¿Quién se queda con la renta? Cabreados con el objetivo equivocado

  • Autor del tema Autor del tema Rosso
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¿Quién se queda con la renta? Cabreados con el objetivo equivocado
El post no está copiado ni publicado en ningún sitio, cuando es así lo digo.

He añadido las principales fuentes de datos y los marcos que dan la estructura al hilo. Tenía pendiente abrir un hilo de economía política y es este.

Niño Becerra viene a decir esencialmente lo mismo de la clase media, aunque él afirma que desaparece, como la nobleza o el clero.

Yo creo que no desaparece, se reconvierte y pasa de partícipe en la renta a pagadora de la renta, de propietario a inquilino y deudor. No la jubilan, la ordeñan mediante la renta del suelo y del crédito.

Además él lo enmarca como evolución casi inevitable y yo lo veo como política firmada, con fecha y autor. Evolución implica que no hay nada que hacer; política implica que se eligió, y lo que se elige pudo elegirse distinto.

Y luego falta la pregunta más importante: "vale, la clase media sobra, ¿y entonces cómo acaba esto?"
Buf, lo pones complicado. Has creado un hilo de economía pero las consecuencias de lo que comentas tocan todos los puntos de la vida de los humanos, animales de producción.
 
Buf, lo pones complicado. Has creado un hilo de economía pero las consecuencias de lo que comentas tocan todos los puntos de la vida de los humanos, animales de producción.

Animales de producción, esa es la idea. Dejamos de ser el cliente al que conviene mantener próspero y pasamos a ser el rendimiento del que se ordeña vía renta, hipoteca, interés y ahorro licuado. Por eso toca cada rincón de la vida, no es un sector de la economía, es el sustrato.

Marx puso la explotación en la fábrica, pero hoy lo que nos exprime no es tanto el contrato de trabajo como el de alquiler o la hipoteca. La miseria es la misma, pero la válvula no es el sueldo, es la renta.

Lo simple ya lo tenemos: el tuit, el chivo, la cara fácil. El mecanismo es complicado porque es difuso, y eso es parte de lo que lo protege: si fuera simple, ya lo veríamos todos.

Por eso la analogía citada con Matrix clava la sensación: somos la fuente de energía, no el cliente, y nos mantienen enchufados y distraídos para que no veamos de qué nos alimentan. Pero se equivoca en lo esencial, y es lo que la vuelve más inquietante que la peli: en Matrix hay un Arquitecto, máquinas que lo diseñaron, una sala de control, un Morfeo que puede desenchufarnos.

Aquí no. La píldora roja no nos lleva a una sala de control, nos enseña que no existe esa sala. Y por eso no se gana liberando al prisionero ni derrotando al amo, porque no hay amo. Solo un diseño que premia ordeñarnos, y se reproduce solo.
 
Última edición:
Soy Valenciano, Español y con vivienda en propiedad

NO todos los españoles tienen varias viviendas

Aproximadamente el 16% de los españoles posee dos o más viviendas en propiedad. Mientras que la inmensa mayoría de los propietarios (el 80% o 82%) tiene un único inmueble, un 12% tiene dos viviendas, un 3% tiene tres, y cerca de un 1% posee cuatro o más. [1, 2, 3]
Además, si se analizan específicamente los hogares, el Banco de España a través de su Encuesta Financiera de las Familias indica que el 33,7% de los hogares tiene una segunda propiedad


Quitando casa del pueblo o apartamento de la playa (mayoría de segundas viviendas) el % de españoles con tres o mas viviendas es irrisorio campeón

Que sí, que sí. Que sólo los extranjeros tienen problemas con lo básico en España y es porque no son de aquí. Los españoles tenemos marginados a los no españoles y esto es impepinable, no va a cambiar.
 
Los nativos seremos señalados como culpables por las élites, con las consecuencias obvias por parte de la nueva mayoría no nativa hacia nosotros.
Eso no va a pasar porque esa gente no nativa huye a sus países en cuanto dejan de percibir ayudas, o en cuanto la cosa se pone difícil y viene una crisis. No veas lo delicados que son, esa gente no aguanta nada.

Pasó en 2008 y volverá a pasar de nuevo en el próximo colapso. España es absolutamente invivible para los no nativos. Sólo se encuentran con desprecio y separación injusta. Y me parece bien. No debería haber extranjeros en España ni en ningún sitio. La inmi gración está MAL, sea cual sea el país a donde vayan.
 
El post no está copiado ni publicado en ningún sitio, cuando es así lo digo.

