¿Quién se queda con la renta? Cabreados con el objetivo equivocado

  • Autor del tema Autor del tema Rosso
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RESUMEN DEL DEBATE · elaborado con IA

La renta se fuga hacia arriba: por qué la clase media ataca al eslabón equivocado Un electricista latinoamericano cobra la mitad que sus colegas españoles, hace la acometida niquelada y se queda con el trabajo. La patronal no sube sueldos, el cliente ahorra y el mercado se parte.

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(mensaje citado en revisión)
Pues no parece que tengan intención de hacer gran cosa.
Seguirá cayendo la cantidad de propietarios de vivienda en relación con los que no lo son, y aumentando el número de multipropietarios y la vivienda será cada vez mas inalcanzable para los salarios medios y bajos, al menos en ciudades grandes.

Es la clásica "traición de la burguesía" de Braudel. Los capitales que podrían revolucionar el sistema productivo y social se dedican a la economía rentista, lastrando el sistema económico y social.
Estamos apañados.
 
Pues no parece que tengan intención de hacer gran cosa.
Seguirá cayendo la cantidad de propietarios de vivienda en relación con los que no lo son, y aumentando el número de multipropietarios y la vivienda será cada vez mas inalcanzable para los salarios medios y bajos, al menos en ciudades grandes.

Es la clásica "traición de la burguesía" de Braudel. Los capitales que podrían revolucionar el sistema productivo y social se dedican a la economía rentista, lastrando el sistema económico y social.
Estamos apañados.

Bien traida la traición de la burguesía de Braudel, el ancla que mejor le va.

Es justo eso, el capital huyendo de la producción hacia el suelo y el crédito no es novedad: es el patrón recurrente que Braudel mapeó a lo largo de siglos. La dinastía mercantil que, tras dos o tres generaciones, abandona el riesgo de emprender por la seguridad de la renta, la tierra, el título, el bono.

Y lo que él llamaba capitalismo, la esfera alta, de monopolio y finanza, nunca fue el mercado competitivo, sino casi su contrario.

Economía rentista es el término exacto, y no suele ser un plató estable. Ya iremos viendo cómo termina esta fase y quién paga la factura.
 

Cómo se fabricó la clase media occidental y por qué la están desmontando (1945-2025)​


Segunda parte del hilo. En la primera vimos el suelo y el crédito como sumideros por donde se fuga la renta. Aquí toca la otra cara: quién tuvo asiento en el reparto durante treinta años, por qué se le dio y por qué se lo están retirando ahora.

En el primer post dejé una pregunta sin contestar. Dije que el sistema necesita crecer para no caerse y que el suelo y el crédito drenan la renta hacia arriba. Pero drenarla, ¿desde quién? Desde la clase media. La clase media no es el estado natural del capitalismo, ni una conquista sarracena irreversible. Fue fabricada, en una ventana concreta, por motivos concretos. Y la están desmontando ahora porque esos motivos han caducado.

La pregunta ¿es deliberado o circunstancial? es un falso dilema. La respuesta corta, que desarrollo con datos, es las dos cosas.

Marea estructural y mano política en el timón.

Vamos por partes.​

1. La clase media no cayó del cielo, la fabricaron (1945-1975)​

Tras 1945, el capital necesitaba a la clase media por tres razones muy materiales, ninguna sentimental.

Primera, mano de obra. Europa en ruinas, reconstrucción masiva, escasez de brazos. La escasez da poder de negociación al que trabaja: cuando faltan manos, suben los salarios. Pura oferta y demanda, esta vez a favor del de abajo.

Segunda, consumo de masas. El fordismo es un círculo, la producción en masa exige consumo en masa, y para que las masas consuman hay que pagarles. El emblema es el Treaty of Detroit de 1950, así lo bautizó la revista Fortune, el contrato entre el sindicato del automóvil (UAW) y General Motors con salarios crecientes, pensiones, seguro médico y ajustes por coste de vida. Ford y Chrysler firmaron lo mismo y no fue filantropía: el obrero bien pagado era el comprador del coche que fabricaba.

Tercera, y la más olvidada, la Guerra Fría. Existía un bloque rival que prometía el paraíso del trabajador. El capitalismo occidental tenía que ofrecer un escaparate de prosperidad de masas más creíble que el del Este. La clase media era, en parte, un arma propagandística.

Sobre esas tres necesidades se montó el Gran Compromiso: Bretton Woods con tipos fijos y controles de capital; un tipo marginal máximo del IRPF del 91% en el EEUU de los años 50 (el tipo efectivo era bastante más bajo, pero la dirección es la que es); una sindicación que llegó al 35% de los trabajadores en 1954; y un Estado del bienestar en expansión.

¿El resultado? Entre 1948 y 1973 la productividad y el salario del trabajador medio subieron casi en paralelo. El pastel crecía y se repartía.

La clase media fue un medio, no un fin.

Mientras el capital la necesitó, la alimentó.​

2. El punto de quiebre de los 70 (lo circunstancial)​

El modelo se rompió, y se rompió por razones reales. En 1971 Nixon cerró la ventanilla del oro y voló Bretton Woods. Llegaron los shocks del petróleo del 73 y el 79, la estanflación, la caída de la tasa de ganancia. El pacto de posguerra dejó de cuadrar las cuentas.

Hasta aquí, lo circunstancial: una crisis estructural genuina.

Pero lo que vino después no estaba escrito en las estrellas. Ante la misma crisis, se eligió un camino. Y elegir es lo contrario de padecer.​

3. El giro (lo deliberado, con nombres y fechas)​

1979, Thatcher. 1980, Reagan. 1981, Reagan despide de golpe a los 11.000 controladores aéreos en huelga (PATCO) y manda el mensaje de la nueva época: el conflicto laboral se gana rompiéndolo.

La fiscalidad sobre las rentas altas se desmonta por tramos: el tipo máximo del IRPF estadounidense baja del 70% al 50% en 1981, al 28% en 1986, y se queda en el 37% hoy. Se desregula la banca y se deja morir al sindicato: la afiliación cae del 35% (1954) al 10% (2022), y en el sector privado al 6%.

¿Y qué pasó con el reparto? Que se acabó.

El dato más limpio lo da el Economic Policy Institute: entre 1948 y 1979 productividad y salario fueron de la mano; entre 1979 y 2019 la productividad neta creció más de tres veces y media más rápido que la compensación del trabajador mediano (un 59,7% frente a un 15,8%).

La tarta siguió creciendo pero el trozo del de abajo se congeló.

