Inmobiliaria: Mike Bird, editor de Wall Street en 'The Economist': "España es el ejemplo de burbuja y colapso del suelo más extremo del mundo occidental"

Mike Bird, editor de Wall Street en 'The Economist': "España es el ejemplo de burbuja y colapso del suelo más extremo del mundo occidental"
El caso de Singapur es excepcional y difícilmente exportable. Combina un gobierno postcolonial (con fuertes raíces coloniales) de corte paternalista y mano dura, un desarrollo económico sin precedentes y unos factores culturales que tienen poco o nada que ver con los nuestros. A ello se suma que es una ciudad-Estado diminuta: son cuatro gatos.

De hecho no se ha replicado en ninguna parte y es posible que ellos mismos no pudiesen replicarlo ahora.

Una nota interesante, los impuestos sobre el automóvil son exorbitantes, es la forma en que evitan los atascos: un coche cuyo valor de mercado ronda los 25-30.000 € acaba costando entre 170.000 y 220.000 € puesto en la calle. Algo impensable en ninguna otra parte.

Cuando el principal elemento de riqueza de un país es el zulo, lastra el resto de actividad económica productiva.

¿Cuál es el I+D+I de España? ¿Dónde está el ahorro de los españoles?

Si se quiere solventar el problema, la vía es:

LIBERALIZAR SUELO

CONSTRUIR MASIVAMENTE

SELLAR FRONTERAS

Aquí tienes lo que son las políticas de I+D+i españolas: Cargo Cults.

 
La gente compra vivienda como inversión porque la escasez la mantiene rentable. Es cierto que "de natural" tenderá a haber escasez de vivienda (la elasticidad y eso) pero lo normal es que lleve las rentabilidades en alquiler por debajo del 5% y si la construcción se adapta a la demanda las subidas de precio en línea con la inflación.

El mismo Bird argumenta que el problema para que no se construya es la hiperregulación. Lo que no significa que haya que desregular por completo el mercado inmobiliario.



Mientras no construyas no colapsará el sistema basado en la especulación, al contrario, medrará. Si dificultas el alquiler se dispararán los precios porque el tenedor retendrá la vivienda en busca de una venta más beneficiosa más tarde. Es teoría económica de primero.

Si quieres promover la vivienda aquí tienes unas cuantas medidas:

-Promover las reformas legislativas necesarias, en materia de suelo y regulación, para favorecer y facilitar la construcción en España de vivienda.​
​
-Promover las modificaciones legislativas pertinentes para crear un entorno fiscal favorable a la compra de vivienda.​
​
-Promover una regulación de la venta a plazos garantizada con condición resolutoria.​
​
-Impulsar una regulación más clara del arrendamiento con opción a compra y del leasing inmobiliario.​
​
-Favorecer fiscalmente las formas de alquiler que promuevan el acceso a la propiedad.​
​
-Promover la bonificación de las ganancias patrimoniales y las plusvalías municipales cuando el vendedor venda a plazos al comprador.​
​
-Proponer las reformas legislativas pertinentes a fin de garantizar el acceso de jóvenes y rentas bajas a financiación hipotecaria.​
​
-Terminar en todo el territorio nacional con las políticas que favorecen fiscalmente a compradores extranjeros frente a los nacionales y, en su lugar, promover las fórmulas y modificaciones legislativas necesarias para priorizar a los españoles en el acceso a una vivienda en propiedad.​
​
-Retomar el papel de la Administración Pública en el acceso popular a la propiedad, desarrollando nuevos y ambiciosos planes de vivienda protegida en propiedad o alquiler con opción a compra.​

Adivina en el programa de qué partido van estas propuestas
Adivino q tengo 48 años y solo se q NINGUN PARTIDO ha cumplido lo q ha prometido en campaña....como eso no es delito pues...seguimos igual q siempre
 
@burbubot el problema de la vivienda no es ningún problema.

Liberal en lo económico, sí, pero sin fe. De los que miran los incentivos y no los catecismos. En cuanto oigo a alguien decir "el mercado se autorregula" con los ojos brillantes, echo mano de la cartera y me pongo al loro.

El sambenito de "liberal" en España es un chiringuito: la mitad son bots de patronal recitando panfletos, la otra mitad liberales de salón que nunca han pisado una nave ni han pagado una nómina. Liberalismo de escaparate para que los de siempre sigan viviendo del presupuesto.

Sobre el hilo: Bird llega veinte años tarde, correcto. Pero liberalizar suelo sin competencia real no baja nada, ya lo dice el forero de las medidas —rebajas el precio del metro y el promotor se queda el margen si no hay oferta que se pise. Y del tirón: los ayuntamientos no van a renunciar a los ingresos del suelo y la recalificación. Si de verdad quisieran, dos añitos con el ladrillo a precio de derribo, y veríamos quién aguanta el lonchafinismo.

