BasicFit compra McFit España y acelera la guerra del gimnasio barato
BasicFit ha ganado la carrera a VivaGym Group y ha cerrado un acuerdo para quedarse con el negocio del dueño de McFit en España. La cadena neerlandesa de gimnasios de bajo coste ha obtenido
110 millones de euros de los bancos para ejecutar la compra y la renovación de los clubes, de los que unos
50 millones corresponden al precio de compra. El movimiento consolida un mercado que ya funciona bien en España, pero que arrastra una paradoja: cuanto más barato es el
gimnasio, más lleno está y peor se entrena en él.
Qué ha comprado BasicFit y por cuánto
La operación se articula en dos tramos. Primero, la financiación bancaria:
110 millones de euros que cubren la adquisición y la puesta a punto de los clubes adquiridos. Segundo, el precio: alrededor de
50 millones por el negocio del dueño de McFit en España. La cadena neerlandesa se impone así a VivaGym Group en una puja que llevaba meses abierta.
El detalle no es menor. Que una cadena extranjera pague esa cifra por una red de gimnasios en España desmonta el relato de un país donde nadie invierte. La ironía la dejaba caer un comentario del propio debate: si España era un infierno fiscal, ¿por qué se pelean por comprar aquí? La respuesta es simple: el negocio del fitness low cost funciona, y funciona muy bien.
El gimnasio de barrio contra la cadena de bajo coste
La reacción del público habitual mezcla desdén y resignación. Una parte del sector defiende que el gimnasio tradicional con artes marciales y dueño conocido es otra cosa, y que las cadenas son «basura» indiferenciada. Otra corriente sostiene lo contrario: que un gimnasio de barrio a
34 euros al mes no ofrece nada que no dé una cadena por
24 euros, siempre que aceptes permanencia de un año.
El problema real no es el precio, es la masificación. Hay quien se queja de que estos locales están siempre a rebosar y de que la cuota anual obligatoria convierte la baja en un calvario. La paradoja del low cost: cuanto más barato, más gente, y cuanto más gente, menos se puede entrenar.
¿Es el gimnasio de barrio más caro que una cadena low cost?
No necesariamente. Un gimnasio de barrio estándar ronda los
34 euros al mes. Una cadena tipo BasicFit baja a
24 euros si aceptas permanencia anual, pero sube a esos mismos 34 si quieres libertad para darte de baja. La diferencia, por tanto, no es de precio, sino de modelo: la cadena te ata, el barrio te suelta.
A eso se suma la saturación. España tiene una densidad de gimnasios que roza la sobreoferta, y las cadenas compiten por el mismo cliente de barrio. La compra de McFit por BasicFit es, en el fondo, una concentración para dejar de competir entre ellas.
El trabajo físico no sustituye al gimnasio
Una de las derivadas más jugosas del asunto es el viejo debate sobre si el trabajo duro basta como entrenamiento. Hay quien defiende que cargar sacos, repartir bombonas de butano o trabajar el campo forja más que cualquier máquina. Y hay quien lo rebate con experiencia propia:
ocho horas cargando cajas de piñas no dejan el cuerpo ni remotamente cerca de lo que deja una sesión de gimnasio bien planteada.
La distinción es clara: una labor funde el cuerpo, la otra lo desarrolla. El trabajo físico repetitivo genera lesiones de espalda y articulaciones, no músculo definido. Quien ha recolectado albaricoques en Francia lo cuenta: dos meses a saco y el cuerpo lo nota, pero un trabajador que lleva así toda la vida acaba con daños acumulados. El gimnasio, con descanso y progresión, hace lo contrario.
El negocio del gimnasio pijo y el gimnasio de barrio
En el extremo opuesto, los clubes exclusivos. Matrículas de
2.000 euros en un club barcelonés,
24.000 euros de entrada en un club de tenis,
1.000 euros en un club de natación. Cuotas de
60 euros al mes en cadenas premium con oferta. La pregunta que sobrevuela es qué paga el socio: ¿instalaciones, o el ambiente social que las rodea?
La respuesta que da quien ha sido socio de una cadena premium es incómoda: nada adicional que no tenga una cadena de bajo coste, salvo el perfil de cliente. El gimnasio caro vende pertenencia, no equipamiento. Y eso, en un mercado saturado, es un negocio distinto.
Qué pasa con la deuda de la cadena compradora
La operación tiene un reverso financiero. Según los datos que circulan, la cadena compradora arrastra una
deuda de 2.200 millones frente a una caja de
43,51 millones, con la acción en torno a
27,52. Los números, leídos en frío, no invitan a celebrar: comprar con 110 millones de financiación bancaria cuando el balance ya viene cargado es apostar a que el flujo de caja aguante.
La consolidación del low cost en España es, por tanto, una historia de dos caras. Por un lado, un mercado que funciona y atrae capital extranjero. Por otro, una estructura de deuda que convierte cada cuota mensual en una pieza de un equilibrio más frágil de lo que parece.
Con estas cifras, la concentración del gimnasio barato en España parece imparable. La duda no es si habrá más compras, sino si el modelo aguanta cuando el local esté tan lleno que nadie pueda entrenar. ¿O es precisamente eso lo que vende?