder.
El fiat no se muere de un portazo; se parte en dos capas y sigue caminando.
La pregunta para el ahorrador no es ¿cuándo llega el hundimiento?, sino ¿en cuál de las dos capas tengo yo mi patrimonio?.
- Fallo del Supremo (20 feb 2026, 6-3, IEEPA): K&L Gates (20 feb 2026); Congress.gov / CRS.
- Aranceles del 50% a Canadá bajo Sección 338 (20 jul 2026): Casa Blanca, fact sheet; CNBC (autoridad sin usar desde 1949, Covington & Burling); Washington Times / AP (fragilidad legal, Harrell/Georgetown).
- Devoluciones 166.000 millones, excluyendo intereses: CBP, vía Reuters/AOL (mar 2026). >175.000 M en ingresos sujetos a devolución: Penn Wharton Budget Model, vía Reuters.
- Cita de Bessent ("devolver la mitad… terrible para el Tesoro"): NBC Meet the Press (7 sep 2025), recogido por Axios y CNN. "Virtually unchanged" posterior: Economic Club of Dallas (20 feb 2026).
- 1,7 billones de ingresos perdidos a 2036 (asume devolución): CRFB, vía Fortune/Yahoo Finance. 1,6 billones de déficit primario 2026-2036 (antes de intereses/macro): CBO, vía Yahoo Finance.
- 30 años superando el 5%, racha más larga desde 2007: Marketplace (22 jul 2026). Pico 5,20% en mayo:CNBC (19 may 2026). Curva a 24 jul:Forbes Advisor (23 jul); Tradingeconomics (24 jul 2026).
- Primary dealers 71%→11% (2000-2025): Harvard Business School, Working Paper 26-033.
- TIPS 10 años 2,438% real (subasta 23 jul): Tipswatch (23 jul 2026). Warsh "inflación demasiado alta":CNBC (1 jul 2026).
- Oro por encima de la deuda del Tesoro en reservas oficiales (cierre 2025); efecto valoración:BCE, "The international role of the euro" (2 jun 2026), ya citado en la entrega anterior.
- 45% aumentar / 54% mantener / 1% reducir (74 bancos centrales): World Gold Council, Central Bank Gold Reserves Survey 2026 (16 jun 2026); resumido por Reuters.
- Deuda superior a 39 billones / 1 billón intereses / déficit 5,8% PIB:Fortune, CBO (may 2026).
- "Colapso gradual": CRFB (22 ene 2026). "Erosión del convenience yield": Bloomberg, vía Advisor Perspectives (29 abr 2026).
La pregunta que une todo el hilo: ¿quién se queda con la renta?
No hemos cambiado de tema. Hemos subido de escala.
Y para que la tesis aguante, hay que empezar por el caso que parece desmentirla.
Este hilo empieza hablando de demografía, vivienda, suelo y crédito, y acaba hablando de dólar, oro, bancos centrales y bifurcación monetaria. Visto por encima parece un salto, pero no lo es.
El salto no está en la tesis, está en la altura.
La pregunta ha sido siempre la misma:
¿Quién se queda con la renta?
No era solo la pregunta del primer post, es la columna de todo el arco; pero antes de subir por ella hay que corregir una versión fácil de la ley que la gobierna, y quien la corrige es el propio Japón.
La versión fácil diría que cuando un sistema deja de crecer lo suficiente, la rentabilidad se busca en el stock.
Suena redondo, y Japón lo desmiente.
Una de las economías avanzadas más estancadas del mundo entre 1990 y 2015 y, sin embargo, el suelo urbano no fue sumidero de renta: cayó del orden del 50% en el país, más en las seis grandes ciudades, con Tokio asequible para su tamaño y bien abastecido de vivienda.
Si la falta de crecimiento significara extracción, Japón tendría que haber sido el pico de renta del suelo, y fue lo contrario.
Lo que falta en la ley no es el crecimiento, es la oferta.
Japón dejó desinflar el stock porque siguió construyendo, permiso abundante, oferta elástica.
La regla entera es que cuando un sistema deja de crecer lo suficiente y la oferta del stock está bloqueada, la extracción se desplaza del flujo hacia lo acumulado.
Ese segundo término, el suelo retenido, el permiso racionado, el activo protegido de la competencia, es literalmente de lo que va la serie de los candados del mercado de la vivienda.
Cuando el suelo queda abierto, como en Japón, ese canal se debilita. Lo que no se cierra con él es el conflicto distributivo, que puede reaparecer en otro balance, y en Japón reapareció con fuerza alrededor de la deuda, el ahorro y el dinero. No porque exista una cantidad fija de extracción que tenga que salir por algún sitio, sino porque cerrar un canal no toca las condiciones que abren los demás.
Los peldaños no son intercambiables, y uno de ellos va a cambiar de signo.
Vamos a subirlos.
¿Quién se queda con la renta del suelo? Una sociedad que envejece y deja de crecer, con la oferta cerrada, donde la vivienda deja de ser techo y pasa a ser sumidero de renta. No apunta a un villano (casero, banco, fondo, ayuntamiento, votante-propietario), sino a la combinación de todos dentro de una estructura de incentivos.
¿Y la del crédito? El suelo caro no se sostiene solo, necesita una máquina que anticipe renta futura y la vuelva precio presente. La hipoteca no solo permite comprar; permite que el precio absorba el salario de las próximas décadas. La renta ya no se extrae solo del suelo, se extrae del tiempo.
¿Y la del trabajo? Aviso, para separar dos cosas: el debilitamiento del trabajo asalariado, salarios que ya no siguen a la productividad y negociación desmantelada, es historia verificada, con su serie de datos como el suelo o el crédito. Lo que aún es pronóstico es solo el final del peldaño: que si la máquina llega a hacer redundante el trabajo, el sueldo mute en estipendio (hoy el consumo sigue siendo el grueso de la demanda y España está en récord de empleo).
Dicho eso, la dirección se ve: el capital dejó de depender de la clase media en la forma en que dependió de ella durante el ciclo industrial, como productor nacional disciplinado, hasta que llegó la deslocalización; y como cliente interno suficiente, hasta que el crédito, la plataforma global y la automatización reorganizaron la demanda, pero no dejó de necesitar su flujo.
Mientras el sueldo entre por una puerta, es una corriente que gravar, hipotecar y alquilar. Y si llegara ese punto, el sueldo no desaparecería, mutaría en estipendio, una transferencia pública de sostenimiento de alcance general, que no es el IMV de hoy, asistencia focalizada, ni exactamente la renta básica del debate académico.