Y hacia arriba, la brutalidad: la cuota de riqueza del 1% más rico en EEUU pasó del 25-30% de los años 80 a cerca del 39%; el 0,1% más rico poseía en 1980 el equivalente a 60 años de renta media, en 2020 a 200 años.

Aquí me adelanto al que ya está pensando "eso es América, aquí es distinto" porque no lo es, solo llegó más tarde y con otro vehículo.

España no pudo devaluar la peseta porque tenía el euro, así que devaluó los salarios. Eso fue la devaluación interna posterior a 2010 y la reforma laboral de 2012 con abaratamiento del despido, prioridad del convenio de empresa sobre el sectorial, que vació por dentro la negociación colectiva, y moderación salarial impuesta para recuperar competitividad por la vía de los costes laborales, ya que no por la del tipo de cambio.

¿Alguien protestó?

El resultado fue el mismo que al otro lado del Atlántico, la participación de los salarios en la renta nacional cayó durante esos años y los costes laborales unitarios se recortaron a base de sueldos. La afiliación sindical española, además, es de las más bajas de Europa (en el entorno del 13-15%), y lo poco que protegía, la extensión automática del convenio sectorial, es justo lo que la reforma de 2012 desactivó. El mismo saqueo con distinto idioma.

No fue una tormenta. Fue una política, firmada, con fecha y autor, en Washington, en Londres y en Madrid.​

4. Por qué la clase media se volvió prescindible​

Aquí está el corazón del diagnóstico, y enlaza directo con el primer post. Si en 1945 el capital necesitaba a la clase media por mano de obra, consumo y Guerra Fría, en los 80-90 las tres necesidades se evaporaron a la vez.

Globalización. ¿Para qué pagar caro al obrero de Detroit o de Turín si hay mano de obra abundante y barata fuera? El China shock que estudiaron Autor, Dorn y Hanson le costó a EEUU del orden de dos millones de empleos entre 1999 y 2011. En la curva del elefante de Milanovic, el gran perdedor de la globalización 1988-2008 tiene cara: la clase media-baja del mundo rico, con crecimiento de renta cercano a cero.

Automatización. La máquina sustituye justo las tareas rutinarias de cualificación media, que eran el suelo de la clase media. Se vacía el centro de la pirámide ocupacional: arriba el cualificado, abajo el precario, y en medio un agujero.

Financiarización y rentismo. La pieza que conecta con el sumidero del primer post. Si puedes extraer renta del suelo y del crédito - el sector FIRE de Hudson, finanzas-seguros-inmobiliario-, ya no necesitas una población próspera que produzca y consuma. Ganas extrayendo, no produciendo. El obrero bien pagado deja de ser tu cliente y pasa a ser tu inquilino y tu deudor.

Y por encima de todo, en 1991 cae la URSS. Se acabó el escaparate. Ya no hay que demostrarle nada a nadie. El trofeo propagandístico sobra.

La clase media no se está hundiendo por mala suerte, lo que sucede es que el capital ya no la necesita para nada de lo que la necesitó. El medio caducó, y se está retirando el trato.

Aquí el optimista tiene una réplica seria, y conviene no despacharla por decreto: si la demografía mengua y faltan brazos, el trabajo escaso recupera poder de negociación, como ocurrió tras la peste zaina, y quizá se reabra un pacto sin necesidad de reforma alguna. Es el mejor argumento del otro bando, pero la respuesta depende de la automatización y la guardo para el final del hilo. Adelanto solo el filo, la peste zaina encareció el trabajo porque no había con qué sustituirlo.​

5. ¿Deliberado o circunstancial? La síntesis​

La síntesis es la vieja fórmula de Adam Ferguson que Hayek hizo suya: resultado de la acción humana, pero no del designio humano. Cada decisión - bajar impuestos, desregular, desactivar sindicatos, garantizar la deuda - tuvo autor y firma; el resultado agregado, este neofeudalismo de hecho, no salió de ningún comité único. Greta Krippner lo documentó para el caso de las finanzas: la financiarización no fue un resultado buscado, sino el subproducto inadvertido de un Estado que improvisaba para esquivar el conflicto distributivo.

Marea estructural más mano política, las dos cosas.

Y aquí entran las tesis de intencionalidad, que merecen tratarse en serio separando lo documentado de lo especulativo.

Lo documentado como política deliberada. Russell Napier define la represión financiera sin rodeos: robar al ahorrador lentamente vía tipos reales negativos que licúan deuda y ahorro a la vez. Wolfgang Streeck describe la secuencia con la que el Estado fue aplazando su crisis de legitimidad, primero inflación en los 70, luego deuda pública en los 80, luego deuda privada y desregulación financiera en los 90-2000, y por fin austeridad (post-2008), con una regla de oro: el servicio de la deuda va antes que el servicio público. No es conspiranoia, es política económica con bibliografía.

Los marcos interpretativos potentes (pero discutidos). Varoufakis habla de tecnofeudalismo: el capital de nube de las plataformas habría desplazado al capital tradicional y la renta habría vencido al beneficio. Kotkin, desde la otra orilla ideológica, dibuja un neofeudalismo de cuatro estamentos: Oligarcas tecnológicos, una Clerisía (universidad, medios) que legitima, una Yeomanría —la clase media propietaria— en declive, y una masa de Siervos sin propiedad. El votante-propietario del primer post es exactamente eso, el último jirón de la yeomanría aferrado a su piso. Son marcos, no pruebas, pero ordenan bien lo que se ve.

Lo especulativo o directamente falso. El "no tendrás nada y serás feliz" no es un plan de Davos, salió de un ensayo especulativo de la política danesa Ida Auken en 2016, que la propia autora aclaró que no era su utopía, y se viralizó después como prueba de un complot. De un plan coordinado de despoblación no hay un solo documento. Usar el eslogan viral como prueba te desacredita, porque no hace falta un comité secreto cuando tienes las leyes fiscales firmadas y los sindicatos desmantelados.

Lo deliberado documentado es más demoledor que cualquier conspiración, porque no se puede negar.​

6. ¿Sigue el sistema queriendo crecer, o impone el decrecimiento?​

La respuesta, con los datos delante, es que el sistema retóricamente sigue persiguiendo el crecimiento, pero de facto ha virado a un régimen donde el crecimiento agregado importa menos que la posición en el reparto.

El crecimiento de la renta por adulto se ralentizó (del 2% anual previo a 1980 al 1,4% posterior), pero lo decisivo es que dejó de compartirse: el 50% más pobre de EEUU creció un mísero 0,2% anual entre 1980 y 2018.

No es que alguien decrete el decrecimiento para todos, es que se administra estancamiento abajo mientras se concentra crecimiento arriba, sin que haga falta un comité que lo planifique.

