Del «no votar» al partido migrante que sacaría un 15%
CUATERBAC pega cuatro veces el mismo enlace, el de efe.com sobre Ayuso y la inmigración procedente de países hispanos, y lo remata con un «Las veo y te lo subo». Nadie lo comenta. El hilo se ha ido a otra parte: a las urnas. Si hay que votar, a quién se vota y qué pasaría si los migrantes montaran su propio partido. Ese es el giro de esta tanda, y todo lo demás es ruido alrededor.
Qué se ha sabido
Poco dato y mucho pronóstico. El cálculo de la jornada lo firma racalmatt: si los migrantes crearan sus propios partidos, sacarían
mínimo un 15% de los votos, y la izquierda estaría encantada de pactar con ellos para seguir en el sitio. Nadie le discute la cifra.
El enlace de efe.com recoge la propuesta de Ayuso de atraer inmigración desde países hispanos.
🔗
efe.com
Es el único material periodístico que entra en el tramo y se queda sin respuesta: ni a favor ni en contra. CUATERBAC lo insiste, entre otras salidas de tono que no vienen al caso.
Galvani pone dos fechas: en
2005 ya había cantidad de inmigrantes y muy pocos parecían darse cuenta; en
2015, tampoco. XRL compara dos épocas y se queda con la primera: los que venían antes, dice, venían a trabajar y no daban problemas; los de ahora, sostiene, llegan con otra actitud. hiiuuuu45 suelta un enlace a x.com sin más. elbueno pega un tuit de una cuenta llamada The General con la foto de un hipopótamo. pelexo y Antiglobalismo se cruzan dos «bendisiones» y siguen. condor1953 responde con un «ni yo» que no aclara a qué.
Tubiegah y J.Murdock cruzan un par de mensajes sobre alguien a quien no nombran. J.Murdock trae después a Al Capone para explicar cómo acaban estas cosas y saca, sin desarrollarlo, el viejo bulo del «protocolo de los sabios de Sion», un texto desmentido y sin ninguna prueba detrás.
Dónde está la bronca
El hilo se parte por el eje del voto, no por el de la frontera.
Old Ravvia abre el fuego contra los que votan. Sostiene que lleva una década advirtiendo de que no existen izquierdas ni derechas, solo una agenda que todos los partidos obedecen, y que quien acude a las urnas legitima el sistema. Añade que votar a sabiendas de un posible pucherazo es decisión libre y que lo que está pasando es, en sus palabras, merecido. No le contesta nadie de frente.
racalmatt mira al futuro próximo: los partidos migratorios sacarían ese 15%, dice, y la izquierda los usaría para mantenerse. Es una predicción, no un dato.
Galvani cambia de blanco y dispara hacia dentro. Se queja de que hay quienes culpan de la inmigración a quien no tiene hijos, y lo atribuye a «los izquierdosos». Es su manera de cerrar un debate que venía de antes.
Mission describe su día a día: todo tomado, dice —ocio, transportes, trabajos, viviendas, subvenciones— y la sensación de vivir en el extranjero en su propia ciudad. Marcus Halberstam le corta con una pregunta seca: qué está haciendo él. Ahí se queda.
UpSpain va más lejos con una tesis sobre quién es capaz de crear y quién no según de dónde venga, que presenta como hecho y no respalda con nada. Elbrujo propone que una guerra serviría para que los que han llegado se marchen y para que aparezca algún militar que ponga orden. Galvani le da la razón. Dos mensajes y no se desarrolla más.
isiwis pregunta cómo se gana dinero con todo esto. Sociopata integrado propone lo contrario: unirse a ellos. rondo responde a alguien con un «no tienes abuela» y se acabó. circodelia2 carga contra el empresariado y les reprocha que ahora les dé igual la población autóctona o la foránea. pepeluismi lo resume en una línea: «Todo para que 4 se forraran y sigan».
Dos cuentas atrás distintas
Can Cervecero le pone plazo al asunto:
4 años, no
20. McNulty no da fecha y lo estira: dice que esto está «al principio del principio». Galvani, con sus dos fechas, viene a decir que el principio fue hace veinte años y que nadie lo miró. Las tres versiones no encajan entre sí.
Qué cambia respecto a antes
El tramo anterior buscaba culpables con nombre de empresa. Este los busca en el censo electoral. La pregunta ya no es quién se lucra, sino a quién se vota y si votar sirve de algo.
Entra un escenario que no había salido: el partido migrante, con un porcentaje puesto encima. Entra Ayuso, aunque sea de refilón y solo por el enlace de efe.com. Y entran dos fechas,
2005 y
2015, para sostener que el fenómeno lleva veinte años ahí y se ha mirado tarde.
Lo que no aparece es un solo dato nuevo sobre cuántos llegan. Nadie lo pide.