He añadido las principales fuentes de datos y los marcos que dan la estructura al hilo. Tenía pendiente abrir un hilo de economía política y es este.

Niño Becerra viene a decir esencialmente lo mismo de la clase media, aunque él afirma que desaparece, como la nobleza o el clero.

Yo creo que no desaparece, se reconvierte y pasa de partícipe en la renta a pagadora de la renta, de propietario a inquilino y deudor. No la jubilan, la ordeñan mediante la renta del suelo y del crédito.

Además él lo enmarca como evolución casi inevitable y yo lo veo como política firmada, con fecha y autor. Evolución implica que no hay nada que hacer; política implica que se eligió, y lo que se elige pudo elegirse distinto.

Y luego falta la pregunta más importante: "vale, la clase media sobra, ¿y entonces cómo acaba esto?"
Tercer mundo: una minoría riquísima con patrimonio, estudios, viajes y lo que haga falta y una gran mayoría que compra ropa barata y comida financiándola.
 
Eso no va a pasar porque esa gente no nativa huye a sus países en cuanto dejan de percibir ayudas, o en cuanto la cosa se pone difícil y viene una crisis. No veas lo delicados que son, esa gente no aguanta nada.

Pasó en 2008 y volverá a pasar de nuevo en el próximo colapso. España es absolutamente invivible para los no nativos. Sólo se encuentran con desprecio y separación injusta. Y me parece bien. No debería haber extranjeros en España ni en ningún sitio. La inmi gración está MAL, sea cual sea el país a donde vayan.
Mientras alguien tenga algo embargable seguirán subiendo los impuestos y se pagarán las paguitas.
 
(mensaje citado en revisión)
Como dirían los zoomers, br00tal mensaje.

Me da rabia que tan poca gente preste atención a un trabajo tan exhaustivo incluso en este foro.

Y ahora me quedo esperando, tras este "Continuará", (sin palomitas, que engordan), a ese epílogo sobre el futuro.
 
Y para llegar al punto en el que puedas extraer renta en vez de produciendo primero necesitas que la población te ayude a crear tu riqueza. Una vez que ya has creado "toda la riqueza posible o deseable" la población ya no te hace falta para crear más riqueza porque todo es tuyo. Creas un IMV que distribuyes entre la población a cambio "de algo" (lo que sea que estimen oportuno) y les cobras un alquiler por usar "sus cosas". Es un plan perfecto y planeado durante mucho tiempo.

Aquí está la clave. Esta gente ha visto cómo viven los jeques en los países de Oriente Medio: el grueso de la población son esclavos de países como la India, Indonesia o Bangladesh. La población autóctona es una minoría, todos clase alta con sueldos del Estado y ninguno trabaja.

Nuestra clase alta tiene envidia y quieren hacer lo mismo. Ser millonarios en un país donde sólo ellos cuentan y el resto son literalmente esclavos. Pero no funcionará. Somos otra raza, otra cultura, otra religión. Al final, los que sobran son los extranjeros, la clase alta, la baja y el lumpen. Sólo la clase media hace funcionar a nuestros países.
 
La sens válvula: cuando el malestar se reetiqueta como absentismo

De Feijóo a Merz: cómo el sistema llama embeleco al síntoma para no pagar la causa.

En el post del diagnóstico sostuve que la sens válvula, la somatización, venía disfrazada: el malestar que produce la extracción no aparece como conflicto político, sino como dolencia privada. Y cuando por fin aflora en las estadísticas, el sistema lo reetiqueta como absentismo, es decir, como sospecha, coste y embeleco.

No esperaba que lo ilustraran esta misma semana desde tribuna, atril y cancillería.

Los hechos, verificables

El 7 de julio, ante el Círculo de Empresarios Vascos, Feijóo llamó al absentismo "un cáncer que no podemos pagar", habló de 1,2 millones de personas que no acuden a trabajar cada día, cifró el coste en más de 30.000 millones de euros y defendió abordar la cuestión "con o sin acuerdo" con sindicatos y patronal. También apuntó al umbral del 4-5% como zona donde habría "un enorme porcentaje de embeleco", y deslizó la sospecha sobre el médico que firma la baja.

La CEOE venía empujando en la misma dirección. En junio pidió que la Seguridad Social asumiera prestaciones, cotizaciones y las sustituciones de los primeros quince días de baja por contingencias comunes; y esta semana Garamendi se ha alineado con Feijóo, "no queremos sobrepagar", ha dicho, y ha reclamado que del día cuarto al quince se excluya a las empresas del pago, mientras la patronal presiona para revisar los complementos de convenio que elevan la prestación hasta el 100%.