La coartada ecológica tiene su papel: la tensión entre límites materiales y movilidad social es real, los modelos de The Limits to Growth (1972) siguen siendo consistentes con los datos según las revisiones de Turner y Herrington, pero saltar de ahí a "el ecologismo es un plan para cerrar el ascensor social" es hipótesis, no hecho probado. La dejo planteada, no afirmada.

Y aquí cierro el círculo con el primer post. El sistema necesita crecer no para que vivamos mejor, sino para servir las rentas del rentista, la renta del suelo y el interés compuesto de la deuda. La clase media está siendo reconvertida, de partícipe en el reparto de la renta, a pagadora de la renta. De propietario a inquilino. De ahorrador a deudor.

El sumidero, suelo y crédito, y el saqueo de la clase media son la misma tubería vista por sus dos extremos.​

​

Conclusión

La clase media nunca fue el destino natural del capitalismo. Fue un trato de treinta años, firmado cuando el capital necesitaba brazos para reconstruir, compradores para sus coches y un trofeo que enseñarle al Este.

Ninguna de esas tres necesidades ha sobrevivido. Por eso se está deshaciendo el trato, y por eso ningún cheque a la natalidad ni ninguna política de buenas intenciones lo va a revertir: no es un fallo del sistema, es el sistema dejando de pagar por algo que ya no usa.

¿Deliberado o circunstancial? La marea fue estructural; la mano en el timón, política, con nombre y fecha.

Hasta aquí el diagnóstico, que deja una pregunta en el aire: cuando a una clase le retiran el asiento, ¿qué hace? ¿hacia dónde va esa rabia? Como veremos, casi nunca va adonde debería.

¿Lo veis igual, o creéis que aún es posible un pacto capital-trabajo en un mundo donde el capital ya no necesita al trabajo?

Fuentes

Pew , The State of the American Middle Class (2024)

OCDE , Under Pressure: The Squeezed Middle Class (2019)

EPI , The Productivity–Pay Gap

Saez & Zucman , The Rise of Income and Wealth Inequality in America (JEP, 2020)

Autor, Dorn & Hanson , The China Syndrome (AER, 2013)​
 
Última edición:

Cómo se fabricó la clase media occidental y por qué la están desmontando (1945-2025)​


Segunda parte del hilo. En la primera vimos el suelo y el crédito como sumideros por donde se fuga la renta. Aquí toca la otra cara: quién tuvo asiento en el reparto durante treinta años, por qué se le dio y por qué se lo están retirando ahora.

En el primer post dejé una pregunta sin contestar. Dije que el sistema necesita crecer para no caerse y que el suelo y el crédito drenan la renta hacia arriba. Pero drenarla, ¿desde quién? Desde la clase media. La clase media no es el estado natural del capitalismo, ni una conquista sarracena irreversible. Fue fabricada, en una ventana concreta, por motivos concretos. Y la están desmontando ahora porque esos motivos han caducado.

La pregunta ¿es deliberado o circunstancial? es un falso dilema. La respuesta corta, que desarrollo con datos, es las dos cosas.

Marea estructural y mano política en el timón.

Vamos por partes.​

1. La clase media no cayó del cielo, la fabricaron (1945-1975)​

Tras 1945, el capital necesitaba a la clase media por tres razones muy materiales, ninguna sentimental.

Primera, mano de obra. Europa en ruinas, reconstrucción masiva, escasez de brazos. La escasez da poder de negociación al que trabaja: cuando faltan manos, suben los salarios. Pura oferta y demanda, esta vez a favor del de abajo.

Segunda, consumo de masas. El fordismo es un círculo, la producción en masa exige consumo en masa, y para que las masas consuman hay que pagarles. El emblema es el Treaty of Detroit de 1950, así lo bautizó la revista Fortune, el contrato entre el sindicato del automóvil (UAW) y General Motors con salarios crecientes, pensiones, seguro médico y ajustes por coste de vida. Ford y Chrysler firmaron lo mismo y no fue filantropía: el obrero bien pagado era el comprador del coche que fabricaba.

Tercera, y la más olvidada, la Guerra Fría. Existía un bloque rival que prometía el paraíso del trabajador. El capitalismo occidental tenía que ofrecer un escaparate de prosperidad de masas más creíble que el del Este. La clase media era, en parte, un arma propagandística.

Sobre esas tres necesidades se montó el Gran Compromiso: Bretton Woods con tipos fijos y controles de capital; un tipo marginal máximo del IRPF del 91% en el EEUU de los años 50 (el tipo efectivo era bastante más bajo, pero la dirección es la que es); una sindicación que llegó al 35% de los trabajadores en 1954; y un Estado del bienestar en expansión.

¿El resultado? Entre 1948 y 1973 la productividad y el salario del trabajador medio subieron casi en paralelo. El pastel crecía y se repartía.

La clase media fue un medio, no un fin.

Mientras el capital la necesitó, la alimentó.​

2. El punto de quiebre de los 70 (lo circunstancial)​

El modelo se rompió, y se rompió por razones reales. En 1971 Nixon cerró la ventanilla del oro y voló Bretton Woods. Llegaron los shocks del petróleo del 73 y el 79, la estanflación, la caída de la tasa de ganancia. El pacto de posguerra dejó de cuadrar las cuentas.

Hasta aquí, lo circunstancial: una crisis estructural genuina.

Pero lo que vino después no estaba escrito en las estrellas. Ante la misma crisis, se eligió un camino. Y elegir es lo contrario de padecer.​

3. El giro (lo deliberado, con nombres y fechas)​

1979, Thatcher. 1980, Reagan. 1981, Reagan despide de golpe a los 11.000 controladores aéreos en huelga (PATCO) y manda el mensaje de la nueva época: el conflicto laboral se gana rompiéndolo.

La fiscalidad sobre las rentas altas se desmonta por tramos: el tipo máximo del IRPF estadounidense baja del 70% al 50% en 1981, al 28% en 1986, y se queda en el 37% hoy. Se desregula la banca y se deja morir al sindicato: la afiliación cae del 35% (1954) al 10% (2022), y en el sector privado al 6%.

¿Y qué pasó con el reparto? Que se acabó.

El dato más limpio lo da el Economic Policy Institute: entre 1948 y 1979 productividad y salario fueron de la mano; entre 1979 y 2019 la productividad neta creció más de tres veces y media más rápido que la compensación del trabajador mediano (un 59,7% frente a un 15,8%).

La tarta siguió creciendo pero el trozo del de abajo se congeló.

Y hacia arriba, la brutalidad: la cuota de riqueza del 1% más rico en EEUU pasó del 25-30% de los años 80 a cerca del 39%; el 0,1% más rico poseía en 1980 el equivalente a 60 años de renta media, en 2020 a 200 años.

