El currículum de Sira Rego: dos décadas de trabajos y varios huecos
El currículum laboral de Sira Rego cabe en cinco líneas. Ni una más. Y en esas cinco líneas está todo el pleito: el mismo documento sirve para sostener que la nueva ministra de Infancia y Juventud no llegó al cargo por la puerta de atrás y para afirmar que su trayectoria no resiste un examen serio. Lo que hay, sobre el papel, es un recorrido de veinte años entre la administración local, la sanidad privada y el tercer sector, con
dos tramos en blanco que nadie ha rellenado. La clave del asunto no es lo que trabajó, sino lo que no figura.
Qué dice el currículum de Sira Rego, línea a línea
La información recogida en su ficha pública arranca en
1999, con un puesto de administrativa en una agencia de eventos deportivos, y sigue entre 2001 y 2003 como administrativa en un centro médico. En 2004 pasa a nutricionista en un proyecto de agroecología y consumo responsable del Consejo de la Juventud de la Comunidad de Madrid y, entre 2005 y 2007, repite como nutricionista en una cooperativa de salud sexual y reproductiva. El último registro laboral es el de
2011 a 2014: asesora técnica en sostenibilidad y agroecología en el Ayuntamiento de Fuenlabrada.
Cinco etapas, tres sectores y ninguna progresión reconocible. No hay dirección de carrera, hay acumulación de paradas. Esa es, precisamente, la objeción que más se repite: un currículum que salta de una ventanilla a una consulta y de ahí a una asesoría no describe un perfil técnico, describe a alguien que iba donde había hueco.
Los dos tramos que el currículum no cubre
Entre 2007 y 2011 no figura
empleo alguno. Tampoco entre 2014 y 2019, el año en que desembarca en el Parlamento Europeo. Que un dato no aparezca no significa que no existiera, y aquí conviene la prudencia: puede haber estudios, excedencias o cargos no retribuidos que el resumen no recoge. Pero la ausencia es el flanco más golpeado.
¿De qué vivió esos años? es la pregunta que se repite, y de momento nadie la ha contestado con documentos.
De prometer «por imperativo legal» a prometer «con lealtad al rey»
Sira Rego llega al Consejo de Ministros por Sumar, después de una etapa como eurodiputada de Izquierda Unida desde 2019. En aquella toma de posesión prometió el cargo apelando a sus «principios republicanos» y añadiendo la fórmula «por imperativo legal». Años después, al prometer como ministra, lo hizo «con lealtad al rey», según la comparación que reprodujo
The Objective. El contraste entre ambas fórmulas es el material más manoseado de la polémica, por encima incluso de los huecos del currículum.
¿Ha trabajado más que otros cargos públicos?
La discusión se parte aquí. Una corriente defiende que la ministra acredita
más vida laboral que otros dirigentes actuales y subraya que viene de abajo, con empleos de administrativa y nutricionista en lugar de un despacho heredado. Otra le da la vuelta al argumento: haber trabajado no cualifica para dirigir un ministerio. Si bastara con eso, cualquier veterano del campo tendría plaza en el Consejo de Ministros, y el razonamiento se cae por su propio peso.
En medio queda la comparación más repetida, la que mide su historial contra el de otros dirigentes a los que algunos participantes reprochan no haber trabajado nunca por cuenta ajena. Sirve para las dos trincheras: unos la usan para reivindicar el perfil de clase trabajadora; otros, para recordar que el cargo no se reparte por horas cotizadas.
Ser asesora técnica en un ayuntamiento no equivale a haber montado una empresa, y ese matiz se pierde en cuanto la conversación se convierte en un concurso de méritos.
Por qué los partidos fichan perfiles de aparato
El patrón no es exclusivo de esta ministra. Hay quien sostiene en el debate que las organizaciones políticas prefieren perfiles dependientes del sueldo público porque garantizan disciplina: quien tiene su vida resuelta fuera de la política podría permitirse discrepar, y quien no la tiene, no. El autónomo que deja el negocio para entrar en una lista pierde la cartera de clientes; el asesor que entra y sale del sector público no pierde nada.
Sobre esa base se ha construido la acusación de que determinados ayuntamientos y organismos funcionan como agencia de colocación de cuadros. En el debate aparece además la referencia a Rivas, señalada por un participante como epicentro del clientelismo madrileño, y la afirmación de que su ayuntamiento actúa como principal agencia de colocación de Izquierda Unida en Madrid. Son afirmaciones que circulan sin más respaldo que la opinión de quien las lanza, y conviene tratarlas como lo que son, sospechas sin verificar.
Lo que se puede comprobar y lo que no
Verificable hay poco, y es sobrio: cinco etapas laborales entre 1999 y 2014, un escaño europeo desde 2019 y una toma de posesión como ministra de Infancia y Juventud. El resto —los vacíos, las intenciones, el valor real de cada puesto— pertenece al terreno de la interpretación. Es probable que el asunto se desinfle cuando alguien publique la explicación de esos tramos en blanco; también es probable que esa explicación no llegue nunca y que el currículum siga siendo el flanco más cómodo de su ministerio. La predicción más honesta es que ninguna de las dos cosas cambie el relato de nadie.