El 5% del PIB en defensa y el voto a Sumar o al PSOE
El tramo empieza con vídeos y termina hablando de a quién votar. Un participante pega la estadística de gasto en defensa de la OTAN y el hilo se muda a los soldaditos. Otro, que decía que no pensaba votar nunca, cierra apoyando a Sumar o al PSOE, todavía sin decidirse.
Qué se ha sabido
Un forero cuelga el enlace de epdata sobre el gasto en defensa de los países de la OTAN, actualizado a
12 de febrero de 2026. Lo que trae: España destina en
2025 el 2% del PIB a defensa, según la estimación de la Alianza, el umbral fijado en la Cumbre de Gales de 2014. Por encima quedan Polonia (
4,48%), Lituania (4%), Letonia (3,73%), Estonia (3,38%), Noruega (3,35%), Dinamarca (3,22%), Estados Unidos (3,22%), Grecia (2,85%) y Finlandia (2,77%). El enlace se pega tal cual, con su gráfico completo:
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epdata.es
Con ese dato se ataca el
5% del PIB en defensa que, según un participante, se exigirá desde Estados Unidos y que obligaría a comprarle las armas a ese país. El mismo mensaje compara esa cifra con el
6,4% del PIB que, dice, se lleva la sanidad pública. Y avisa de que el 5% no se queda quieto: sube. De ahí, sostiene, se pasa a
«un país con economía de guerra». Añade que espera no tener que recuperar ese mensaje dentro de
5-6 años. Otro participante suelta otro número: el IMV lo cobran
más de 3 millones de personas.
En medio, dos vídeos de YouTube pegados por un participante:
Dónde está la bronca
Frente uno: por qué no se sube más. Un participante lanza la pregunta: si subir el SMI es bueno, subámoslo a
3.000 euros; si repartir el IMV es bueno, que se lo den a todo el mundo y también a 3.000. «¿Por qué no se hace?», pregunta. La respuesta llega directa: porque a esa cuantía no sería razonable, son mínimos, y quien los critica los dejaría aún más bajos.
Frente dos: defensa. El 5% del PIB y la compra de armas a Estados Unidos. Un lado sostiene que primero te obligan a gastar ese porcentaje comprándoles a ellos, después llega el conflicto y el presupuesto social se convierte en economía de guerra. Menciona Melilla como escenario posible. El otro lado se agarra a la estadística de la OTAN para discutirlo.
Frente tres: cuánto se paga por escribir aquí. Ya no hay cifras, hay acusaciones. A algunos participantes se les atribuye ser gestores de comunidad a sueldo de un medio, sin más prueba que el estilo. Desde el otro lado se responde que quien abre el hilo vive de ayudas. Un participante anuncia que deja de remar «menos o nada para mantener a esta gente». Y se deja caer que en un país serio, según él, cierta política estaría fregando escaleras. Nadie rectifica.
Frente cuatro: impuestos y coacción. Un participante plantea que en esta sociedad se le ha dado el derecho de agredir a otro y que por eso lo ejerce, y que sin ese derecho no se podría «expropiar mi nómina» en nombre de la política, ni imprimir dinero, ni fijar precios. Le contestan que vivir en sociedad no es una agresión y que la carretera no es suya.
Frente cinco: el relato y las siglas. Uno repite que aquí lo único que hay es relato y que la realidad ya se encargará de estropearlo. Le preguntan por qué le preocupa tanto el relato si decía que le preocupaban los sociópatas. Otro sostiene que el hilo es un ataque a VOX, que a su juicio es la verdadera oposición. Y un tercero defiende que el voto de VOX es voto del PP que no se reconoce como tal.
Qué cambia respecto a antes
El hilo suelta el crecimiento y la inflación y se va a la defensa. El enlace de la OTAN es nuevo. También entra el voto de forma explícita: un participante que decía que nunca pensaba votar en España ahora afirma que apoyará
a Sumar o al PSOE, aunque no lo tiene decidido, y sostiene que el bipartidismo «está roto ya». Otro responde que no recuerda la última vez que votó y que no cree en los políticos. Y un tercero se despide del hilo diciendo que suelta el remo. Alguien pregunta a otro por su cambio de referencias hasta acabar votando a Sumar. Un participante sostiene que el PSOE es el mayor traidor a España y a los trabajadores, y que quien gobierna no ha hecho nada por los currantes salvo repartir ayudas.
La señora del centro de salud
Un participante cuenta que hoy ha ido a un centro de salud y allí había una señora mayor «echa polvo», a la que costaba horrores dar un pasito. Lo trae para defender los mínimos: sin ellos, dice, esa gente se queda abandonada como un perro. Otro añade que la gente está rabiosa porque ya ni alquilar vivienda puede. Nadie responde a eso con un dato. No es una cifra, es lo que vio esa mañana.