Aquí me adelanto al que ya está pensando "eso es América, aquí es distinto" porque no lo es, solo llegó más tarde y con otro vehículo.

España no pudo devaluar la peseta porque tenía el euro, así que devaluó los salarios. Eso fue la devaluación interna posterior a 2010 y la reforma laboral de 2012 con abaratamiento del despido, prioridad del convenio de empresa sobre el sectorial, que vació por dentro la negociación colectiva, y moderación salarial impuesta para recuperar competitividad por la vía de los costes laborales, ya que no por la del tipo de cambio.

¿Alguien protestó?

El resultado fue el mismo que al otro lado del Atlántico, la participación de los salarios en la renta nacional cayó durante esos años y los costes laborales unitarios se recortaron a base de sueldos. La afiliación sindical española, además, es de las más bajas de Europa (en el entorno del 13-15%), y lo poco que protegía, la extensión automática del convenio sectorial, es justo lo que la reforma de 2012 desactivó. El mismo saqueo con distinto idioma.

No fue una tormenta. Fue una política, firmada, con fecha y autor, en Washington, en Londres y en Madrid.​

4. Por qué la clase media se volvió prescindible​

Aquí está el corazón del diagnóstico, y enlaza directo con el primer post. Si en 1945 el capital necesitaba a la clase media por mano de obra, consumo y Guerra Fría, en los 80-90 las tres necesidades se evaporaron a la vez.

Globalización. ¿Para qué pagar caro al obrero de Detroit o de Turín si hay mano de obra abundante y barata fuera? El China shock que estudiaron Autor, Dorn y Hanson le costó a EEUU del orden de dos millones de empleos entre 1999 y 2011. En la curva del elefante de Milanovic, el gran perdedor de la globalización 1988-2008 tiene cara: la clase media-baja del mundo rico, con crecimiento de renta cercano a cero.

Automatización. La máquina sustituye justo las tareas rutinarias de cualificación media, que eran el suelo de la clase media. Se vacía el centro de la pirámide ocupacional: arriba el cualificado, abajo el precario, y en medio un agujero.

Financiarización y rentismo. La pieza que conecta con el sumidero del primer post. Si puedes extraer renta del suelo y del crédito - el sector FIRE de Hudson, finanzas-seguros-inmobiliario-, ya no necesitas una población próspera que produzca y consuma. Ganas extrayendo, no produciendo. El obrero bien pagado deja de ser tu cliente y pasa a ser tu inquilino y tu deudor.

Y por encima de todo, en 1991 cae la URSS. Se acabó el escaparate. Ya no hay que demostrarle nada a nadie. El trofeo propagandístico sobra.

La clase media no se está hundiendo por mala suerte, lo que sucede es que el capital ya no la necesita para nada de lo que la necesitó. El medio caducó, y se está retirando el trato.

Aquí el optimista tiene una réplica seria, y conviene no despacharla por decreto: si la demografía mengua y faltan brazos, el trabajo escaso recupera poder de negociación, como ocurrió tras la peste zaina, y quizá se reabra un pacto sin necesidad de reforma alguna. Es el mejor argumento del otro bando, pero la respuesta depende de la automatización y la guardo para el final del hilo. Adelanto solo el filo, la peste zaina encareció el trabajo porque no había con qué sustituirlo.​

5. ¿Deliberado o circunstancial? La síntesis​

La síntesis es la vieja fórmula de Adam Ferguson que Hayek hizo suya: resultado de la acción humana, pero no del designio humano. Cada decisión - bajar impuestos, desregular, desactivar sindicatos, garantizar la deuda - tuvo autor y firma; el resultado agregado, este neofeudalismo de hecho, no salió de ningún comité único. Greta Krippner lo documentó para el caso de las finanzas: la financiarización no fue un resultado buscado, sino el subproducto inadvertido de un Estado que improvisaba para esquivar el conflicto distributivo.

Marea estructural más mano política, las dos cosas.

Y aquí entran las tesis de intencionalidad, que merecen tratarse en serio separando lo documentado de lo especulativo.

Lo documentado como política deliberada. Russell Napier define la represión financiera sin rodeos: robar al ahorrador lentamente vía tipos reales negativos que licúan deuda y ahorro a la vez. Wolfgang Streeck describe la secuencia con la que el Estado fue aplazando su crisis de legitimidad, primero inflación en los 70, luego deuda pública en los 80, luego deuda privada y desregulación financiera en los 90-2000, y por fin austeridad (post-2008), con una regla de oro: el servicio de la deuda va antes que el servicio público. No es conspiranoia, es política económica con bibliografía.

Los marcos interpretativos potentes (pero discutidos). Varoufakis habla de tecnofeudalismo: el capital de nube de las plataformas habría desplazado al capital tradicional y la renta habría vencido al beneficio. Kotkin, desde la otra orilla ideológica, dibuja un neofeudalismo de cuatro estamentos: Oligarcas tecnológicos, una Clerisía (universidad, medios) que legitima, una Yeomanría —la clase media propietaria— en declive, y una masa de Siervos sin propiedad. El votante-propietario del primer post es exactamente eso, el último jirón de la yeomanría aferrado a su piso. Son marcos, no pruebas, pero ordenan bien lo que se ve.

Lo especulativo o directamente falso. El "no tendrás nada y serás feliz" no es un plan de Davos, salió de un ensayo especulativo de la política danesa Ida Auken en 2016, que la propia autora aclaró que no era su utopía, y se viralizó después como prueba de un complot. De un plan coordinado de despoblación no hay un solo documento. Usar el eslogan viral como prueba te desacredita, porque no hace falta un comité secreto cuando tienes las leyes fiscales firmadas y los sindicatos desmantelados.

Lo deliberado documentado es más demoledor que cualquier conspiración, porque no se puede negar.​

6. ¿Sigue el sistema queriendo crecer, o impone el decrecimiento?​

La respuesta, con los datos delante, es que el sistema retóricamente sigue persiguiendo el crecimiento, pero de facto ha virado a un régimen donde el crecimiento agregado importa menos que la posición en el reparto.

El crecimiento de la renta por adulto se ralentizó (del 2% anual previo a 1980 al 1,4% posterior), pero lo decisivo es que dejó de compartirse: el 50% más pobre de EEUU creció un mísero 0,2% anual entre 1980 y 2018.

No es que alguien decrete el decrecimiento para todos, es que se administra estancamiento abajo mientras se concentra crecimiento arriba, sin que haga falta un comité que lo planifique.

