La noruega hallada muerta en Torremolinos: un detenido
Sobre la una y media de la madrugada del
13 de septiembre de 2023, un grupo de jóvenes encontró un cuerpo tirado en una acera de Torremolinos. Estaba junto a un paso de peatones, en la parte alta de Playamar, a la entrada de la urbanización Benyamina norte. Alguien lo había depositado allí y se había marchado. Junto al cadáver apareció un bolso sin documentación personal, lo que retrasó unas horas la identificación. La mujer era noruega, tenía
22 años y se llamaba Anne Mathea Morken. Meses después, la Policía Nacional ha cerrado buena parte del círculo con un detenido y una hipótesis reconstruida a base de vídeo de seguridad.
Quién era Anne Mathea Morken
Nació en Ringebu, un pueblo de menos de
5.000 habitantes en el centro de Noruega, y el deporte fue el eje de su vida. Estudió esa especialidad en la escuela secundaria superior de Gausdal y perteneció al club de esquí Ringebu-Fåvang. Después se matriculó en una escuela privada de su país para prepararse como entrenadora personal, con el primer semestre del curso en Fuengirola, así que se mudó a España. En 2022 abandonó los estudios y empezó a ganarse la vida teletrabajando. Sus redes sociales conservan atardeceres de playa, salidas con amigos y jornadas de esquí. En las fotos, una sonrisa amplia.
La última noche: dos conocidos y un piso en Fuengirola
La reconstrucción de sus últimas horas llevó a los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta hasta un punto concreto: la joven fue vista por última vez la madrugada del
11 de septiembre en compañía de dos «conocidos» en Fuengirola. Ambos eran senegaleses, de unos treinta años, y al identificarlos comprobaron que estaban presuntamente relacionados con el menudeo de drogas en zonas de ocio de la localidad. La hipótesis policial sostiene que esa noche coincidieron en una zona de marcha, que la invitaron a su apartamento y que allí le habrían facilitado sustancias estupefacientes. La joven murió por una reacción adversa a las drogas. Ante la situación, según esa misma hipótesis, optaron por deshacerse del cuerpo. El traslado hasta Torremolinos se hizo en vehículo, posiblemente una furgoneta, pese a que ninguno de los dos tenía carné de conducir.
¿Por qué se imputa homicidio si ella consumió drogas?
La acusación no se apoya en el consumo, sino en la
comisión por omisión. El detenido, de
33 años, fue arrestado por homicidio en comisión por omisión, falsedad documental, un delito contra la seguridad vial y otro contra la salud pública. Sobre este punto se abre el mayor frente jurídico del caso: hay quien sostiene que el consumo de estupefacientes en un domicilio privado no constituye delito por sí mismo y que todo depende de si hubo o no auxilio a la víctima; enfrente pesa el argumento de que el cuerpo fue trasladado y abandonado en lugar de avisar a emergencias.
La cámara del edificio y la huida a Tánger
La secuencia quedó grabada. Las cámaras de seguridad del inmueble donde residían los dos sospechosos los captaron llegando con la joven la madrugada del 11 de septiembre y saliendo del edificio el día 13 acarreando el cuerpo sin vida. Cuando los agentes acudieron al piso que compartían en Fuengirola ya se habían esfumado. Los registros de viajes revelaron que uno de ellos cruzó a
Tánger dos días después del hallazgo del cadáver. A finales de febrero, la Brigada Móvil de la Policía Nacional lo identificó en Madrid durante un control rutinario, con documentación falsa, cuando intentaba coger un autobús con destino a Lisboa. Su compañero de piso, al que también se considera presunto autor, no ha sido localizado por el momento.
La sospecha de un doble rasero en la información
Buena parte de la conversación pública se ha desplazado del suceso a su gestión informativa. Se sostiene que, con las grabaciones y las identidades ya en manos de los investigadores desde los primeros días, la difusión de los rostros de los sospechosos habría sido inmediata si estos hubieran tenido un nombre y un apellido reconocibles. Es una acusación de ocultación deliberada que no consta acreditada en ningún documento y que convive con la lectura contraria: la reserva habitual en una investigación abierta, más aún con uno de los implicados fuera del país. Lo que sí queda documentado es el desajuste entre lo que ya se sabía por vídeo y lo poco que llegó al público durante meses.
Del caso concreto al marco migratorio
El episodio se ha utilizado como munición en la discusión sobre política migratoria. Una corriente de opinión argumenta que sucesos así confirman la necesidad de controles más estrictos en frontera y de que los ciudadanos reciban más información sobre quién reside en su entorno. Frente a ello se sitúa el argumento de que extrapolar un caso individual a un colectivo entero carece de base estadística y que el marco correcto es la persecución del delito, no el origen de quien lo comete.
El caso sigue abierto. Un detenido que intentaba salir del país en autobús y un segundo sospechoso en paradero desconocido. Y una pregunta que la videovigilancia llevaba meses respondiendo sin que nadie la hiciera en voz alta.