No hace falta imaginar una conspiración. Es mejor que eso, es alineamiento.

El capital y su expresión política convergen en el mismo marco porque el marco les conviene.

El truco es de manual

Primero, funde lo que hay que separar.

Absentismo suena a no presentarse, a escaqueo, a trabajador que falla; pero dentro del saco se mezclan bajas médicas, incapacidad temporal, permisos, ausencias justificadas y ausencias no justificadas. La frontera entre estar enfermo y no ir a trabajar se emborrona, así la baja médica se convierte en absentismo sin que se note el cambio de etiqueta.

Segundo, convierte protección en incentivo perverso.

Aquí hay un matiz técnico importante, en España la ley ya no garantiza cobrar el 100% en una baja común. Los tres primeros días no hay prestación; del día 4 al 20 se cobra el 60% de la base reguladora; desde el día 21, el 75%. Lo que muchos convenios hacen es complementar esa pérdida.

Es decir, el blanco real no es solo "el embeleco". El blanco son los colchones colectivos que impiden que enfermar sea también una penalización salarial inmediata.

Tercero, enseña el número al revés.

Los 30.000 millones se presentan como si fueran el precio de un engaño. Pero una parte enorme de esa cifra es el coste de la enfermedad, de las listas de espera, de la saturación sanitaria, de las bajas largas, de los trastornos musculoesqueléticos, de la salud mental y de un mercado laboral que exprime cuerpos que luego contabiliza como problema.

El daño se presenta como delito.

Es cobrarle al enfermo la factura de su propia enfermedad.

Cuarto, traslada el coste.

La patronal no dice solo "hay mucho absentismo", dice que pague la Seguridad Social los primeros quince días.

En otras palabras, que el fondo común, el mismo circuito público con el que se pagan prestaciones y pensiones, absorba el coste mientras el diseño del trabajo, la organización productiva, las listas de espera, la precariedad y el precio de la vida quedan fuera de foco.

El extractor no paga. Paga la bolsa común.

Y aquí aparece la tesis de todo el hilo en miniatura: cuando el cuerpo ya no aguanta, el sistema no pregunta qué lo está rompiendo. Pregunta cuánto cuesta que no aguante.

No es partidismo. Es más profundo que eso

Esto no va de que Feijóo y Garamendi se hayan reunido en una sala secreta, va de que ambos hablan desde el mismo incentivo. El político mira coste, competitividad y disciplina laboral. La patronal mira transferencia de coste, complementos de convenio y control de bajas. No necesitan coordinarse, el diseño ya los coordina.

Y el eufemismo es transversal. La derecha lo dice con lenguaje punitivo: cáncer, embeleco, abuso. La tecnocracia lo dice con lenguaje de sostenibilidad: eficiencia, control, gestión de procesos.

La izquierda institucional suele responder defendiendo la protección, pero también acepta la palabra-trampa "absentismo".

Y ese es el punto. Mientras la palabra sea "absentismo", la sospecha cae sobre el trabajador.

Si la palabra fuera "somatización", la pregunta cambiaría: ¿qué estructura está enfermando a tanta gente?

Y no es un vicio español, veamos Alemania

La misma semana, el mismo marco aparece en Alemania.

El canciller Friedrich Merz ha anunciado que desde enero de 2027 los trabajadores ya no podrán obtener la baja por teléfono, tendrán que acudir presencialmente al médico desde el primer día. Lo justifica como respuesta al récord de bajas y a una supuesta "desventaja competitiva" causada por las ausencias laborales.

Cambien "cáncer" por "desventaja competitiva" y el mecanismo es el mismo: la enfermedad deja de ser un dato sanitario y pasa a ser un problema de competitividad.

El caso alemán, además, trae un matiz honesto que conviene incluir para no hacer propaganda barata: parte del récord se debe a que desde 2023 el sistema electrónico de bajas registra mejor ausencias cortas que antes podían perderse en papel. Es decir, no solo se enferma más, también se cuenta mejor.

Pero ese matiz afina el dato, no cambia el fondo.

El dato que desmonta el marco sarracena

La comparativa OCDE da la vuelta al argumento.

Los países con más baja por enfermedad no son necesariamente los más vagos ni los más enfermos; suelen ser países donde enfermar no te expulsa inmediatamente de la renta, donde el sistema registra mejor las bajas y donde el trabajador puede permitirse no ir a trabajar enfermo.