La coartada ecológica tiene su papel: la tensión entre límites materiales y movilidad social es real, los modelos de The Limits to Growth (1972) siguen siendo consistentes con los datos según las revisiones de Turner y Herrington, pero saltar de ahí a "el ecologismo es un plan para cerrar el ascensor social" es hipótesis, no hecho probado. La dejo planteada, no afirmada.

Y aquí cierro el círculo con el primer post. El sistema necesita crecer no para que vivamos mejor, sino para servir las rentas del rentista, la renta del suelo y el interés compuesto de la deuda. La clase media está siendo reconvertida, de partícipe en el reparto de la renta, a pagadora de la renta. De propietario a inquilino. De ahorrador a deudor.

El sumidero, suelo y crédito, y el saqueo de la clase media son la misma tubería vista por sus dos extremos.​

​

Conclusión

La clase media nunca fue el destino natural del capitalismo. Fue un trato de treinta años, firmado cuando el capital necesitaba brazos para reconstruir, compradores para sus coches y un trofeo que enseñarle al Este.

Ninguna de esas tres necesidades ha sobrevivido. Por eso se está deshaciendo el trato, y por eso ningún cheque a la natalidad ni ninguna política de buenas intenciones lo va a revertir: no es un fallo del sistema, es el sistema dejando de pagar por algo que ya no usa.

¿Deliberado o circunstancial? La marea fue estructural; la mano en el timón, política, con nombre y fecha.

Hasta aquí el diagnóstico, que deja una pregunta en el aire: cuando a una clase le retiran el asiento, ¿qué hace? ¿hacia dónde va esa rabia? Como veremos, casi nunca va adonde debería.

¿Lo veis igual, o creéis que aún es posible un pacto capital-trabajo en un mundo donde el capital ya no necesita al trabajo?

Fuentes

Pew , The State of the American Middle Class (2024)

OCDE , Under Pressure: The Squeezed Middle Class (2019)

EPI , The Productivity–Pay Gap

Saez & Zucman , The Rise of Income and Wealth Inequality in America (JEP, 2020)

Autor, Dorn & Hanson , The China Syndrome (AER, 2013)​
Esta es la clave que casi nadie entiende. Gracias por el hilo.
 
Esta es la clave que casi nadie entiende. Gracias por el hilo.

Gracias, esa es justo la bisagra: el día que puedes ganar extrayendo renta en vez de produciendo, la población deja de ser tu mercado y pasa a ser tu rendimiento.

El mismo hogar que antes necesitabas próspero para que comprara tu coche, ahora lo necesitas endeudado para cobrarle el alquiler y el interés.

Cliente y deudor son incompatibles, y el sistema ya ha elegido cuál prefiere.
 
Gracias, esa es justo la bisagra: el día que puedes ganar extrayendo renta en vez de produciendo, la población deja de ser tu mercado y pasa a ser tu rendimiento.

El mismo hogar que antes necesitabas próspero para que comprara tu coche, ahora lo necesitas endeudado para cobrarle el alquiler y el interés.

Cliente y deudor son incompatibles, y el sistema ya ha elegido cuál prefiere.
Y para llegar al punto en el que puedas extraer renta en vez de produciendo primero necesitas que la población te ayude a crear tu riqueza. Una vez que ya has creado "toda la riqueza posible o deseable" la población ya no te hace falta para crear más riqueza porque todo es tuyo. Creas un IMV que distribuyes entre la población a cambio "de algo" (lo que sea que estimen oportuno) y les cobras un alquiler por usar "sus cosas". Es un plan perfecto y planeado durante mucho tiempo.
 
Y para llegar al punto en el que puedas extraer renta en vez de produciendo primero necesitas que la población te ayude a crear tu riqueza. Una vez que ya has creado "toda la riqueza posible o deseable" la población ya no te hace falta para crear más riqueza porque todo es tuyo. Creas un IMV que distribuyes entre la población a cambio "de algo" (lo que sea que estimen oportuno) y les cobras un alquiler por usar "sus cosas". Es un plan perfecto y planeado durante mucho tiempo.

Probablemente sea así, un estipendio (IMV, renta básica, como queramos llamarlo) a cambio de docilidad, y un alquiler por usar lo que ya dejó de ser tuyo. Y la trampa es aún más redonda, porque el estipendio te lo dan con una mano y te lo cobran con la otra como renta. La correa y el cuenco en el mismo gesto.

Sobre si es un plan perfecto y planeado durante mucho tiempo, siempre digo lo mismo: es demasiado halagador para ellos y tampoco hace falta un comité que diseñe el conjunto. Basta con mil decisiones individualmente racionales, bajar este impuesto, desregular aquel mercado, retener este suelo,... tomadas por gente que gana con cada decisión, sin que nadie dibuje el mapa.

Como diría Hayek, resultado de la acción humana, no del designio humano.

Y el matiz no es menor porque es lo que vuelve el argumento imbatible.

Un plan tiene autores, y a los autores se les destapa y se les depone.

Una estructura que escupe el mismo resultado aunque todos actúen 'de buena fe' no tiene a quién destapar.

Por eso conviene cargar las tintas en lo verificable: las leyes firmadas, las fechas, los sindicatos desmantelados a plena luz del día... y no en un plan que nadie puede probar.

La versión sin complot es más demoledora, porque no se arregla cazando al culpable. No hay culpable, hay un diseño que premia extraer.
 
si te crees que un artículo de esa longitud lleno de números puede competir con un Tweet de Ayuso lo llevas claro

el 90% de la población no es capaz ni de leerlo entero ni de entenderlo

y del 10% que puede leerlo y entenderlo la mayoría no es capaz de acabarse ese texto sin hacer mínimo un par de pausas para café y cotillear por whatsapp y mirar el móvil
 

Cómo se fabricó la clase media occidental y por qué la están desmontando (1945-2025)​


Segunda parte del hilo. En la primera vimos el suelo y el crédito como sumideros por donde se fuga la renta. Aquí toca la otra cara: quién tuvo asiento en el reparto durante treinta años, por qué se le dio y por qué se lo están retirando ahora.

En el primer post dejé una pregunta sin contestar. Dije que el sistema necesita crecer para no caerse y que el suelo y el crédito drenan la renta hacia arriba. Pero drenarla, ¿desde quién? Desde la clase media. La clase media no es el estado natural del capitalismo, ni una conquista sarracena irreversible. Fue fabricada, en una ventana concreta, por motivos concretos. Y la están desmontando ahora porque esos motivos han caducado.

La pregunta ¿es deliberado o circunstancial? es un falso dilema. La respuesta corta, que desarrollo con datos, es las dos cosas.

