El hilo cambia de profecía a culpar a las élites y a los Botín
El hilo ya no discute cifras. En este tramo, todo fechado el mismo 19 de septiembre, la pregunta ha cambiado: no cuántos van a llegar, sino a quién le conviene que lleguen. Y la respuesta trae nombres de empresa, no de frontera.
Qué se ha sabido
biziraun pone la lista encima de la mesa. Sostiene que las élites —y aclara que no habla de políticos— necesitan la inmigración para sostener el sistema y su propia posición. Los nombres que da: Mercadona, Iberdrola, Carrefour, Endesa, Repsol, Santander, BBVA y los rentistas inmobiliarios.
Bien boa aporta lo que ve. Cuenta que en Sierra Morena, lo que hace dos o tres años era testimonial, ahora se ve por todas partes. Distingue dos perfiles: los que vienen a trabajar y los que, según él, solo cobran ayudas. EL FARAON añade una línea: basta acercarse a un colegio público.
TROC_INTACTO_TRASPINEDO echa su propia cuenta de la manifestación por Ceuta:
un millón de personas en total, dice, y el gobierno seguiría en pie. Es su cálculo, no un dato oficial.
teperico cambia de mapa. En Cantabria ve parques llenos de niños y apenas migrantes, y lo atribuye a que allí manda la familia Botín. Matahari responde con su experiencia: donde vive puede pasar días sin cruzarse con ninguno, y recuerda que no todo es Barcelona y Madrid.
fachacine zanja el asunto del Plan Kalergi con retranca: dice que es un bulo y que lo han dicho en La Sexta. Tobias Rieper apunta a otro blanco y carga contra los evangélicos protestantes que llegan, a los que reprocha presentarse aquí como cristianos. Lo deja sin desarrollo.
eljusticiero pega dos tuits de Mario Nawfal sobre el Reino Unido —una pelea en una tienda de comida y un pasajero que ataca a un conductor de autobús— y los deja sin comentario.
Dónde está la bronca
La pelea ya no es sobre cuántos llegan. Es sobre quién tiene la culpa de que nadie pare esto, y ahí el hilo se parte en dos reproches que no se tocan.
Un bloque señala hacia arriba. Las empresas, los rentistas, las élites. Si el sistema las necesita, viene a decir, el que grita contra el vecino está mirando al sitio equivocado.
El otro reproche va contra la propia gente. TROC_INTACTO_TRASPINEDO se ríe de la frase «y nadie hace nada»: pregunta qué espera la gente que se haga, recuerda el millón de personas en la calle por Ceuta y sostiene que con eso bastaría para tumbar a cualquier gobierno. Su conclusión es que el problema no es que falte gente, sino que no se sabe emplearla.
Enfrente están los que ya han hecho las maletas. teperico pone Cantabria como refugio. Furymundo le contesta que huir es inútil: sostiene que los que no caben en Madrid acabarán llegando, que uno retrocede para defender la posición nueva y avisa de que ya hay mezquitas en Santander. Matahari mete un matiz que descoloca a los dos: en su zona no ve a nadie durante días.
rondo añade una vuelta de tuerca que nadie recoge: dice que nadie decide dónde nace, y le hace gracia que critique la llegada de gente quien se ha ido a vivir a otra comunidad. En el mismo mensaje despacha a los que critican el turismo y luego se van de vacaciones.
Abajo, el ruido. Hay quien reprocha que se llame facha a cualquiera que levante la voz en este debate. Otro participante contesta que si no estamos peor es, en parte, por gente como él, y que el que llama la atención siempre es el que parece facha.
El mapa: de Sierra Morena a Cantabria
El tramo deja un desplazamiento claro. Ceuta, Barajas y Madrid siguen ahí, pero ahora el hilo mira al norte y al interior: Sierra Morena, los colegios públicos, Cantabria, Santander. Alatristeando se queda en el centro y cuenta que el Primark de Gran Vía está lleno. Matahari insiste en que fuera de Barcelona y Madrid puede pasar días sin cruzarse con nadie.
Qué cambia respecto a antes
Lo primero que se ha superado: las profecías. Nadie ha vuelto a calcular el porcentaje de población inmigrante para dentro de treinta años. El porcentaje ha dejado de interesar y ha entrado la contabilidad: quién gana, quién cobra el alquiler, quién necesita mano de obra.
Lo segundo que entra es nuevo:
la sospecha sobre la propia movilización. Hasta ahora el hilo daba por hecho que la calle no se mueve porque no quiere. Aquí aparece la versión contraria, la de que la calle ya se movió una vez y no sirvió de nada.
Y el Plan Kalergi, que en el tramo anterior se citaba como consigna suelta, recibe aquí respuesta: un participante lo llama bulo, eso sí, con guasa sobre quién lo certifica.
No hay cierre. El hilo sigue abierto y sin acuerdo, con una diferencia: los nombres propios que se repiten ya no son de los que llegan, sino de los que se quedan con la ganancia.