Arriba aparecen Noruega, Eslovenia y España, en el entorno de cinco semanas anuales por persona trabajadora a tiempo completo, según el último dato disponible. También están altos Finlandia, Francia o Alemania.

¿Y al fondo? Rumanía, Grecia, Bulgaria, Italia, Hungría. No porque el rumano sea biológicamente más sano que el noruego, sino porque el coste de enfermar es distinto. Donde el trabajador está más protegido, la baja aflora; donde está más expuesto, muchas veces se arrastra a trabajar.

La baja no mide pereza. Mide una mezcla de salud, registro, protección y capacidad real de quedarse en casa cuando el cuerpo falla.

(imagen visible para usuarios registrados)​
Baja por enfermedad: semanas por persona al año (promedio anual).
Fuente: OCDE, último dato disponible, trabajadores a tiempo completo, semanas naturales de siete días, no jornadas laborables, vía Deutsche Welle.


Y ahí está el truco que ni Feijóo ni Merz nombran.

Fíjense en el fondo de la tabla. Países donde la baja existe menos en el dato no porque la enfermedad haya desaparecido, sino porque irse de baja cuesta demasiado, se registra peor o se tolera menos. Hungría, con certificado desde el primer día y prestación menguante, es el ejemplo perfecto.

"Reducir el absentismo" puede significar dos cosas muy distintas.

Puede significar curar más rápido: más atención primaria, menos listas de espera, más salud laboral, mejor prevención, menos presión organizativa, menos bajas largas que se enquistan.

O puede significar otra cosa mucho más barata: dificultar la baja, recortar el complemento, sospechar del médico, endurecer el control y empujar al trabajador enfermo hacia el presentismo.

La primera reduce enfermedad.

La segunda reduce estadística.

Y esa diferencia es todo.

Porque si bajas en esa tabla a base de que la gente enferma vaya a trabajar, no has curado nada. Solo has privatizado el daño dentro del cuerpo del trabajador. La enfermedad no desaparece, deja de contarse, deja de pagarse y se convierte en rendimiento forzado.

Era justo el punto del diagnóstico.

La rabia y el malestar de una clase que cae se reetiquetan para que nunca apunten a la tubería. Cuando esa presión sale por la cabeza, lo llaman ansiedad. Cuando sale por la espalda, lumbalgia. Cuando sale por la baja médica, absentismo. Y cuando alguien pregunta por la causa, le enseñan el coste.

El origen del problema sigue siendo invisible.

El enfermo, cada vez más visible.

Y ya sabemos a quién le van a mandar la factura.

Fuentes

EFE (7 de julio) - Feijóo, ante el Círculo de Empresarios Vascos, llama "cáncer" al absentismo, lo cifra en más de 30.000 millones y promete abordarlo "con o sin acuerdo", situando en el 4-5% el umbral que asocia a embeleco.

CEOE - la patronal reúne a sectores y territorios en su jornada sobre el absentismo por contingencias comunes y fija posición sobre el coste de las bajas y el papel de las mutuas.

EFE (16 de junio) - la CEOE califica de "problema de país" el 1,4 millón de ausencias diarias y pide que la Seguridad Social asuma prestaciones y cotizaciones de los primeros quince días de baja.

AIReF - evaluación oficial de la incapacidad temporal: evolución del gasto, duración de los procesos y factores estructurales del aumento.

El País - catorce gráficos sobre el aumento de las bajas: duración, peso de la salud mental, listas de espera, complementos de convenio y la ausencia de una medición oficial del embeleco.

Infocop / UGT - 671.618 bajas por salud mental en 2024, máximo desde 2016, y su escaso reconocimiento como contingencia profesional.

Deutsche Welle - las medidas de Merz (fin de la baja telefónica y consulta presencial desde el primer día en 2027), el informe IGES/DAK, el matiz del registro electrónico desde 2023 y el ranking OCDE que ilustra la gráfica.

OCDE — Sickness absences from work — el dato original: semanas anuales de ausencia por enfermedad por persona trabajadora a tiempo completo.
 
Última edición:
(mensaje citado en revisión)
Sabes cuál es el verdadero problema? Te lo voy a resumir con un simple ejemplo:

Sueldo de un jovencito que hace dibujitos en el ordenador para un videojuego 3.000€

Sueldo de un hombre que se mata a trabajar en la obra 1.200€

Y los precios subiendo y subiendo.

Ese es el problema, hay que igualar todos los sueldos, todos son igual de valiosos ya que todo es igual de necesario.

Pero los gobiernos antes de subir los sueldos prefieren implementar millones de medidas para probar como traer forasteros.
 