Te fabricarían el ingreso con una mano y te lo cobrarían como renta con la otra; sería la correa y el cuenco en el mismo gesto.
¿Y la del dinero? Aquí el peldaño cambia de signo, y conviene no aplanarlo. En el suelo y el crédito paga el flujo y gana el dueño del stock. En el dinero es al revés: la inflación y el tipo real negativo golpean al acreedor y al ahorrador, los que tienen papel, y alivian al deudor, y el mayor deudor es el Estado.
Por eso el eje que de verdad une los cinco peldaños no es stock contra flujo, sino lo real escaso frente a lo nominal reproducible.
Lo real escaso resiste; lo nominal reproducible se licúa. La renta del dinero es además la más escurridiza porque cambia de nombre (inflación, tipo real negativo, prima de plazo, depreciación, estabilidad del sistema), pero su lógica es siempre la misma: cuando la deuda acumulada es demasiado grande, alguien absorbe el coste; no desaparece, solo cambia de bolsillo. (Un apunte de Arrighi, para no usarlo a medias: su otoño terminaba con un hegemón sucesor que recogía el testigo; aquí el sucesor no es un hegemón nuevo, es una capa.)
¿Y la de tu ahorro? La bifurcación, donde las dos escalas se tocan, y donde este peldaño deja de ser un apéndice para volverse una deducción de lo anterior.
¿Quién se queda con la renta?, preguntada al sistema, se contesta con ¿en qué capa está tu patrimonio?, preguntada a tu cartera.
Es la misma oración: una se le hace a la sociedad, la otra te la haces tú.
Y ese es el giro final, el que vuelve el hilo algo personal: ¿de qué lado de la extracción estás tú? No como pose sarracena, como posición de balance.
Aunque aquí hay que ser honesto; si la extracción llega a donde haya valor acumulado, no existe una capa exterior a la que escapar.
Salir del circuito no es una frontera física; es jurídica, técnica y política, y la historia está llena de cruces, en 1933 EEUU obligó por decreto a entregar el oro privado, con excepciones y a un precio fijado por el propio Estado, que meses después devaluó.
Así que la pregunta correcta no es si estás dentro o fuera, sino una más incómoda: ¿Cuánta es tu exposición, y cuánto le costaría al sistema capturar lo que tienes?
No hay refugio; hay coste de captura, y varía muchísimo de una capa a otra.
Ese es el arco entero, en cinco preguntas que son una:
suelo → crédito → trabajo → dinero → ahorro
Cada post parecía abrir un tema nuevo, pero subía un peldaño en la misma escalera: parcela, hipoteca, nómina, divisa, cartera. No son piezas sueltas; son capas de una misma arquitectura de extracción.
No todos los peldaños son igual de anónimos; buena parte es emergente, con mil decisiones racionales que escupen el mismo resultado sin que nadie dibuje el mapa: resultado de la acción humana, no del designio humano.
Pero otros no caen del cielo: el régimen SOCIMI, la reforma laboral de 2012 o muchas formas de represión financiera tienen norma, firma y boletín oficial; y lo que una ley hizo, otra ley lo deshace.
Estructura sin amo no es estructura sin palancas. La renta del suelo, la captura del flujo de trabajo y la represión monetaria son parientes, no clones, distintos actores, distintas herramientas, uno con el signo invertido.
Por eso la pregunta del principio sigue intacta, y no ha hecho más que repetirse desde más arriba: ¿Quién se queda con la renta?
Un detalle, la participación de las rentas de trabajo en el PIB no es tan fácil de comparar en series largas. Su máximo fue durante la transición y luego ha ido bajando y subiendo pero es que
-El PIB incluye los impuestos indirectos ,de modo que cuanto más se elevan sus tipos o simplemente su recaudacion, más crece el denominador del cociente .
-El PIB, para más confusión, añade rentas implícitas de los inmuebles en propiedad que sln mayores cuanto mayor el valor del stock.
-Las rentas de trabajo incluyen pensiones, desempleo y supongo que también todas las ayudas asistenciales en dinero. Esto hace que el simple crecimiento del gasto en pensiones o de ayudas -con cargo a deuda- eleve el numerador
Yo preferiría usar salarios brutos/PIb e incluso salarios netos, que en el caso español generan una enorme diferencia porque hasta 1978 no hubo un impuesto sobre los salarios significativo.
Al final en muchos estudios económicos relativos a la renta hay sesgos cuando no brutales errores metodológicos al comparar magnitudes que con las décadas dejan de ser tan comparables. Dan un poco de pena, por ejemplo, las de movilidad social usando quintiles de renta, ahí casi hay más ruido que señal, pero es lo que hay, las estadisticas económicas no son muy completas ni fiables.
Que al final no deja de ser cierto que hay unas tendencias visibles en la evolución de todo esto pero, si te vas al detalle bien medido, el salario medio de 1974, que apenas llevaba impuestos, te encuentras con que es muy parecido al actual. Y las reformas laborales empiezan en España nada menos que en 1983, o quizá antes porque en 1975 el despido era casi imposible y se indemnizaba con 60 días pero en 1981 ya eran 45 y antes de 1983 ni siquiera existía el trabajo temporal , que explota en los 80 y primeros 90. Ahora añadimos confusión con la forma de llamar trabajadores a personas que apenas trabajan al cabo del año.
Lo más dificil me parece encontrar el modo de imponer un gravamen al suelo. En una aproximación a ojo los suelos con uso residencial, comercial en industrial en España deben valer unos €5B o algo menos.
La cuestión es, ¿cómo se extrae de un impuesto sobre un stock -que necesariamente ha de tener un tipo bajo- , una cantidad que no sea ridícula sin arrasar al propietario de una sola vivienda? 5B al 1% son €50MM, pero el 1% de una valoración de suelo de 300k para una vivienda normalita en muchas ciudades de España , ya son 3k. Si esto sustituye al IBI y a la imputación de rentas en el IRPF, sería una subida importante pada la mayoría pero seguramente tolerable.
La cuestión es cuánto va a pesarle esto al suelo teniente con pocas prisas que debería ser el objetivo de una reforma fiscal semejante.
