El IMV cuesta el 0,24% del PIB y el 5% en defensa sube al 15%
pepitogruñon dice que se ha pasado la vida siendo trevijanista y que ahora va a votar a una coalición de izquierdas que se resista a meter a España en guerras. No tiene claro si Tucán o Pedro. El hilo se parte en dos: los que celebran que alguien con ese perfil cambie el voto y los que le responden que el problema no es el partido, sino lo que le van a pedir al bolsillo.
Qué se ha sabido
El mismo participante suelta el número que ordena el tramo: el gasto en IMV es del
0,24% del PIB y jugar a los soldaditos para las guerras que vengan implicaría subir
un 3% del PIB de entrada. De ahí su escalada: el
5% pasará al
7, al
10 y al
15, y avisa de que eso no tendría final.
El otro lado pone la comparación al revés y calcula que el dinero que se quiere meter en armamento
multiplica por 10 y por 11 el IMV: si en vez de 700 euros al mes fueran 7.700. El vídeo que se cuelga en este tramo entra por ahí:
fayser rebaja la cifra a rango de SMI: «Un mínimo de 1.500 € está bien. ¿De 1.600 ya no? ¿De 1.400 tampoco?». Gigatr0n avisa de que antes hay que ver si hay Sumar para las próximas generales.
Sobre sucesiones, panaderia resume el problema: «Debe sr la valoracion,que no es ajustada a mercado». Otro participante lo enmarca en Asturias y sostiene que por ahí se están perdiendo autonómicas.
Sobre sanidad, Roquete afirma que habiendo podido hacer algo por la pública han permitido que quede destrozada y se destroce aún más. th3burbu añade que desde que Mema está de ministra se está forrando la privada y nombra a Quirón, Sanitas y Asisa.
Sobre política exterior, se comenta la propuesta de Trump de renombrar el estrecho de Ormuz y alguien bromea con llamar al de Gibraltar «estrecho de Trump».
Dónde está la bronca
Frente uno: quién vota a Sumar y por qué. th3burbu dice que no lo votará por dos cosas —seguridad en las calles y el reparto del Sáhara con Marruecos— y admite que le jode, porque es el único partido que parece querer ayudar al obrero. Remata que no quiere un comunismo como el de Cuba o Corea del Norte y que preferiría algo más parecido al de Singapur.
Frente dos: la izquierda que se ha ido. blacklabel se presenta como afiliado a partido y sindicato en su juventud y con paso por el comité de empresa. Señala que uno de los puntos que indigna es cuánta gente se aprovecha del sistema. Y cierra: «soy de izquierdas, pero no de esta izquierda, a mí no me representa». Enfrente, quien le responde que ser de izquierdas de corazón o por interés es la pregunta que separa.
Frente tres: el IMV visto por dentro. Un participante dice que ve el IMV como uno de los mayores problemas de España y que celebraría su eliminación. Otro responde que él llama vieja a una anciana pero no le quita la asistencia: «Tú la llamas persona mayor pero le quitas la pensión». Y arranca aquí el reproche a que el IMV acabe yendo, sostienen, básicamente a quien llega de fuera.
Frente cuatro: economía pura. esforzado, que se declara libertario, sostiene que votar en una socialdemocracia es «una forma legalizada de agredir a los demás» y por eso no vota. En el choque con otro forero sobre oferta y demanda de profesionales, deja su postura sobre la formación económica del contrario y vuelve al linotipista como ejemplo de oficio técnico que el mercado convierte en inútil.
Una promoción entera de arquitectos
pepitogruñon lleva el caso al terreno personal: toda su promoción de arquitectura al completo, dice, pasó de ser útil entre los noventa y 2009 a inútil en la década siguiente. Cuenta que compañeras con una ingeniería limpiaban platos y recogían a los hijos de una inglesa en Reino Unido a cambio de una habitación y un bocadillo. Él lo llama falta de utilidad sobrevenida; enfrente le responden que eso no lo decide lo dura que fuera la carrera, sino cuántos arquitectos sobran.
Qué cambia respecto a antes
Se cumplen dos cosas que estaban sobre la mesa. La primera: el que decía que no votaría nunca cierra el tramo con nombres concretos. La segunda: el crecimiento por encima de Alemania se ha cambiado por la aritmética del IMV contra el porcentaje del gasto militar. Entra un asunto nuevo, el cálculo que deja el ingreso mínimo por debajo del 0,25% del PIB. Y se cuela, sin resolver, la comparación entre sanidad pública y aseguradoras privadas.