Un dato.

Salvo el caso excepcional de Noruega. Los países europeos con mayor renta per cápita vive gran parte de la población en régimen de alquiler.

España. Renta per capita menor de la media europea = país de propietarios.

En la vejez es un activo no depender del Estado al tener casa en propiedad pero a largo plazo destruye la creación de aumentar renta per capita.

Salvo el caso de Irlanda y el de Suiza. Mayor renta per cápita = más Estado de Bienestar más avanzado al tener mayor ingresos fiscales en % del PIB.
 
Última edición:
Sabes cuál es el verdadero problema? Te lo voy a resumir con un simple ejemplo:

Sueldo de un jovencito que hace dibujitos en el ordenador para un videojuego 3.000€

Sueldo de un hombre que se mata a trabajar en la obra 1.200€

Y los precios subiendo y subiendo.

Ese es el problema, hay que igualar todos los sueldos, todos son igual de valiosos ya que todo es igual de necesario.

Pero los gobiernos antes de subir los sueldos prefieren implementar millones de medidas para probar como traer forasteros.

Que alguien se deje la espalda en una obra por 1.200 euros mientras otros trabajos menos físicos cobran bastante más genera rabia, y es normal.

Pero el problema no es que otro asalariado cobre 3.000 euros haciendo diseño, programación o arte digital.

Ese trabajador no es el rentista, ni el banco, ni el fondo, ni el propietario del suelo. Es otro trabajador, mejor pagado, pero trabajador.

Enfrentar al albañil contra el diseñador es justo la forma en que la rabia se desvía hacia el lado equivocado.

Los salarios se fijan por poder de negociación, escasez, barreras de entrada, organización y capacidad de sustitución. Por eso trabajos esenciales pueden estar mal pagados y trabajos menos visibles pueden estar mejor pagados.

Y con la inmi gración pasa algo parecido. No hace falta imaginar un plan único diseñado en un despacho; basta con un sistema donde a cada empresario le sale más barato ampliar la oferta de trabajo que subir salarios, y donde al gobierno le sale más barato tolerarlo que cambiar el modelo.

Además, aunque cerraras la frontera mañana, el mecanismo seguiría intacto con automatización, deslocalización, subcontrata, falsos autónomos, externalización… la mano de obra barata tiene muchos grifos, el forastero es solo el más visible.

La solución no es igualar todos los sueldos ni enfrentar al trabajador manual con el trabajador de ordenador.

La solución es que los trabajos necesarios de abajo capturen más renta, y para eso se necesita menos subcontrata abusiva, más poder negociador, menos presión salarial a la baja y menos renta que ahora se queda en suelo, crédito e intermediación.

Podemos quedarnos en que "los gobiernos prefieren traer forasteros antes que subir sueldos", pero la frase correcta es más dura: el sistema prefiere cualquier cosa antes que dejar de capturar renta.

El forastero es el repuesto visible pero el motor es la renta.

Si mañana te suben el sueldo un 20 %, pero el alquiler sube un 30 % y la hipoteca otro tanto, ¿has ganado algo?

Porque mientras discutimos cuánto cobra cada trabajador, el que te alquila la casa y el que te alquila el dinero van ganando la partida a los dos.
 
Un dato.

Salvo el caso excepcional de Noruega. Los países europeos con mayor renta per cápita vive gran parte de la población en régimen de alquiler.

España. Renta per capita menor de la media europea = país de propietarios.

En la vejez es un activo no depender del Estado al tener casa en propiedad pero a largo plazo destruye la creación de aumentar renta per capita.

Salvo el caso de Irlanda y el de Suiza. Mayor renta per cápita = más Estado de Bienestar más avanzado al tener mayor ingresos fiscales en % del PIB.

Buen dato, y creo que apunta justo al centro del problema.

La vivienda en propiedad es racional para una familia, pero puede ser disfuncional para un país.

Para una persona mayor, tener la casa pagada es protección frente al alquiler y frente a una pensión insuficiente. Es su Estado de bienestar privado.

El problema aparece cuando toda la sociedad convierte la vivienda en su principal activo, entonces el ahorro se inmoviliza en ladrillo, baja la movilidad laboral y cualquier reforma que abarate la vivienda se vuelve políticamente tóxica, porque amenaza el patrimonio de la mayoría propietaria.

Por eso no diría que la propiedad destruye la renta per cápita, ni que alquilar haga rico a un país.

Diría que la propiedad masiva suele ser síntoma de salarios y Estado social insuficientes, así que la casa acaba haciendo de red de seguridad.