Un detalle, la participación de las rentas de trabajo en el PIB no es tan fácil de comparar en series largas. Su máximo fue durante la transición y luego ha ido bajando y subiendo pero es que
-El PIB incluye los impuestos indirectos ,de modo que cuanto más se elevan sus tipos o simplemente su recaudacion, más crece el denominador del cociente .
-El PIB, para más confusión, añade rentas implícitas de los inmuebles en propiedad que sln mayores cuanto mayor el valor del stock.
-Las rentas de trabajo incluyen pensiones, desempleo y supongo que también todas las ayudas asistenciales en dinero. Esto hace que el simple crecimiento del gasto en pensiones o de ayudas -con cargo a deuda- eleve el numerador
Yo preferiría usar salarios brutos/PIb e incluso salarios netos, que en el caso español generan una enorme diferencia porque hasta 1978 no hubo un impuesto sobre los salarios significativo.
Al final en muchos estudios económicos relativos a la renta hay sesgos cuando no brutales errores metodológicos al comparar magnitudes que con las décadas dejan de ser tan comparables. Dan un poco de pena, por ejemplo, las de movilidad social usando quintiles de renta, ahí casi hay más ruido que señal, pero es lo que hay, las estadisticas económicas no son muy completas ni fiables.
Que al final no deja de ser cierto que hay unas tendencias visibles en la evolución de todo esto pero, si te vas al detalle bien medido, el salario medio de 1974, que apenas llevaba impuestos, te encuentras con que es muy parecido al actual. Y las reformas laborales empiezan en España nada menos que en 1983, o quizá antes porque en 1975 el despido era casi imposible y se indemnizaba con 60 días pero en 1981 ya eran 45 y antes de 1983 ni siquiera existía el trabajo temporal , que explota en los 80 y primeros 90. Ahora añadimos confusión con la forma de llamar trabajadores a personas que apenas trabajan al cabo del año.
Lo más dificil me parece encontrar el modo de imponer un gravamen al suelo. En una aproximación a ojo los suelos con uso residencial, comercial en industrial en España deben valer unos €5B o algo menos.
La cuestión es, ¿cómo se extrae de un impuesto sobre un stock -que necesariamente ha de tener un tipo bajo- , una cantidad que no sea ridícula sin arrasar al propietario de una sola vivienda? 5B al 1% son €50MM, pero el 1% de una valoración de suelo de 300k para una vivienda normalita en muchas ciudades de España , ya son 3k. Si esto sustituye al IBI y a la imputación de rentas en el IRPF, sería una subida importante pada la mayoría pero seguramente tolerable.
La cuestión es cuánto va a pesarle esto al suelo teniente con pocas prisas que debería ser el objetivo de una reforma fiscal semejante.
Impuestos indirectos. Cierto, la remuneración de asalariados sobre PIB a precios de mercado se mueve cuando cambian los impuestos netos sobre los productos. Por eso hay que usar la participación ajustada a coste de los factores, como AMECO, con renta laboral imputada a los autónomos. La entrada del IVA y sus subidas meten ruido en la serie cruda.
Alquileres fruta. Cierto también, elevan el PIB y engordan el excedente de explotación de los hogares sin que nadie pague un alquiler. El matiz es que no se calculan por la revalorización del inmueble, sino por el alquiler equivalente. El fondo aguanta, Rognlie mostró que buena parte del aumento de la participación neta del capital era vivienda, y para este hilo es una ironía útil; el peldaño del suelo se cuela dentro del peldaño del trabajo y le ensucia la medición.
El gravamen lo planteas sobre todo el suelo urbanizado; la medida del decálogo en el hilo de los candados grava solo el suelo con uso residencial permitido, servido y sin edificar. La parcela de una vivienda hecha queda fuera, y por eso el tipo puede ser del 3%, el del RZLT irlandés, sin girarle 3.000 euros a nadie por su casa. Tampoco persigue recaudar 50.000 millones; si obliga a construir y la base se erosiona, ha funcionado. Y a tu suelo teniente con pocas prisas le pesa lo suyo, al 3%, una década de espera se lleva más de la cuarta parte del valor del terreno. Valorar no es el problema, el Catastro ya separa suelo y construcción; el problema es el mapa de lo realmente servido.
Sobre pensiones y prestaciones; la remuneración de asalariados (D.1) son salarios más cotizaciones empresariales; pensiones, desempleo y ayudas son prestaciones sociales (D.62) y quedan fuera del numerador. Más gasto en pensiones con cargo a deuda no lo mueve. Tu preferencia por brutos o netos es legítima pero contesta a otra pregunta, la participación reparte entre factores; el neto, cuánto conserva el trabajador tras impuestos y cotizaciones. Y añado que la caída histórica del peso de los autónomos empuja la participación hacia arriba por pura composición.
El uso que hace el post es estrecho a propósito; casi tres puntos entre 2008 y 2012, con sus componentes cíclicos reconocidos. Si lo borro entero, siguen la brecha productividad-remuneración, la caída sindical, los paros del BLS, los tipos marginales y Pew. Y sobre los 22,47 millones es cierta la cautela pero no la expresión, quien trabaja pocas horas sigue siendo trabajador; la afiliación cuenta personas en alta, no horas ni meses. Es un récord de afiliación, y solo eso.
Ek salario de 1974 puede que en neto y real sea parecido; y si lo es, mueve la pregunta de cuánto produce el trabajador a cuánto conserva después de impuestos, vivienda y crédito, que es hacia donde va el hilo, sin confundir el impuesto con la renta del suelo y el interés, porque parte de esa cuña vuelve en servicios y derechos. Pero necesitaría ver la serie, anual o por hora, deflactor, jornada, población cubierta y tratamiento fiscal. En 1974 ya existía la pensión contributiva; lo que no existía era la sanidad universal.
Por último, en reformas laborales tienes razón: el proceso empieza mucho antes de 2012. Los 45 días son del Estatuto de 1980, la temporalidad causal ya existía, y la Ley 32/1984 es la que la abre como instrumento general y siembra la dualidad. No diría que el desmontaje arranca en 1980, aquel Estatuto construyó también el marco laboral democrático, pero sí que el giro decisivo es 1984, con el PSOE. Y eso refuerza el criterio del post porque no hubo un comité ni una ideología única, sino respuestas sucesivas al paro y a la crisis convertidas en estructura mediante normas concretas.
Norma, firma y BOE; y lo que entró por el BOE puede salir por el BOE.