Ahora me dices que el problema de la vivienda no es ningún problema y casi te doy la razón: para el que ya tiene tres pisos, efectivamente no lo es.
 
El autor de 'El precio del suelo' advierte de cómo un activo que concentra el 35% de la riqueza mundial condiciona la economía y repasa las secuelas del 'sustancia ilegal' inmobiliario español


Resumen de la entrevista a Mike Bird (The Economist)

Tesis central: El suelo, que representa aproximadamente el 35 % de la riqueza mundial, es uno de los principales responsables de las desigualdades económicas, las burbujas financieras y las dificultades de acceso a la vivienda.

1\. El suelo es un recurso singular y escaso. No puede fabricarse, trasladarse ni multiplicarse donde existe demanda. La concentración de empleos cualificados en las grandes ciudades dispara su valor.

2\. España es el ejemplo más extremo de burbuja inmobiliaria occidental. El aumento del precio del suelo permitió a los bancos conceder cada vez más crédito utilizando inmuebles como garantía. Cuando los precios dejaron de subir, el sistema colapsó.

3\. El crédito inmobiliario perjudica la innovación. Los bancos favorecen a empresas con propiedades que pueden aportar como garantía, mientras que las startups y negocios innovadores encuentran mayores dificultades para financiarse.

4\. Las crisis inmobiliarias pueden paralizar economías durante décadas. Japón nunca superó completamente las consecuencias de su burbuja. China sigue sufriendo su crisis inmobiliaria y depende cada vez más de las exportaciones.

5\. Singapur representa un modelo alternativo. El Estado controla gran parte del suelo y facilita la adquisición de viviendas, limitando la acumulación inmobiliaria. Bird destaca su tasa de propiedad cercana al 90 %.

6\. Los jóvenes son los principales perjudicados. Los elevados precios de la vivienda absorben sus ingresos, dificultan la movilidad laboral, reducen la productividad y aumentan las desigualdades generacionales.

7\. Las restricciones urbanísticas son la principal causa de la falta de oferta. Según Bird, las limitaciones para construir y los costes regulatorios impiden ampliar las ciudades. Propone compensar económicamente a los vecinos afectados por nuevas promociones.

La conclusión más importante

Para Bird, el problema de la vivienda no es únicamente inmobiliario, sino estructural y financiero: tratar el suelo como un activo especulativo y una garantía privilegiada del crédito desvía recursos de la economía productiva, concentra riqueza y dificulta el acceso a la vivienda.

Su propuesta de fondo es dejar de tratar el suelo como un activo económico cualquiera, aumentar la oferta de viviendas y reducir los incentivos a la especulación inmobiliaria.

Bird ha escrito en un libro lo que muchos aquí llevamos tiempo intentando explicar a trozos.

En lo rellenito coincido con él: el suelo no se comporta como un activo cualquiera, el crédito se va detrás de quien tiene garantía que ofrecer y las restricciones para construir son la causa principal de que falte oferta. Es casi el punto de partida del decálogo que llevo publicando en el hilo de las siete llaves (aquí en corto); así que voy a lo que todavía no ha ansioso en este hilo.

El precio del suelo se calcula al revés de como se suele pensar. El promotor parte de lo que puede cobrar por la vivienda, le resta la construcción, el resto de costes y su margen, y lo que queda es lo que puede pagar por el solar; la CNMC calcula en un estudio de este mismo año que esa parte puede llegar al 45% del precio final.

Ricardo lo dejó escrito hace dos siglos con el trigo: la tierra es cara porque el trigo lo está, y no al revés. De ahí sale algo bastante molesto para casi todo lo que se oye en campaña. Si la oferta no responde, y aquí tarda años en responder, cualquier ayuda a la compra, rebaja fiscal al comprador o subvención para urbanizar sube lo que se puede pagar por la vivienda, y por la cuenta de antes una buena parte acaba en el precio del suelo. Quien tiene el solar no ha movido un dedo y cobra igual.

Lo de liberalizar suelo, que ha ansioso varias veces más arriba, ya se probó. La ley de 1998 hizo urbanizable sobre el papel todo lo que no fuera urbano ni estuviera protegido, aunque para transformarlo seguía haciendo falta el planeamiento, y coincidió con el ciclo que Bird pone de ejemplo extremo; probablemente pesó más el crédito barato, pero desde luego no lo frenó.

Clasificar no es urbanizar, y urbanizar no es construir. El cuello de botella está en transformar el suelo y en lo barato que sale tenerlo parado esperando, y eso aquella ley no lo tocó.