Y ojo con copiar el modelo alemán sin más. Si España se pasa al alquiler sin desactivar la captura de renta, solo cambia de peaje; de pagar hipoteca al banco a pagar alquiler al propietario de por vida.

La clave no es propiedad contra alquiler; es vivienda como techo contra vivienda como sumidero de renta.

Suiza no es rica por alquilar; puede alquilar porque tiene salarios, instituciones y protección al inquilino que hacen que no comprar no signifique vivir exprimido.
 
La sens válvula: cuando el malestar se reetiqueta como absentismo

De Feijóo a Merz: cómo el sistema llama embeleco al síntoma para no pagar la causa.

En el post del diagnóstico sostuve que la sens válvula, la somatización, venía disfrazada: el malestar que produce la extracción no aparece como conflicto político, sino como dolencia privada. Y cuando por fin aflora en las estadísticas, el sistema lo reetiqueta como absentismo, es decir, como sospecha, coste y embeleco.

No esperaba que lo ilustraran esta misma semana desde tribuna, atril y cancillería.

Los hechos, verificables

El 7 de julio, ante el Círculo de Empresarios Vascos, Feijóo llamó al absentismo "un cáncer que no podemos pagar", habló de 1,2 millones de personas que no acuden a trabajar cada día, cifró el coste en más de 30.000 millones de euros y defendió abordar la cuestión "con o sin acuerdo" con sindicatos y patronal. También apuntó al umbral del 4-5% como zona donde habría "un enorme porcentaje de embeleco", y deslizó la sospecha sobre el médico que firma la baja.

La CEOE venía empujando en la misma dirección. En junio pidió que la Seguridad Social asumiera prestaciones, cotizaciones y las sustituciones de los primeros quince días de baja por contingencias comunes; y esta semana Garamendi se ha alineado con Feijóo, "no queremos sobrepagar", ha dicho, y ha reclamado que del día cuarto al quince se excluya a las empresas del pago, mientras la patronal presiona para revisar los complementos de convenio que elevan la prestación hasta el 100%.

No hace falta imaginar una conspiración. Es mejor que eso, es alineamiento.

El capital y su expresión política convergen en el mismo marco porque el marco les conviene.

El truco es de manual

Primero, funde lo que hay que separar.

Absentismo suena a no presentarse, a escaqueo, a trabajador que falla; pero dentro del saco se mezclan bajas médicas, incapacidad temporal, permisos, ausencias justificadas y ausencias no justificadas. La frontera entre estar enfermo y no ir a trabajar se emborrona, así la baja médica se convierte en absentismo sin que se note el cambio de etiqueta.

Segundo, convierte protección en incentivo perverso.

Aquí hay un matiz técnico importante, en España la ley ya no garantiza cobrar el 100% en una baja común. Los tres primeros días no hay prestación; del día 4 al 20 se cobra el 60% de la base reguladora; desde el día 21, el 75%. Lo que muchos convenios hacen es complementar esa pérdida.

Es decir, el blanco real no es solo "el embeleco". El blanco son los colchones colectivos que impiden que enfermar sea también una penalización salarial inmediata.

Tercero, enseña el número al revés.

Los 30.000 millones se presentan como si fueran el precio de un engaño. Pero una parte enorme de esa cifra es el coste de la enfermedad, de las listas de espera, de la saturación sanitaria, de las bajas largas, de los trastornos musculoesqueléticos, de la salud mental y de un mercado laboral que exprime cuerpos que luego contabiliza como problema.

El daño se presenta como delito.

Es cobrarle al enfermo la factura de su propia enfermedad.

Cuarto, traslada el coste.

La patronal no dice solo "hay mucho absentismo", dice que pague la Seguridad Social los primeros quince días.

En otras palabras, que el fondo común, el mismo circuito público con el que se pagan prestaciones y pensiones, absorba el coste mientras el diseño del trabajo, la organización productiva, las listas de espera, la precariedad y el precio de la vida quedan fuera de foco.

El extractor no paga. Paga la bolsa común.

Y aquí aparece la tesis de todo el hilo en miniatura: cuando el cuerpo ya no aguanta, el sistema no pregunta qué lo está rompiendo. Pregunta cuánto cuesta que no aguante.

No es partidismo. Es más profundo que eso

Esto no va de que Feijóo y Garamendi se hayan reunido en una sala secreta, va de que ambos hablan desde el mismo incentivo. El político mira coste, competitividad y disciplina laboral. La patronal mira transferencia de coste, complementos de convenio y control de bajas. No necesitan coordinarse, el diseño ya los coordina.

