Minsky Moment
Será en Octubre
Y así todo en este país.
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La publicación muestra el estado de una estación meteorológica de AEMET en el aeropuerto de Granada y contrapone ese abandono a los avisos sobre el cambio climático. El debate mezcla la crítica al gasto público con la credibilidad de las predicciones.
La publicación muestra el estado de una estación meteorológica de AEMET en el aeropuerto de Granada y contrapone ese abandono a los avisos sobre el cambio climático. El debate mezcla la crítica al gasto público con la credibilidad de las predicciones.
El vídeo lo enseña sin adornos: una instalación meteorológica de la AEMET en el aeropuerto de Granada, con material viejo y signos de dejadez. Lo graba Manuel Morales García, observador de la propia estación, y lo difunde PR Noticias. La imagen corre por redes mientras la agencia pública insiste en sus escenarios de calentamiento. El contraste es el mensaje.
La estación del aeropuerto de Granada es de las antiguas. No es un centro de cálculo: es una caseta de observación donde se toman temperatura, viento y precipitación a mano o con equipos que ya cumplieron su vida útil. Que el propio personal enseñe el deterioro no es una denuncia anónima. Es una foto del día a día de una red que depende de presupuesto y plantilla.
La crítica que circula mezcla dos cosas distintas. Una predicción a décadas no sale de la caseta del aeropuerto: sale de modelos climáticos que corren en superordenadores. El aviso de mañana sí depende de esa red de observación. Si la red se cae, el pronóstico a corto plazo pierde calidad. Y eso es lo que el vídeo pone sobre la mesa, aunque no lo diga.
Hay quien sostiene que los observadores cobran 4.000 euros netos sin hacer nada. Es una afirmación que circula sin respaldo documental y que el vídeo no demuestra. La financiación de la agencia llega de los Presupuestos Generales del Estado y de fondos europeos. Confundir el sueldo de un observador con el coste de un superordenador es un salto que no se sostiene.
La credibilidad de un aviso climático no se mide por el estado de una caseta, pero tampoco se defiende sola. Si la agencia pide confianza, tendrá que explicar por qué sus instalaciones enseñan lo que enseñan.
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Y el organigrama de asesores y de "comunicación" del Gobierno. Que no es pequeño.Excepto Hacienda, ahí sí que tienen equipos modernos. Los únicos funcionarios que trabajan