El hilo salta de los tatuajes al nacionalsocialismo
Furymundo arranca este tramo con los tatuajes: no son solo estética, dice, son otra cosa. Y a partir de ahí el hilo se despeña. En cuarenta mensajes fechados el 30 de septiembre de 2026 pasa de la piel a la deportación de
13 millones de personas, de un plan para recolocar titulados universitarios a discutir si el partido nacionalsocialista era un partido normal. Nadie vuelve a hablar de camisas.
Qué se ha sabido
Furymundo deja su diagnóstico: el problema del tatuaje es mental, y lo compara con un virus que no puede estar latente en alguien que reclama resucitar el pueblo. Scout.308 recoge el guante del atuendo y pregunta a otro forero si ahora solo se junta con tíos de camisa blanca y si él lleva una.
Jona Takalua pone una cifra encima de la mesa:
13 millones, en el contexto de pedir deportaciones. Brokkr responde con su propio plan: una vez expulsados los extranjeros, rastrear a todos los titulados en filosofía, ciencias políticas o trabajo social y obligarles a trabajar en eso a cambio de sueldo de inmigrante.
Jona Takalua pega además un tuit que atribuye a Arnaldo Otegi la frase de que, si no hubiera inmigrantes, ¿quién iba a servir los cafés en las terrazas? Lo usa como argumento contra la izquierda.
Xanna contesta por otro lado: sostiene que la empresa familiar de los fundadores del movimiento contrata a migrantes porque le salen más baratos y más sumisos que los españoles, y se lo lanza a Jona como pulla por hacerles publicidad gratis.
Dónde está la bronca
Tres frentes.
El primero es el nacionalsocialismo. eL PERRO sostiene que aquel partido era normal y corriente, un partido socialista y patriota que buscaba el bienestar de la sociedad, y que las películas han vendido otra cosa. Añade que la mayor parte de los derechos sociales y laborales son inventos del fascismo. Xanna le responde que las mejoras de aquel régimen eran para los alemanes, no para él, y que la derecha se puso las pilas cuando empezó a ondear la bandera roja del socialismo en Europa. Un mensaje después remata: aquello consistió en una economía de guerra que llevó a Alemania al desastre.
El segundo es quién hace las revoluciones. Ricohombre entra con una tesis:
todas las revoluciones las han hecho las clases altas y medias-altas, la clase baja ha sido pastoreada por unos u otros, y quien espere que un movimiento salga a la calle a aplicar un programa no se está enterando de nada. Xanna le opone que la gente de letras de izquierdas montó la Revolución Francesa y la bolchevique. Covaleda se suma a la pelea diciendo que es gracioso leer a algunos mostrando lo que llama sus pulsiones racistas, xenófobas y clasistas, y lo compara con monos en un zoo haciendo cosas para la foto.
El tercero es la imagen del propio movimiento. meme-laif 3 le da la razón a eL PERRO y sentencia que esta derecha no es más que una versión algo aventajada del lumpen, el antagonista del perroflauta, y cierra con un «pésima imagen». Paquitochocolat lo despacha en una línea sobre neonazis con ínfulas de vikingos y de clase alta. Alabardero7 salva a uno del grupo: dice que, entre todos, ese es probablemente el más normal.
Y erlinmagom mete otra cosa: sostiene que la derecha ha traicionado a la Generación Z, y que la Generación Z no quiere saber nada de la derecha.
Quién limpia y quién sirve el café
Mientras unos discuten sobre doctrina, otros discuten sobre trabajo. Jona Takalua lanza la pulla de que los de izquierdas están muy preocupados por quién les recogerá la basura y les servirá el café. Xanna le contesta por la vía de la nómina: empresa familiar, migrantes contratados por baratos, y un español haciendo publicidad gratis. Jona zanja que no dan más de sí. Xanna le dice que se ponga a trabajar. Él responde que la manda al ignore. Ella: «ya estabas tardando».
Brokkr, en paralelo, aporta otro ángulo: compara a la gente del sindicato de inquilinas con los entornos acomodados de los que vienen, y admite que da que pensar.
Qué cambia respecto a antes
Cambia el eje. El tramo anterior discutía de dónde venía la estética, si de Mosley o de Hollywood, y si había que ir de manga larga como los negocios. Aquí eso se deja atrás: la camisa y el tatuaje son solo la puerta. El debate real es qué se está reivindicando, y el terreno pasa a ser el nacionalsocialismo, la inmigración y las revoluciones.
Cambia también el tono. Lo que empezó con una pregunta sobre tatuajes acaba con insultos cruzados, con alguien soltando a otro que se cuelgue de una farola y con el primer ignore del hilo.
Nadie ha vuelto a hablar de ropa.