Impuestos indirectos. Cierto, la remuneración de asalariados sobre PIB a precios de mercado se mueve cuando cambian los impuestos netos sobre los productos. Por eso hay que usar la participación ajustada a coste de los factores, como AMECO, con renta laboral imputada a los autónomos. La entrada del IVA y sus subidas meten ruido en la serie cruda.
Alquileres fruta. Cierto también, elevan el PIB y engordan el excedente de explotación de los hogares sin que nadie pague un alquiler. El matiz es que no se calculan por la revalorización del inmueble, sino por el alquiler equivalente. El fondo aguanta, Rognlie mostró que buena parte del aumento de la participación neta del capital era vivienda, y para este hilo es una ironía útil; el peldaño del suelo se cuela dentro del peldaño del trabajo y le ensucia la medición.
El gravamen lo planteas sobre todo el suelo urbanizado; la medida del decálogo en el hilo de los candados grava solo el suelo con uso residencial permitido, servido y sin edificar. La parcela de una vivienda hecha queda fuera, y por eso el tipo puede ser del 3%, el del RZLT irlandés, sin girarle 3.000 euros a nadie por su casa. Tampoco persigue recaudar 50.000 millones; si obliga a construir y la base se erosiona, ha funcionado. Y a tu suelo teniente con pocas prisas le pesa lo suyo, al 3%, una década de espera se lleva más de la cuarta parte del valor del terreno. Valorar no es el problema, el Catastro ya separa suelo y construcción; el problema es el mapa de lo realmente servido.
Sobre pensiones y prestaciones; la remuneración de asalariados (D.1) son salarios más cotizaciones empresariales; pensiones, desempleo y ayudas son prestaciones sociales (D.62) y quedan fuera del numerador. Más gasto en pensiones con cargo a deuda no lo mueve. Tu preferencia por brutos o netos es legítima pero contesta a otra pregunta, la participación reparte entre factores; el neto, cuánto conserva el trabajador tras impuestos y cotizaciones. Y añado que la caída histórica del peso de los autónomos empuja la participación hacia arriba por pura composición.
El uso que hace el post es estrecho a propósito; casi tres puntos entre 2008 y 2012, con sus componentes cíclicos reconocidos. Si lo borro entero, siguen la brecha productividad-remuneración, la caída sindical, los paros del BLS, los tipos marginales y Pew. Y sobre los 22,47 millones es cierta la cautela pero no la expresión, quien trabaja pocas horas sigue siendo trabajador; la afiliación cuenta personas en alta, no horas ni meses. Es un récord de afiliación, y solo eso.
Ek salario de 1974 puede que en neto y real sea parecido; y si lo es, mueve la pregunta de cuánto produce el trabajador a cuánto conserva después de impuestos, vivienda y crédito, que es hacia donde va el hilo, sin confundir el impuesto con la renta del suelo y el interés, porque parte de esa cuña vuelve en servicios y derechos. Pero necesitaría ver la serie, anual o por hora, deflactor, jornada, población cubierta y tratamiento fiscal. En 1974 ya existía la pensión contributiva; lo que no existía era la sanidad universal.
Por último, en reformas laborales tienes razón: el proceso empieza mucho antes de 2012. Los 45 días son del Estatuto de 1980, la temporalidad causal ya existía, y la Ley 32/1984 es la que la abre como instrumento general y siembra la dualidad. No diría que el desmontaje arranca en 1980, aquel Estatuto construyó también el marco laboral democrático, pero sí que el giro decisivo es 1984, con el PSOE. Y eso refuerza el criterio del post porque no hubo un comité ni una ideología única, sino respuestas sucesivas al paro y a la crisis convertidas en estructura mediante normas concretas.
Norma, firma y BOE; y lo que entró por el BOE puede salir por el BOE.
Siempre he tenido la duda de si las prestaciones sociales en dinero que no se financian con cotizaciones empresariales son rentas de trabajo o no, pero entonces ¿qué son en el desglose del PIB del lado de la renta?
La fiscalidad sobre el suelo me parece interesante porque algo hay que hacer con esas bolsas enormes que están por ahí sin desarrollar.
Pero también hay un problema importante por el lado de la financiación. En el pico de la burbuja la financiación a promotores llegó a 300MM, un disparate, pero la banca ahora es tan fistro que hemos pasado a 30MM. Esto es una cantidad ridícula, ahora las promociones en muchos casos no arrancan porque el promotor debe financiar sin recurso a la banca todo el suelo, y una parte no pequeña de la construcción cuando hace 20 años incluso se le financiaba gran parte del suelo.
Ahí, o interviene el sector público prestando a los adquirentes de primera vivienda lo que la banca no les da y necesitan para una entrada, o directamente se pone el sector público a promover y ofrecer hipotecas al 90%. Pero mucho retrat en promociones es porque no hay financiación, por eso te encuentras por ahí anuncios de empresas que prestan a promotores y te ofrecen altas rentabilidades, ellos le cobran un diferencial al promotor y, para que te compense tomar parte de tu pasivo al 13%, ya puedes tener buenas previsiones.
Otro aspecto es la gloria por inanición de gran parte del tejido empresarial ligado a la edificación residencial, ahora mismo no hay incentivos salariales que logren tener la masa de trabajadores que había en la burbuja y seguramente llegar a 250k unidades anuales será todo un reto.
Aquí las políticas migratorias han de ser sensatas, con moratoria para asimilar la ya existente y cupos bien calculados en el futuro.
Siempre he tenido la duda de si las prestaciones sociales en dinero que no se financian con cotizaciones empresariales son rentas de trabajo o no, pero entonces ¿qué son en el desglose del PIB del lado de la renta?
La fiscalidad sobre el suelo me parece interesante porque algo hay que hacer con esas bolsas enormes que están por ahí sin desarrollar.
Pero también hay un problema importante por el lado de la financiación. En el pico de la burbuja la financiación a promotores llegó a 300MM, un disparate, pero la banca ahora es tan fistro que hemos pasado a 30MM. Esto es una cantidad ridícula, ahora las promociones en muchos casos no arrancan porque el promotor debe financiar sin recurso a la banca todo el suelo, y una parte no pequeña de la construcción cuando hace 20 años incluso se le financiaba gran parte del suelo.
Ahí, o interviene el sector público prestando a los adquirentes de primera vivienda lo que la banca no les da y necesitan para una entrada, o directamente se pone el sector público a promover y ofrecer hipotecas al 90%. Pero mucho retrat en promociones es porque no hay financiación, por eso te encuentras por ahí anuncios de empresas que prestan a promotores y te ofrecen altas rentabilidades, ellos le cobran un diferencial al promotor y, para que te compense tomar parte de tu pasivo al 13%, ya puedes tener buenas previsiones.