Marea estructural y mano política en el timón.

Vamos por partes.​

1. La clase media no cayó del cielo, la fabricaron (1945-1975)​

Tras 1945, el capital necesitaba a la clase media por tres razones muy materiales, ninguna sentimental.

Primera, mano de obra. Europa en ruinas, reconstrucción masiva, escasez de brazos. La escasez da poder de negociación al que trabaja: cuando faltan manos, suben los salarios. Pura oferta y demanda, esta vez a favor del de abajo.

Segunda, consumo de masas. El fordismo es un círculo, la producción en masa exige consumo en masa, y para que las masas consuman hay que pagarles. El emblema es el Treaty of Detroit de 1950, así lo bautizó la revista Fortune, el contrato entre el sindicato del automóvil (UAW) y General Motors con salarios crecientes, pensiones, seguro médico y ajustes por coste de vida. Ford y Chrysler firmaron lo mismo y no fue filantropía: el obrero bien pagado era el comprador del coche que fabricaba.

Tercera, y la más olvidada, la Guerra Fría. Existía un bloque rival que prometía el paraíso del trabajador. El capitalismo occidental tenía que ofrecer un escaparate de prosperidad de masas más creíble que el del Este. La clase media era, en parte, un arma propagandística.

Sobre esas tres necesidades se montó el Gran Compromiso: Bretton Woods con tipos fijos y controles de capital; un tipo marginal máximo del IRPF del 91% en el EEUU de los años 50 (el tipo efectivo era bastante más bajo, pero la dirección es la que es); una sindicación que llegó al 35% de los trabajadores en 1954; y un Estado del bienestar en expansión.

¿El resultado? Entre 1948 y 1973 la productividad y el salario del trabajador medio subieron casi en paralelo. El pastel crecía y se repartía.

La clase media fue un medio, no un fin.

Mientras el capital la necesitó, la alimentó.​

2. El punto de quiebre de los 70 (lo circunstancial)​

El modelo se rompió, y se rompió por razones reales. En 1971 Nixon cerró la ventanilla del oro y voló Bretton Woods. Llegaron los shocks del petróleo del 73 y el 79, la estanflación, la caída de la tasa de ganancia. El pacto de posguerra dejó de cuadrar las cuentas.

Hasta aquí, lo circunstancial: una crisis estructural genuina.

Pero lo que vino después no estaba escrito en las estrellas. Ante la misma crisis, se eligió un camino. Y elegir es lo contrario de padecer.​

3. El giro (lo deliberado, con nombres y fechas)​

1979, Thatcher. 1980, Reagan. 1981, Reagan despide de golpe a los 11.000 controladores aéreos en huelga (PATCO) y manda el mensaje de la nueva época: el conflicto laboral se gana rompiéndolo.

La fiscalidad sobre las rentas altas se desmonta por tramos: el tipo máximo del IRPF estadounidense baja del 70% al 50% en 1981, al 28% en 1986, y se queda en el 37% hoy. Se desregula la banca y se deja morir al sindicato: la afiliación cae del 35% (1954) al 10% (2022), y en el sector privado al 6%.

¿Y qué pasó con el reparto? Que se acabó.

El dato más limpio lo da el Economic Policy Institute: entre 1948 y 1979 productividad y salario fueron de la mano; entre 1979 y 2019 la productividad neta creció más de tres veces y media más rápido que la compensación del trabajador mediano (un 59,7% frente a un 15,8%).

La tarta siguió creciendo pero el trozo del de abajo se congeló.

Y hacia arriba, la brutalidad: la cuota de riqueza del 1% más rico en EEUU pasó del 25-30% de los años 80 a cerca del 39%; el 0,1% más rico poseía en 1980 el equivalente a 60 años de renta media, en 2020 a 200 años.

Aquí me adelanto al que ya está pensando "eso es América, aquí es distinto" porque no lo es, solo llegó más tarde y con otro vehículo.

España no pudo devaluar la peseta porque tenía el euro, así que devaluó los salarios. Eso fue la devaluación interna posterior a 2010 y la reforma laboral de 2012 con abaratamiento del despido, prioridad del convenio de empresa sobre el sectorial, que vació por dentro la negociación colectiva, y moderación salarial impuesta para recuperar competitividad por la vía de los costes laborales, ya que no por la del tipo de cambio.

¿Alguien protestó?

El resultado fue el mismo que al otro lado del Atlántico, la participación de los salarios en la renta nacional cayó durante esos años y los costes laborales unitarios se recortaron a base de sueldos. La afiliación sindical española, además, es de las más bajas de Europa (en el entorno del 13-15%), y lo poco que protegía, la extensión automática del convenio sectorial, es justo lo que la reforma de 2012 desactivó. El mismo saqueo con distinto idioma.

No fue una tormenta. Fue una política, firmada, con fecha y autor, en Washington, en Londres y en Madrid.​

4. Por qué la clase media se volvió prescindible​

Aquí está el corazón del diagnóstico, y enlaza directo con el primer post. Si en 1945 el capital necesitaba a la clase media por mano de obra, consumo y Guerra Fría, en los 80-90 las tres necesidades se evaporaron a la vez.

Globalización. ¿Para qué pagar caro al obrero de Detroit o de Turín si hay mano de obra abundante y barata fuera? El China shock que estudiaron Autor, Dorn y Hanson le costó a EEUU del orden de dos millones de empleos entre 1999 y 2011. En la curva del elefante de Milanovic, el gran perdedor de la globalización 1988-2008 tiene cara: la clase media-baja del mundo rico, con crecimiento de renta cercano a cero.

Automatización. La máquina sustituye justo las tareas rutinarias de cualificación media, que eran el suelo de la clase media. Se vacía el centro de la pirámide ocupacional: arriba el cualificado, abajo el precario, y en medio un agujero.

Financiarización y rentismo. La pieza que conecta con el sumidero del primer post. Si puedes extraer renta del suelo y del crédito - el sector FIRE de Hudson, finanzas-seguros-inmobiliario-, ya no necesitas una población próspera que produzca y consuma. Ganas extrayendo, no produciendo. El obrero bien pagado deja de ser tu cliente y pasa a ser tu inquilino y tu deudor.

Y por encima de todo, en 1991 cae la URSS. Se acabó el escaparate. Ya no hay que demostrarle nada a nadie. El trofeo propagandístico sobra.

La clase media no se está hundiendo por mala suerte, lo que sucede es que el capital ya no la necesita para nada de lo que la necesitó. El medio caducó, y se está retirando el trato.