Y el eufemismo es transversal. La derecha lo dice con lenguaje punitivo: cáncer, embeleco, abuso. La tecnocracia lo dice con lenguaje de sostenibilidad: eficiencia, control, gestión de procesos.

La izquierda institucional suele responder defendiendo la protección, pero también acepta la palabra-trampa "absentismo".

Y ese es el punto. Mientras la palabra sea "absentismo", la sospecha cae sobre el trabajador.

Si la palabra fuera "somatización", la pregunta cambiaría: ¿qué estructura está enfermando a tanta gente?

Y no es un vicio español, veamos Alemania

La misma semana, el mismo marco aparece en Alemania.

El canciller Friedrich Merz ha anunciado que desde enero de 2027 los trabajadores ya no podrán obtener la baja por teléfono, tendrán que acudir presencialmente al médico desde el primer día. Lo justifica como respuesta al récord de bajas y a una supuesta "desventaja competitiva" causada por las ausencias laborales.

Cambien "cáncer" por "desventaja competitiva" y el mecanismo es el mismo: la enfermedad deja de ser un dato sanitario y pasa a ser un problema de competitividad.

El caso alemán, además, trae un matiz honesto que conviene incluir para no hacer propaganda barata: parte del récord se debe a que desde 2023 el sistema electrónico de bajas registra mejor ausencias cortas que antes podían perderse en papel. Es decir, no solo se enferma más, también se cuenta mejor.

Pero ese matiz afina el dato, no cambia el fondo.

El dato que desmonta el marco sarracena

La comparativa OCDE da la vuelta al argumento.

Los países con más baja por enfermedad no son necesariamente los más vagos ni los más enfermos; suelen ser países donde enfermar no te expulsa inmediatamente de la renta, donde el sistema registra mejor las bajas y donde el trabajador puede permitirse no ir a trabajar enfermo.

Arriba aparecen Noruega, Eslovenia y España, en el entorno de cinco semanas anuales por persona trabajadora a tiempo completo, según el último dato disponible. También están altos Finlandia, Francia o Alemania.

¿Y al fondo? Rumanía, Grecia, Bulgaria, Italia, Hungría. No porque el rumano sea biológicamente más sano que el noruego, sino porque el coste de enfermar es distinto. Donde el trabajador está más protegido, la baja aflora; donde está más expuesto, muchas veces se arrastra a trabajar.

La baja no mide pereza. Mide una mezcla de salud, registro, protección y capacidad real de quedarse en casa cuando el cuerpo falla.

(imagen visible para usuarios registrados)​
Baja por enfermedad: semanas por persona al año (promedio anual).
Fuente: OCDE, último dato disponible, trabajadores a tiempo completo, semanas naturales de siete días, no jornadas laborables, vía Deutsche Welle.


Y ahí está el truco que ni Feijóo ni Merz nombran.

Fíjense en el fondo de la tabla. Países donde la baja existe menos en el dato no porque la enfermedad haya desaparecido, sino porque irse de baja cuesta demasiado, se registra peor o se tolera menos. Hungría, con certificado desde el primer día y prestación menguante, es el ejemplo perfecto.

"Reducir el absentismo" puede significar dos cosas muy distintas.

Puede significar curar más rápido: más atención primaria, menos listas de espera, más salud laboral, mejor prevención, menos presión organizativa, menos bajas largas que se enquistan.

O puede significar otra cosa mucho más barata: dificultar la baja, recortar el complemento, sospechar del médico, endurecer el control y empujar al trabajador enfermo hacia el presentismo.

La primera reduce enfermedad.

La segunda reduce estadística.

Y esa diferencia es todo.

Porque si bajas en esa tabla a base de que la gente enferma vaya a trabajar, no has curado nada. Solo has privatizado el daño dentro del cuerpo del trabajador. La enfermedad no desaparece, deja de contarse, deja de pagarse y se convierte en rendimiento forzado.

Era justo el punto del diagnóstico.

La rabia y el malestar de una clase que cae se reetiquetan para que nunca apunten a la tubería. Cuando esa presión sale por la cabeza, lo llaman ansiedad. Cuando sale por la espalda, lumbalgia. Cuando sale por la baja médica, absentismo. Y cuando alguien pregunta por la causa, le enseñan el coste.

El origen del problema sigue siendo invisible.

El enfermo, cada vez más visible.

Y ya sabemos a quién le van a mandar la factura.