Otro aspecto es la gloria por inanición de gran parte del tejido empresarial ligado a la edificación residencial, ahora mismo no hay incentivos salariales que logren tener la masa de trabajadores que había en la burbuja y seguramente llegar a 250k unidades anuales será todo un reto.
Aquí las políticas migratorias han de ser sensatas, con moratoria para asimilar la ya existente y cupos bien calculados en el futuro.
Me parece que la duda sobre las prestaciones te viene de estar pensando en quién paga en lugar de en qué se está midiendo. El PIB por el lado de la renta tiene tres sumandos y nada más: la remuneración de asalariados, el excedente de explotación junto con la renta mixta, y los impuestos netos sobre producción e importaciones.
Una pensión o una prestación por desempleo no es ninguno de los tres, sencillamente porque no está remunerando producción corriente, sino trasladando una renta que ya se generó en otro sitio y que ya se contó cuando se generó. Aparecen más adelante, en la distribución secundaria, que es el paso que convierte la renta primaria del hogar en renta disponible. Si además estuvieran dentro del PIB estaríamos contando dos veces el mismo valor añadido, y de ahí no sale nada bueno.
Por eso da exactamente igual si se financian con cotizaciones, impuestos generales o deuda, es lo mismo; lo que clasifica un flujo es su naturaleza, si es una transferencia sin contrapartida o si es el pago a un factor que ha producido algo. La cotización empresarial sí está dentro porque es coste de producir, y la pensión que ayuda a financiar, no.
Emitir deuda tampoco añade nada, porque es una operación financiera y no producción. Se ve muy claro con un ejemplo de andar por casa: el sueldo del médico de la pública cuenta en el PIB, porque ahí el Estado está produciendo un servicio y ese sueldo remunera a quien lo produce; la pensión en efectivo no entra por ningún lado, y lo único que puede entrar después es el gasto que financia, y solo en la parte que remunere producción interior, porque si el pensionista se compra un televisor coreano el consumo aparece pero la importación se resta.
En lo de la financiación estoy de acuerdo, y es la parte del mensaje que menos me esperaba, aunque me quedan dos dudas. La primera, no sé si esos 300.000 y esos 30.000 salen de la misma serie, porque las estadísticas de entonces mezclaban con alegría construcción y actividades inmobiliarias, y ahí puede haber gato encerrado del mismo tipo que el que denunciabas antes. La segunda es que el instrumento que propones ya está inventado, hay una línea del ICO de 2.500 millones avalando la entrada de la primera vivienda, lo cual no invalida tu idea pero cambia la conversación; ya no es si hacerlo, sino con cuánto, para qué operación y quién come el riesgo si sale mal.
El decálogo de medidas que propuse trabaja sobre incentivos, captura de renta y régimen fiscal, no es un plan de fomento de la construcción ni pretende serlo; ni forma albañiles, ni monta empresas, ni acorta plazos de licencia. Lo que sí hace es no dejar suelta la parte financiera, y por eso el crédito tiene su propio candado desde el principio. Porque tienes razón en una cosa: un gravamen que empuja el suelo al mercado no construye nada por sí solo, y si el crédito promotor está donde dices, el suelo que salga acabará en manos del que tiene capital propio, o sea de los fondos, y no en promociones.
Lo que sí creo es que tus dos salidas no son la misma cosa, aunque las pongas en la misma frase.
Financiar la oferta, es decir crédito promotor, financiación subordinada, garantías sobre suelo ya servido o promoción pública directa, añade viviendas.
Financiar la demanda, o sea prestarle la entrada al comprador y avalarle el 90%, es exactamente el peldaño del crédito del que va este hilo, anticipar renta futura y convertirla en precio presente, y con la oferta bloqueada ese dinero no acaba en viviendas nuevas, acaba en el precio de las que ya hay. Y esto no me lo estoy inventando yo: el Help to Buy británico se pudo estudiar aprovechando que el programa tenía fronteras geográficas, y en el Gran Londres, con la oferta severamente restringida, subió los precios sin efecto detectable sobre el volumen construido, mientras que junto a la frontera galesa, donde había margen para construir, aumentó la construcción sin mover apenas los precios.
Ojo, que tampoco volvería al banco financiando cualquier suelo con expectativa de recalificación, pero desde luego no dejaría todo el tramo de mayor riesgo en manos de gente que pide un 13%.
Y aquí tu pregunta no se contesta con una medida, sino con dos, porque la medida del crédito para conservar, no solo para vender está partida justamente por esas dos mitades.
La primera es estabilidad financiera y va de límites al prestatario, relación préstamo-valor, plazo y servicio de la deuda sobre ingresos, calibrados para contener la compra inversora sin dejar fuera al primer comprador solvente.
Y esto fue lo que más me sorprendió cuando fui a mirarlo, porque no hace falta inventar nada: el artículo 69 quáter de la Ley 10/2014 habilita al Banco de España para imponer límites y condiciones al crédito cuando haga falta evitar riesgo bancario o endeudamiento excesivos, y la norma 75 de la Circular 2/2016, introducida por la Circular 5/2021, desarrolla esa potestad para las operaciones con garantía hipotecaria, permitiendo modular las medidas según el tipo y el uso del inmueble y considerar expresamente si es la primera compra de vivienda habitual. Otra cosa es la calibración concreta, que ya sería una propuesta aparte y que el Banco de España tendría que justificar por motivos macroprudenciales.
La herramienta está habilitada, está desarrollada y hasta explicada públicamente; lo que no he encontrado es una resolución que la haya activado.
La segunda mitad ya es política de vivienda, y es la que responde a lo que cuentas: garantía y financiación pública a muy largo plazo para lo que se construye para quedarse, con renta limitada, destino mínimo y devolución de la ventaja si el activo se sale del régimen.
Ahí encaja la facilidad del ICO que se puso en marcha con 4.000 millones en préstamos y 2.000 en avales que cubren hasta la mitad del principal, con la obligación de mantener lo construido en alquiler social o asequible durante cincuenta años. La diferencia es que no se trata del Estado prestándole la entrada al comprador, sino del Estado abaratando el pasivo del que construye en lugar de engordar la puja del que compra. Y el detalle que la retrata, que es el que a mí me hizo pensar, es que esa línea lleva cerrada a nuevas solicitudes desde el 1 de junio y ahora solo queda formalizar hasta agosto lo ya concedido. Es un programa con fecha de caducidad, no un canal permanente.