Aquí el optimista tiene una réplica seria, y conviene no despacharla por decreto: si la demografía mengua y faltan brazos, el trabajo escaso recupera poder de negociación, como ocurrió tras la peste zaina, y quizá se reabra un pacto sin necesidad de reforma alguna. Es el mejor argumento del otro bando, pero la respuesta depende de la automatización y la guardo para el final del hilo. Adelanto solo el filo, la peste zaina encareció el trabajo porque no había con qué sustituirlo.​

5. ¿Deliberado o circunstancial? La síntesis​

La síntesis es la vieja fórmula de Adam Ferguson que Hayek hizo suya: resultado de la acción humana, pero no del designio humano. Cada decisión - bajar impuestos, desregular, desactivar sindicatos, garantizar la deuda - tuvo autor y firma; el resultado agregado, este neofeudalismo de hecho, no salió de ningún comité único. Greta Krippner lo documentó para el caso de las finanzas: la financiarización no fue un resultado buscado, sino el subproducto inadvertido de un Estado que improvisaba para esquivar el conflicto distributivo.

Marea estructural más mano política, las dos cosas.

Y aquí entran las tesis de intencionalidad, que merecen tratarse en serio separando lo documentado de lo especulativo.

Lo documentado como política deliberada. Russell Napier define la represión financiera sin rodeos: robar al ahorrador lentamente vía tipos reales negativos que licúan deuda y ahorro a la vez. Wolfgang Streeck describe la secuencia con la que el Estado fue aplazando su crisis de legitimidad, primero inflación en los 70, luego deuda pública en los 80, luego deuda privada y desregulación financiera en los 90-2000, y por fin austeridad (post-2008), con una regla de oro: el servicio de la deuda va antes que el servicio público. No es conspiranoia, es política económica con bibliografía.

Los marcos interpretativos potentes (pero discutidos). Varoufakis habla de tecnofeudalismo: el capital de nube de las plataformas habría desplazado al capital tradicional y la renta habría vencido al beneficio. Kotkin, desde la otra orilla ideológica, dibuja un neofeudalismo de cuatro estamentos: Oligarcas tecnológicos, una Clerisía (universidad, medios) que legitima, una Yeomanría —la clase media propietaria— en declive, y una masa de Siervos sin propiedad. El votante-propietario del primer post es exactamente eso, el último jirón de la yeomanría aferrado a su piso. Son marcos, no pruebas, pero ordenan bien lo que se ve.

Lo especulativo o directamente falso. El "no tendrás nada y serás feliz" no es un plan de Davos, salió de un ensayo especulativo de la política danesa Ida Auken en 2016, que la propia autora aclaró que no era su utopía, y se viralizó después como prueba de un complot. De un plan coordinado de despoblación no hay un solo documento. Usar el eslogan viral como prueba te desacredita, porque no hace falta un comité secreto cuando tienes las leyes fiscales firmadas y los sindicatos desmantelados.

Lo deliberado documentado es más demoledor que cualquier conspiración, porque no se puede negar.​

6. ¿Sigue el sistema queriendo crecer, o impone el decrecimiento?​

La respuesta, con los datos delante, es que el sistema retóricamente sigue persiguiendo el crecimiento, pero de facto ha virado a un régimen donde el crecimiento agregado importa menos que la posición en el reparto.

El crecimiento de la renta por adulto se ralentizó (del 2% anual previo a 1980 al 1,4% posterior), pero lo decisivo es que dejó de compartirse: el 50% más pobre de EEUU creció un mísero 0,2% anual entre 1980 y 2018.

No es que alguien decrete el decrecimiento para todos, es que se administra estancamiento abajo mientras se concentra crecimiento arriba, sin que haga falta un comité que lo planifique.

La coartada ecológica tiene su papel: la tensión entre límites materiales y movilidad social es real, los modelos de The Limits to Growth (1972) siguen siendo consistentes con los datos según las revisiones de Turner y Herrington, pero saltar de ahí a "el ecologismo es un plan para cerrar el ascensor social" es hipótesis, no hecho probado. La dejo planteada, no afirmada.

Y aquí cierro el círculo con el primer post. El sistema necesita crecer no para que vivamos mejor, sino para servir las rentas del rentista, la renta del suelo y el interés compuesto de la deuda. La clase media está siendo reconvertida, de partícipe en el reparto de la renta, a pagadora de la renta. De propietario a inquilino. De ahorrador a deudor.

El sumidero, suelo y crédito, y el saqueo de la clase media son la misma tubería vista por sus dos extremos.​

​

Conclusión

La clase media nunca fue el destino natural del capitalismo. Fue un trato de treinta años, firmado cuando el capital necesitaba brazos para reconstruir, compradores para sus coches y un trofeo que enseñarle al Este.

Ninguna de esas tres necesidades ha sobrevivido. Por eso se está deshaciendo el trato, y por eso ningún cheque a la natalidad ni ninguna política de buenas intenciones lo va a revertir: no es un fallo del sistema, es el sistema dejando de pagar por algo que ya no usa.

¿Deliberado o circunstancial? La marea fue estructural; la mano en el timón, política, con nombre y fecha.

Hasta aquí el diagnóstico, que deja una pregunta en el aire: cuando a una clase le retiran el asiento, ¿qué hace? ¿hacia dónde va esa rabia? Como veremos, casi nunca va adonde debería.

¿Lo veis igual, o creéis que aún es posible un pacto capital-trabajo en un mundo donde el capital ya no necesita al trabajo?

Fuentes

Pew , The State of the American Middle Class (2024)

OCDE , Under Pressure: The Squeezed Middle Class (2019)

EPI , The Productivity–Pay Gap

Saez & Zucman , The Rise of Income and Wealth Inequality in America (JEP, 2020)

Autor, Dorn & Hanson , The China Syndrome (AER, 2013)​
El capital ya no necesita el trabajo, o lo necesita mucho menos, pero necesita electricidad para que el casino de la bolsa siga, seguridad informática para que tengan sentido sus operaciones, infraestructuras, etc.

Ahí sí que se puede conseguir rentas de ese capital.
 
Al final esto no es más que un juego de las sillas, en el que cada vez hay menos y más gente fuera del juego.

Como todo, desembocará en un cambio de régimen, al final, no puedes tratar a la masa como masa, sino que debes garantizar un mínimo de ilusión, esa cosa humana tan básica, si alguien no tiene nada que perder, lo tiene todo que ganar. Y esa masa luchará por quien le dé un mínimo de ilusión contra el que intente privarle de ella, no es la primera vez ni será la última que pasará.

Lo malo, las 2, 3 o 4 generaciones que presenciarán el declive, lo bueno, otras 6-7 que verán de nuevo la vuelta al equilibrio. Las élites no son infalibles y si se equivocan, serán sustituidas por otras que como mínimo lo sean menos.
 
