Repostean los artículos de mayo de 2023 y el hilo se parte en dos
El tramo arranca con una pelea por la fuente. Un participante vuelve a pegar los dos enlaces de siempre —La Vanguardia y El Mundo—, los dos de mayo de 2023, y añade un matiz que hasta ahora no había salido:
en La Vanguardia el gráfico lo cambiaron, dice, aunque el texto con las cifras se mantiene. Uno es del 23 de mayo; el otro, del 18. Con eso encima de la mesa, otro echa la cuenta de cuántos quedan de este lado y el hilo se parte en dos.
Porque a las pocas horas ya no se discute sobre datos. Se discute sobre si hay solución. Una respuesta de tres palabras:
No hay solución. Y al lado, la vuelta irónica:
Sí puedes más, porque va a seguir aumentando y vas a poder.
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lavanguardia.comQué se ha sabido
18 y 19 de septiembre de 2026. Treinta mensajes en menos de un día. El que abre el fuego es
Rescatador, que repostea los dos artículos de mayo de 2023 y avisa de que el gráfico original de La Vanguardia fue modificado, aunque los textos con las cifras no se han tocado. Pide que se mire el original antes de discutir.
Arretranco_70 echa la cuenta por edades: de los 30 millones de habitantes, más de 10 pasan de 60, y sentencia que en esa franja
ganamos por goleada, con una pregunta al final: qué podría salir mal.
Gorrino cuenta un altercado con un grupo de
15 o 20 jóvenes en Pedralbes y asegura que solo uno era blanco. De ahí salta a que Barcelona acabará pareciéndose a Sudáfrica. El mismo forero, unas líneas más abajo, reta a otro a coger un tren a Plasencia para comprobar que fuera de las grandes ciudades eso no es como dice.
Carlos Jose Lopez describe su refugio: una cabaña, desde hace veinte años, en una aldea semi abandonada de montaña. Se va allí semanas cuando dice que no aguanta la angustia de las calles de las ciudades. Otro participante le contesta que ese es el camino y que no se deshaga de ella.
LMLights pega un tuit de la cuenta @Frontera sobre una mañana en el Madrid «de todos los acentos» y lo acompaña de una llamada al arrepentimiento repetida en mayúsculas varias veces.
Y entre medias, respuestas de una línea: que es una locura, que es muy agobiante, que no hay solución. Un participante avisa a otro de que cuando vaya al hospital le va a dar algo. Cierra el tramo un mensaje satírico: una supuesta familia numerosa celebra una excursión a la montaña y avisa a quien no le guste que se aguante.
Dónde está la bronca
El choque de este tramo no es sobre cuántos llegan, es sobre qué hacer con lo que ya hay. Un bloque repite que no hay salida y que esto es el aperitivo de lo que viene. Enfrente, el que responde que aguantará porque la tendencia no va a girar.
La segunda bronca es sobre la fuente. Los que repostean La Vanguardia y El Mundo contra los que dicen que esos artículos son de 2023 y que el gráfico ya no está igual. Nadie discute el texto; se discute qué significa que el gráfico se cambiara.
La tercera es de tono. Un participante reclama arrepentimiento religioso y otros le contestan que no traguen con que se invoque la fe para justificar lo que está pasando. Uno sostiene que está en contra de toda la inmigración,
hasta de los turistas, y defiende que la única que funcionaba es la de antes. Y hay quien recuerda que su abuela, de la generación silenciosa, ya se preocupaba por otro colectivo, y dice que aquello era poca cosa al lado de esto.
La cuarta: ¿dónde se nota? Unos cuentan conflictos en barrios de Barcelona; otros responden que cojas un tren a Plasencia y verás que no. Las dos cosas se dicen en el mismo hilo, y a veces en el mismo mensaje.
El cálculo y el refugio
Dos intervenciones se llevan las respuestas. La de Arretranco_70 con la franja de mayores de 60: el dato se usa para decir que la mayoría todavía está de su lado y para preguntar qué pasa cuando esa mayoría desaparezca. La de Carlos Jose Lopez con la cabaña: media docena de foreros le piden que no la venda, que la mantenga.
En medio queda la pregunta que nadie responde: quién sostiene el sistema cuando esa franja se vacíe. Se lanza y se deja ahí.
Qué cambia respecto a antes
Lo nuevo de este tramo es el detalle del gráfico. Que La Vanguardia cambiara la ilustración y mantuviera el texto es lo único que se aporta como hecho nuevo sobre las fuentes.
También entran por primera vez la cuenta por franjas de edad y el refugio personal como argumento. Y entra un tono que antes estaba más bajo: la llamada religiosa al arrepentimiento, repetida en mayúsculas, y las respuestas que la rechazan.
Lo que no cambia: el hilo sigue sin ponerse de acuerdo en si el problema es cuánta gente llega, con qué reglas o durante cuánto tiempo. Nadie ha movido a nadie. Y el tramo se cierra con una parodia en la que unos recién llegados se van de excursión y mandan callar al vecino que proteste.