Hay además una razón por la que la banca no llega ahí sola.
La financiación de adquisición, promoción y construcción arrastra por defecto una ponderación de riesgo del 150%, y en promoción residencial solo baja al 100% si el banco aplica criterios adecuados de concesión y seguimiento y además se cumple una de estas dos vías: contratos vinculantes de venta, preventa, alquiler o pre-alquiler que alcancen el umbral reglamentario del 50%, con señales suficientes en los preliminares, o capital propio del promotor equivalente al menos al 25% del valor del inmueble terminado.
No es un banco asustado, es un requisito de capital trasladado al pliego. Cuando un proveedor te dice que no puede darte una condición, muchas veces no es que le falte valor, es que hay una norma aguas arriba que tú no estás mirando.
Y la exposición cuyo repago depende de las rentas del propio inmueble tampoco tiene un trato blando. Lo que el marco sí contempla son condiciones particulares para empresas públicas de vivienda y para entidades sin ánimo de lucro reguladas para ofrecer alojamiento social de larga duración.
Los Países Bajos abaratan ese pasivo con un canal propio; un fondo de garantía avala los préstamos que bancos e inversores institucionales conceden a las corporaciones de vivienda, con el Estado y los municipios detrás en la retaguardia, y la mayor parte de esos préstamos los acaban concediendo dos bancos promocionales de capital público. La banca comercial participa, no está excluida, lo que pasa es que una operación inmobiliaria ordinaria sin garantía pública difícilmente iguala esas condiciones.
Lo incómodo del asunto no es la norma, es que falta el actor.
Todo ese tratamiento favorable apunta a una figura que en España existe jurídicamente pero sin escala, y que cuando llegó a tener patrimonio acumulado acabó descapitalizándose; las ventas de vivienda pública de 2013 son el caso más visible, y de eso va otro bloque del decálogo, así que no me extiendo.
De ahí la combinación por la que preguntabas. Gravar el suelo sin tocar el crédito y el régimen fiscal a los capturadores empuja el suelo al mercado y se lo entrega a quien ya tiene capital; tocar el crédito sin gravar abarata financiar obra sobre un suelo que nadie suelta. Ninguna de las dos hace gran cosa por su cuenta, y por eso van donde van.
En lo de la capacidad también estoy de acuerdo, y creo que además se subestima. El límite no es solo salarial, hace falta continuidad de obra, formación profesional, industrialización y una cartera de proyectos que dure más de un ciclo electoral, y con mejores procesos tampoco hay que reproducir la masa laboral de 2007 para construir bastante más que ahora.
Sobre lo migratorio separaría el diagnóstico de la conclusión, porque una moratoria general encaja mal con sostener a la vez que faltan oficios, ya que buena parte de quien levantaría esas viviendas entra por esa misma puerta. Y ahí lo dejo, que ese debate se come cualquier hilo en tres mensajes.
En resumen, suelo, financiación y capacidad son tres cuellos distintos, y conviene no pedirle a uno lo que le toca a otro.
El impuesto puede desbloquear la decisión del propietario, pero no garantiza por sí solo que exista promotor financiable ni capacidad material para liquidar la obra. Eso no debilita la medida, delimita el tramo de la cadena que resuelve.
El decálogo no es política de planificación, y esa es justamente su fortaleza porque sabe dónde termina. Una parcela liberada no se convierte sola en vivienda, y tu ampliación completa bien el diagnóstico.
¿Quién se queda con la renta? El hilo en una página, y en qué corrige España
Llevamos cinco peldaños, un corolario y un apéndice, y algunos son largos de verdad. Este post es para el que llegue ahora y no tenga ganas de tragarse todo, y también para dejar por escrito dónde ha quedado la tesis, que no está exactamente donde yo la dejé.
La pregunta y la ley
Toda la escalera cuelga de una sola pregunta:
Cuando algo se encarece, ¿quién se queda con la diferencia?
Y de una ley que se repite en los cinco escalones.
Sin crecimiento suficiente, y con la oferta del stock bloqueada, la rentabilidad se desplaza del flujo al stock.
Del que produce al que ya tiene.
Japón es el contraejemplo que la confirma: estuvo estancado veinticinco años y el suelo siguió barato, porque allí la oferta sí era elástica.
Los cinco escalones
El suelo: cuando la oferta no puede responder, la mejora de la economía se capitaliza en el precio del terreno y se la queda quien lo tenía antes.
El crédito: cuando el dinero se abarata sin que crezca la oferta, la cuota no compra más metros, compra el mismo metro más caro, y la rebaja se la lleva el vendedor.
El trabajo: la clase media salarial no se erosiona por accidente ni por conspiración, sino por decisiones que se pueden fechar. Lo que entró por el BOE puede salir por el BOE.
El dinero: la duración y el balance deciden quién paga la factura de la inflación, y esa decisión se toma en sitios donde no vota nadie.
El ahorro: el último stock que queda por capturar, y el más discreto, porque no hace falta ninguna crisis para hacerlo, basta con cambiar el trato fiscal o el reglamento.
El salto de escala
El corolario subía la misma pregunta un piso. El fíat no se hunde, se parte en dos capas: una transaccional, que canaliza hacia el dólar tokenizado y de ahí a las letras del Tesoro, y una de reserva, que se erosiona y se desliza hacia el oro. Y la capa programable la captura el Estado por diseño, no por prohibición.
De ahí sale la frase que sostiene todo el hilo: el activo seguro no es un hecho de la naturaleza; es un producto que alguien fabrica, alguien garantiza y alguien tiene que querer comprar.
Lo que España cambia
Al escribir el apéndice español fui a comprobar el mecanismo y me lo encontré funcionando de otra manera.
Yo lo tenía planteado como canalización: el Estado necesita ahorro doméstico, fabrica un producto y convence al ahorrador. Bruselas hablando de movilizar el ahorro de los hogares, Londres con el acuerdo de las pensiones, Tokio pidiéndolo en rueda de prensa.
Pues resulta que la versión que ya funciona no pasa por convencer a nadie.
Un tercio de las inversiones del sector asegurador español está en carteras que emparejan activos con pasivos largos, y en esas carteras la deuda pública pesa el 82,5%, con ocho años y medio de duración y el 84,3% en papel español, gestionadas para mantener hasta vencimiento.