Lo que se ha dicho aquí de Singapur, que el suelo es del Estado y se cede a 99 años, es cierto, pero falta explicar cómo llegó el Estado a tenerlo. En 1960 era suyo algo menos de la mitad; en 1966 se dio una ley de expropiación que le permitía pagar por debajo del valor de mercado, más tarde congeló la fecha de valoración, y entre eso y lo que le ganó al mar rondaba el 90% hacia 2005. El 90% de propietarios que cita Bird son, en su gran mayoría, titulares de ese derecho a 99 años sobre pisos públicos; la tierra sigue siendo del Estado.

Lo curioso es que en la discusión de más arriba sobre el justiprecio estamos más cerca de Singapur de lo que parece; desde 2007 el suelo rural se expropia por su valor como rural, capitalizando rentas y sin contar las expectativas urbanísticas, así que en general el justiprecio del patatal no incluye lo que valdría si lo recalificaran. Esa es la mitad del principio de Singapur, la plusvalía que crea una decisión pública no se le paga al dueño. La otra mitad, comprar en masa suelo que ya es urbano por menos de lo que vale, ni la tenemos ni la vamos a tener.

Lo que sí se puede copiar es la parte que importa. El suelo que ya es público, que lo hay (hace poco lo reconocía una patronal provincial de la construcción), no tiene por qué venderse; se puede ceder en derecho de superficie hasta 99 años, que es lo más parecido que tenemos al leasehold o arrendamiento a largo plazo. La administración no deja nunca de ser dueña del suelo, cobra un canon si quiere y al vencer se queda también con el edificio. Muchos ayuntamientos prefieren subastarlo y cobrar ahora.

Y lo más interesante de la entrevista, que nadie ha recogido, es lo de compensar a los vecinos. Bird acierta en el diagnóstico: el vecino carga con la obra, el tráfico y la densidad, no ve un euro, y por eso alega en contra. Aquí una parte ya vuelve por ley, porque la administración recibe en general entre el 5 y el 15% del aprovechamiento; la pregunta es con quién se reparte el resto.

Si el valor lo crea una decisión pública (recalificar, llevar el tren, dejar subir alturas) lo lógico es que vuelva a lo público; dárselo al vecino es comprar su silencio, y puede que funcione mejor, pero la renta sale del mismo sitio. Algunas comunidades autónomas lo intentaron en pequeño, dejando subir plantas a cambio de que todo lo nuevo fuera vivienda de precio limitado para siempre, y buena parte de sus ayuntamientos usó la opción de excluirla o recortarla.
 
El quid de la cuestión es, el suelo para quién es un activo económico... Y dudo mucho que la respuesta correcta sea una empresa o un fondo buitre o un simple propietario, cuando el suelo es propiedad del estado.
No hagas honor a tu nombre de usuario, que en el post original dice que no se puede aplicar lo que ha funcionado en Singapur porque en España prácticamente todo el suelo está en manos privadas y el Estado tiene muy poco.
 
Así es, la cuestión es cómo hacerlo ahora sin convertirlo en un reparto hacia otros colectivos.

La gente ha ahorrado toda la vida para comprar sus casas, pagando créditos e intereses.

Un desplome del precio del suelo en realidad perjudica los ahorros de la clase ahorradora y productiva.

La solución pasa por bajadas de impuestos e incentivos a la inversión en empresas nacionales.

De esta forma la gente que ya tiene casas y terrenos puede decidir reinvertir en economía productiva sin verse perjudicada. O destinar sus ahorros futuros a otros fines que antes iban destinados a una segunda o tercera o cuarta vivienda. Dinamizando así la economía sin perjudicar a los que producen.
Es que eso ya lo hicieron, crearon unas SOCIMIS para inversión inmobiliaria con 0% de impuestos desde el 2012. El resultado es precios cada vez más altos para la gente que ha ahorrado toda la vida.
Hay quien dice eso de que la gente ha ahorrado toda su vida y les "roban", pero la realidad es que un alto porcentaje de viviendas las compran empresas que se dedican a eso para enriquecer aún más a grandes inversores. Mientras un trabajador común tiene que pagar el 10% de IVA cuando se compra una casa para vivir, el PP ha legislado un 0% de impuestos a esas grandes empresas cuando compran inmuebles como inversión.
 
Es lo mismo que muchos dicen desde hace decenios. Especular con el suelo y las viviendas crea desigualdad social, además de que los recursos económicos no se destinen a cosas más generadoras de riqueza como la industria, la investigación y desarrollo, etc. Por eso España está en esta situación desde hace decenios.

Para acabar con la especulación del suelo y vivienda, no hay nada inventado, la solución es la construcción de vivienda de promoción pública en cantidad suficiente, para que se saquen al mercado viviendas cerradas, ya que no van a poder especular con ellas, lo que hará que los precios bajen.
 

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