Los políticos también nos usan para extraernos la riqueza a cambio de prácticamente nada.

Ponen mucho énfasis en que hay que pagar muchos impuestos pero esos impuestos se derrochan y se gestionan mal, ahora ponen la excusa del medioambiente y todos a tragar, y se inventan "industrias" extractivas como la del Genaro o la inmi gración con la que se desvían fondos de los que trabajan para dárselo a otros y de paso ellos actúan de intermediarios quedándose con muchísimo dinero público con empresas de redes clientelares y con puestos de trabajo bien remunerados.
 
Gracias, esa es justo la bisagra: el día que puedes ganar extrayendo renta en vez de produciendo, la población deja de ser tu mercado y pasa a ser tu rendimiento.

El mismo hogar que antes necesitabas próspero para que comprara tu coche, ahora lo necesitas endeudado para cobrarle el alquiler y el interés.

Cliente y deudor son incompatibles, y el sistema ya ha elegido cuál prefiere.

disculpad por la frikada pero no he podido evitarlo

es EXACTAMENTE lo que anunciaba MATRIX

 
Y para llegar al punto en el que puedas extraer renta en vez de produciendo primero necesitas que la población te ayude a crear tu riqueza. Una vez que ya has creado "toda la riqueza posible o deseable" la población ya no te hace falta para crear más riqueza porque todo es tuyo. Creas un IMV que distribuyes entre la población a cambio "de algo" (lo que sea que estimen oportuno) y les cobras un alquiler por usar "sus cosas". Es un plan perfecto y planeado durante mucho tiempo.

Al final resulta que Marx en El Capital tenía razón cuando decía que la tendencia natural del capitalismo liberal sería concentrar los medios de producción en pocas manos y al final conseguir que todos los trabajadores compitieran entre sí a cambio de un salario de mera subsistencia.

El sistema, para el que no herede o haya comprado en la gran oportunidad de la crisis post-lehman, está diseñado de forma que, salvo un pequeño porcentaje de la población, la vivienda absorba todo el dinero que te queda despues de satisfacer a duras penas tus necesidades mas básicas.

En España ya va siendo peor, cada año menos personas pueden acceder a una vivienda privativa y ya solo pueden aspirar a una habitación.
 
El post inicial no pone la fuente ni dónde ha sido publicado.

Más que nada por si es de un medio poco fiable, evitar perder el tiempo.
 
disculpad por la frikada pero no he podido evitarlo

es EXACTAMENTE lo que anunciaba MATRIX

No he visto la película matrix, algúnas escenas y comentarios. Lo que veo ahí, para mí, es una metáfora de lo que comenta Rosso. Y así será en el futuro a través de las máquinas, pero no nos van a liquidificar literalmente como en la peli.
 
Al final resulta que Marx en El Capital tenía razón cuando decía que la tendencia natural del capitalismo liberal sería concentrar los medios de producción en pocas manos y al final conseguir que todos los trabajadores compitieran entre sí a cambio de un salario de mera subsistencia.

El sistema, para el que no herede o haya comprado en la gran oportunidad de la crisis post-lehman, está diseñado de forma que, salvo un pequeño porcentaje de la población, la vivienda absorba todo el dinero que te queda despues de satisfacer a duras penas tus necesidades mas básicas.

En España ya va siendo peor, cada año menos personas pueden acceder a una vivienda privativa y ya solo pueden aspirar a una habitación.
Y si lees a alguien que examine el comunismo vas a encontrar que es lo mismo pero del lado contrario. Somos humanos, muy imperfectos.
 
Expulsión inmediata de todo el que no sea un nativo biológico de la península ibérica.

El país mejoraría inmediatamente y, aún así, seguiría sobrando gente. España no debe superar los 10 millones de habitantes.
 
Al final resulta que Marx en El Capital tenía razón cuando decía que la tendencia natural del capitalismo liberal sería concentrar los medios de producción en pocas manos y al final conseguir que todos los trabajadores compitieran entre sí a cambio de un salario de mera subsistencia.

El sistema, para el que no herede o haya comprado en la gran oportunidad de la crisis post-lehman, está diseñado de forma que, salvo un pequeño porcentaje de la población, la vivienda absorba todo el dinero que te queda despues de satisfacer a duras penas tus necesidades mas básicas.

En España ya va siendo peor, cada año menos personas pueden acceder a una vivienda privativa y ya solo pueden aspirar a una habitación.

Los únicos que no tienen acceso a vivienda sois los extranjeros. Los españoles tenemos VARIAS viviendas.
 
Los únicos que no tienen acceso a vivienda sois los extranjeros. Los españoles tenemos VARIAS viviendas.

Soy Valenciano, Español y con vivienda en propiedad

NO todos los españoles tienen varias viviendas

Aproximadamente el 16% de los españoles posee dos o más viviendas en propiedad. Mientras que la inmensa mayoría de los propietarios (el 80% o 82%) tiene un único inmueble, un 12% tiene dos viviendas, un 3% tiene tres, y cerca de un 1% posee cuatro o más. [1, 2, 3]
Además, si se analizan específicamente los hogares, el Banco de España a través de su Encuesta Financiera de las Familias indica que el 33,7% de los hogares tiene una segunda propiedad


Quitando casa del pueblo o apartamento de la playa (mayoría de segundas viviendas) el % de españoles con tres o mas viviendas es irrisorio campeón
 
Última edición:
Los nativos seremos señalados como culpables por las élites, con las consecuencias obvias por parte de la nueva mayoría no nativa hacia nosotros.
 
El post inicial no pone la fuente ni dónde ha sido publicado.

Más que nada por si es de un medio poco fiable, evitar perder el tiempo.

El post no está copiado ni publicado en ningún sitio, cuando es así lo digo.

He añadido las principales fuentes de datos y los marcos que dan la estructura al hilo. Tenía pendiente abrir un hilo de economía política y es este.

Niño Becerra viene a decir esencialmente lo mismo de la clase media, aunque él afirma que desaparece, como la nobleza o el clero.

Yo creo que no desaparece, se reconvierte y pasa de partícipe en la renta a pagadora de la renta, de propietario a inquilino y deudor. No la jubilan, la ordeñan mediante la renta del suelo y del crédito.

Además él lo enmarca como evolución casi inevitable y yo lo veo como política firmada, con fecha y autor. Evolución implica que no hay nada que hacer; política implica que se eligió, y lo que se elige pudo elegirse distinto.

Y luego falta la pregunta más importante: "vale, la clase media sobra, ¿y entonces cómo acaba esto?"
 

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