Nadie ha hecho campaña. Nadie ha firmado nada. El balance está sentado ahí porque la regulación de solvencia y el emparejamiento de plazos lo sientan ahí.
Hablamos de unos 74.000 millones de papel español, un 5% de toda la Deuda del Estado, así que por sí solo no financia a nadie. Lo que enseña es por dónde se mueve la cosa cuando se mueve.
Vamos, que la captura no llega por el producto, llega por la forma del balance.
Y eso explica por qué la ventanilla minorista de 2023 fue tan espectacular y tan irrelevante a la vez: enorme como fenómeno, diminuta como mecanismo.
Hay un segundo corrector, y ese va en contra de mi propia tesis; la palanca doméstica española es pequeña por los dos lados.
El particular responde rapidísimo al precio y no acumula nada, porque vuelve solo mientras le paguen.
Y las aseguradoras ya llevan el doble de deuda pública que la media europea, con un sector que pesa la mitad respecto al PIB.
Si las dos vías tienen techo bajo, la conclusión honesta no es que el ahorro doméstico acabará financiando al Estado español, sino que aquí no da para tanto y el comprador seguirá viniendo de fuera durante bastante más tiempo del que yo daba a entender.
Y hay un tercero que el hilo no tenía y que es el más interesante. El comprador doméstico que tendría que absorber más papel del Estado ya lleva a ese Estado dentro de su propio riesgo; lo dice el servicio de estudios del propio sector.
Eso ya no es canalización, es dependencia mutua, y encaja mejor con lo que vengo diciendo desde el principio: el sistema no elimina la pérdida, solo puede moverla, retrat o decidir quién la sostiene.
Dónde queda la tesis
Durante quince años el comprador de último recurso del papel soberano fue el banco central. Al retirarse, cada país está descubriendo quién ocupa su sitio, y el descubrimiento no es neutral.
Donde el ahorro doméstico ya está emparejado con el papel soberano por regulación, el Estado no necesita pedir nada ni prohibir nada.
Donde no lo está, tiene que fabricar el canal, y fabricarlo cuesta siempre más que haberlo mantenido, porque estas bases se construyen cuando no hacen falta y se compran a precio cuando ya hacen falta. Eso vale para la ventanilla minorista que dejamos cerrar en 2024 y vale igual para la vida media que el Tesoro dejó de alargar en cuanto alargar costó dinero.
Y si tuviera que dejarlo en una línea: la renta se la queda quien decide dónde está obligado a sentarse el balance del otro.
El marcador
Sigo midiendo lo mismo y en el mismo sitio, que es una celda del fichero mensual del Tesoro: seguros más fondos de pensiones sobre el total de la Deuda del Estado. Hoy es el 7,18% y si todo esto va en serio, esa línea sube.
Si el comprador marginal sigue siendo el extranjero o la banca, habré descrito una posibilidad sistémica y no el caso español, y lo diré.
Todo encarecimiento tiene dos lados: uno paga más y otro cobra mejor. Este hilo va del segundo.
Y queda un peldaño por revisar.
En el del trabajo medí la nómina, y ahí no estaba lo importante; la renta real de los hogares españoles está en máximo y aun así el patrimonio se separa.
Ya no se separa por lo que gana cada uno, se separa por el año en que nació.
La ley de este hilo era que la renta se desplaza del flujo al stock; falta aplicarla a las personas.
Este post no trae datos nuevos: cada entrega del hilo lleva sus propias fuentes en su spoiler, y ahí está el detalle con fechas y enlaces.
Las cifras que cito aquí y que no salieron hasta el apéndice español son las de las carteras sujetas a ajuste por casamiento: son el 31,1% de las inversiones del sector asegurador español, que a cierre de 2025 sumaban 343.398 millones; dentro de ellas la deuda pública pesa el 82,5%, con duración de 8,6 años y el 84,3% en papel español. De multiplicar eso salen los unos 74.000 millones del texto, que son en torno al 5% de la Deuda del Estado anotada de abril de 2026. Y la advertencia de que la calidad crediticia de esa cartera está condicionada por la calificación soberana del Reino de España: ICEA con Amundi, "Inversiones de las entidades aseguradoras. Tendencias 2026", documento nº 398, mayo de 2026.
El marcador del 7,18% sale de sumar seguros y fondos de pensiones en el cuadro de distribución por tenedores de la Deuda del Estado anotada, con datos de abril de 2026: Tesoro Público, estadísticas mensuales,
En julio se pegó en el hilo una crítica de doce puntos hecha con IA. Dije entonces que había objeciones atendibles y que las contestaría, y no lo hice.
Como el hilo ha crecido cinco entregas desde entonces, contesto ahora con lo publicado delante, que es donde se ve mejor qué aguantaba y qué no.
De los doce puntos, cuatro son de dato:
El 89,4% de 2011 está mal. Ese porcentaje es el de hogares con algún activo real, que incluye la vivienda pero también otros inmuebles, negocios, joyas o antigüedades. La propiedad de la vivienda principal en 2011 era, según la propia Encuesta Financiera de las Familias, el 83,1%.
Así que la caída hasta el 70,6% de 2024 es de doce puntos y medio y no de diecinueve, y la frase donde yo explicaba la diferencia con Eurostat por el diseño de panel sobra, porque explicaba una brecha que no existía. Lo edito en el post inicial y aquí queda dicho.
Lo de la deuda y el crecimiento, también. Escribí que lo único que mantiene la deuda a dosis de poleo es el crecimiento y dos líneas más abajo decía que era el PIB nominal el que corría. Nominal es inflación más real, y a la parte de inflación llamarla crecimiento es hacerse trampas.
El peldaño del dinero ya lo mide como hay que medirlo, coste medio de la cartera contra PIB nominal, pero el primer post lo tenía mal dicho.
La "externalidad perversa de manual" del sistema de reparto sobre la natalidad no es de manual; es una hipótesis con literatura a favor y en contra, y la escribí como si estuviera cerrada. Queda como hipótesis.
Por último, escribí en el cierre del primer post que el ahorrador tenía por fin un dinero que los controles de capital no alcanzan, el primero, y en la entrega de la bifurcación que por primera vez una parte del ahorro podía existir fuera de una contraparte congelable.
Ninguna de las dos es cierta: el oro enterrado y el efectivo llevaban siglos ahí, y 1933 demuestra que el Estado ya sabía coaccionar al tenedor sin necesidad de custodio.