Fuentes

EFE (7 de julio) - Feijóo, ante el Círculo de Empresarios Vascos, llama "cáncer" al absentismo, lo cifra en más de 30.000 millones y promete abordarlo "con o sin acuerdo", situando en el 4-5% el umbral que asocia a embeleco.

CEOE - la patronal reúne a sectores y territorios en su jornada sobre el absentismo por contingencias comunes y fija posición sobre el coste de las bajas y el papel de las mutuas.

EFE (16 de junio) - la CEOE califica de "problema de país" el 1,4 millón de ausencias diarias y pide que la Seguridad Social asuma prestaciones y cotizaciones de los primeros quince días de baja.

AIReF - evaluación oficial de la incapacidad temporal: evolución del gasto, duración de los procesos y factores estructurales del aumento.

El País - catorce gráficos sobre el aumento de las bajas: duración, peso de la salud mental, listas de espera, complementos de convenio y la ausencia de una medición oficial del embeleco.

Infocop / UGT - 671.618 bajas por salud mental en 2024, máximo desde 2016, y su escaso reconocimiento como contingencia profesional.

Deutsche Welle - las medidas de Merz (fin de la baja telefónica y consulta presencial desde el primer día en 2027), el informe IGES/DAK, el matiz del registro electrónico desde 2023 y el ranking OCDE que ilustra la gráfica.

OCDE — Sickness absences from work — el dato original: semanas anuales de ausencia por enfermedad por persona trabajadora a tiempo completo.
A esto venía, excelente hilo, mis dieses. =D>
 
El post no está copiado ni publicado en ningún sitio, cuando es así lo digo.

He añadido las principales fuentes de datos y los marcos que dan la estructura al hilo. Tenía pendiente abrir un hilo de economía política y es este.

Niño Becerra viene a decir esencialmente lo mismo de la clase media, aunque él afirma que desaparece, como la nobleza o el clero.

Yo creo que no desaparece, se reconvierte y pasa de partícipe en la renta a pagadora de la renta, de propietario a inquilino y deudor. No la jubilan, la ordeñan mediante la renta del suelo y del crédito.

Además él lo enmarca como evolución casi inevitable y yo lo veo como política firmada, con fecha y autor. Evolución implica que no hay nada que hacer; política implica que se eligió, y lo que se elige pudo elegirse distinto.

Y luego falta la pregunta más importante: "vale, la clase media sobra, ¿y entonces cómo acaba esto?"
Esto sólo puede acabar en hiperinflación. Si no se crea riqueza real y se sigue imprimiendo no hay otra salida.

Que puede formar parte del plan para implantar la moneda digital y se acabó el problema, es la esclavitud total.
 
La única diferencia de los esclavos antiguos y los trabajadores actuales es, que estos últimos tienen que preocuparse de no poder comer o pagar la cama a final de mes, antes por lo menos lo tenían asegurado
 
NO TENEMOS QUE OLVIDAR QUE EL ESTADO SE QUEDA CON 50% DE LO QUE TE PAGA LA EMPRESA


Y DESPUES DE LO QUE PERCIBES PAGARAS IRPF IVA Y OTROS IMPUESTOS


LOS POLITICOS Y SUS FUNCIONARIOS NOS DAN LAS GRACIAS DE FINANCIAR SU BUEN TREN DE VIDA
Por eso se dedican a echar balones fuera y a señalar a cualquiera excepto al estado.
 
(mensaje citado en revisión)
Te lo completo con escasez relativo de técnicos como electricistas, a los que la patronal se resiste a mejorar las condiciones, tratan de importar en masa forasteros para que dejen de ser escasos, para darse cuenta de que entre los forasteros siguen siendo escasos y la única forma de tener un técnico competente es pagarlo decentemente.
 
Te lo completo con escasez relativo de técnicos como electricistas, a los que la patronal se resiste a mejorar las condiciones, tratan de importar en masa forasteros para que dejen de ser escasos, para darse cuenta de que entre los forasteros siguen siendo escasos y la única forma de tener un técnico competente es pagarlo decentemente.
De momento salen del paso contratando a oficiales de oficios forasteros como peones a 1200e y facturando como grandes empresas...
Algo parecido a las consultoras que ponen un traje a licenciados y los envían al cliente...

Como es lógico, ya hay forasteros que se establecen como autónomos o SL y cobran menos que las empresas "normales"...
Algo así como la mitad de lo que pide la empresa española...
Ej: empresa española para acometida eléctrica de un bajo (se hace en menos de un día): 800e. Autónomo forastero la hizo por 400 o 500 no recuerdo exactamente...
 

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