Lo nuevo es otra cosa, la combinación de activo al portador sin emisor, sin custodio y sin nadie de quien fiarse en medio, y de qué tamaño tiene que ser eso para que importe no lo sabe nadie.
La formulación que vale es la de la bisagra, salir del circuito es una frontera jurídica, técnica y política, y esas dos frases se tachan.
Otros cuatro son de redacción:
Hudson y Mises coinciden en el síntoma, no en el diagnóstico.
La vivienda barata no es una palanca que no existe, es una palanca que quita un freno y no revierte la tendencia, que es lo que el propio post decía tres párrafos antes.
La huelga reproductiva era un adorno; si la causa no es el sistema, llamarla deserción del sistema es literatura.
Y lo de Roma como física social sonaba más amable de lo que era, porque el ejemplo incluye cómo acabó.
Los otros cuatro son marcos, y aquí no voy a discutir mucho porque el hilo los ha ido contestando por su cuenta.
El señuelo demográfico, que la capa real exista no impide que se use para explicar lo que explica la distribución, y en la bisagra quedó separado.
El votante propietario que se disuelve, sí, se está encogiendo, y de eso va la revisión del peldaño del trabajo y una pieza entera en el hilo de los candados de la vivienda.
Señoreaje público y fuga privada no son un programa esquizofrénico, son una propuesta normativa y un vector de salida si no se produce; el corolario lo dejó en una frase, el individuo cambia de capa y el sistema solo mueve la pérdida.
Y la productividad, en el primer post era la hipótesis de Ryan-Collins y ahí tenían razón; ahora el canal está medido para España, boom de 2003 a 2007, y eso lo desarrollo en el hilo de los candados de la vivienda, con la cautela de que es un canal entre varios y no la causa.
Y en lo del contrato falsable blando tenía razón en que tres de las cuatro señales no llevan número. Por eso desde entonces el hilo tiene dos marcadores con cifra y celda: el 7,18% de seguros y pensiones sobre la deuda del Estado, y las donaciones de padres a descendientes; se leen por calendario, no cuando convienen.
- Banco de España, "Encuesta Financiera de las Familias (EFF) 2011: métodos, resultados y cambios desde 2008", Boletín Económico, enero de 2014: propiedad de la vivienda principal, 82,7% en 2009 y 83,1% en 2011.
- Banco de España, "Encuesta Financiera de las Familias (EFF) 2024: métodos, resultados y cambios desde 2022", Documento Ocasional 2610, abril de 2026: propiedad de la vivienda principal, 72,1% en 2022 y 70,6% en 2024; hogares con algún activo real, 89,4% en 2011 y 82,6% en 2024.
- Nota sobre la serie: el informe de 2014 daba 90,0% de hogares con algún activo real en 2011 y la EFF 2024 lo reconstruye retrospectivamente como 89,4%, probablemente por revisión de la serie. En ninguna de las dos versiones ese porcentaje es la propiedad de la vivienda principal.
Toca actualización del marcador, que dije que la haría por calendario.
En julio de 2026 los no residentes tienen el 50,86% de la Deuda del Estado anotada, 759.673 millones sobre un total de 1.493.710, siendo la primera vez que pasan del 50%. En abril iban por el 49,85% y a cierre de 2025 por el 48,39%.
El resto de la foto se mueve poco y en la misma dirección de siempre.
El Banco de España baja del 21,20% al 20,36% en tres meses, casi doce mil millones menos, que es lo que pasa cuando dejas de reinvertir lo que vence. Seguros y pensiones, que era el número que dejé apuntado, pasa del 7,19% al 6,99%. Y el bloque doméstico no bancario entero, sumando seguros, pensiones, fondos de inversión y personas físicas, aguanta en euros pero pierde otra décima de cuota, del 10,83% al 10,74%.
El hueco que deja el banco central lo sigue ocupando el extranjero, no el ahorro de aquí.
Hay una excepción y es la que no esperaba. En Letras, las personas físicas suben de 19.428 a 22.081 millones entre abril y julio, del 23,3% al 26% del saldo. Es el primer repunte desde 2024 y cuadra con que la Letra a doce meses haya vuelto al entorno del 2,6-2,8%. Sigue muy lejos del 33,88% de 2024, pero la caída se ha detenido.
Tres avisos, porque la cifra grande se presta a leerse de más.
El último mes firme es julio; agosto todavía no está cerrado. Parte del salto de cuota no es compra extranjera sino que el saldo total bajó, de 1.505.936 millones en junio a 1.493.710 en julio, así que el mismo dinero pesa más. Y estos son dos perímetros distintos: el 50,86% es sobre toda la Deuda del Estado anotada, y el 26% del minorista es solo sobre Letras, que son ochenta y cinco mil millones de un billón y medio.
Nada de esto cambia la tesis del corolario, la subraya.
España no descansa sobre su ahorro doméstico privado, descansa sobre el extranjero y sobre el banco central, y ahora el primero pasa de la mitad mientras el segundo se retira.
De los cuatro disparadores que dije que sí justificarían romper la cadencia, ninguno se ha encendido. La recomendación europea sobre cuentas de ahorro sigue siendo derecho blando y España no ha aprobado la suya, no hay producto minorista nuevo ni cambio en la fiscalidad de las Letras, la revisión de Solvencia II no toca el trato del riesgo soberano y se aplica en enero de 2027, y el poder británico sobre pensiones sigue acotado a mercados privados y sin usar.
Siguiente actualización, dentro de un trimestre.
Banco de España, Boletín Estadístico, capítulo 22: cuadro 22.3 (Letras) y cuadro 22.4 (Bonos y Obligaciones), que sumados dan la distribución por tenedores de la Deuda del Estado anotada, misma serie y mismo perímetro que usé en el corolario. Datos de julio de 2026; el boletín se actualiza hacia mediados de mes.
Aviso de método: "personas físicas" es hogares e instituciones sin fines de lucro; "entidades de crédito residentes" son otras IFM excluidos los fondos del mercado monetario; las Administraciones Públicas van aparte (37.674 millones en julio). La ruptura de serie de 2016 por cambio de fuente sigue ahí y afecta a cualquier comparación anterior a esa fecha.
No confundir el reparto de una sindicación con la cartera del saldo vivo: que una emisión concreta se coloque en un 90% fuera no dice nada sobre quién tiene el stock.