El hilo se parte: unos bendicen la soledad y otros la temen
El mismo 24 de septiembre, cuarenta mensajes más tarde, el hilo ya no discute si hace falta un ministerio. Discute si la soledad es un refugio o una condena. Por la mañana hay quien reivindica estar solo como estado ideal; por la tarde hay quien sostiene que los espíritus extraordinarios están condenados a ella y quien responde que la soledad no deseada destruye la mente. Nadie se mueve de su trinchera. El hilo se parte en dos bloques que no se escuchan entre sí, y en medio, un forero pide menos lamentos y más boxeo por las tardes.
Qué se ha sabido
Menos datos que el tramo anterior y más confesión. Koyak2003 deja la ironía de la jornada: en España, dice, ya existe un Ministerio de resiliencia, así que no hay de qué asustarse. La cifra que más se repite la pone sopelmar: habla de gente dependiente y con mala movilidad a la que le quedan
20 o 25 años antes de morir, y sostiene que ni teniendo hijos se salva, porque ya ha visto a ancianos paseando con una hija que acabará igual de mal. Matahari calibra en
5 minutos el intervalo entre conversaciones que necesita una parte de la gente, frente a los que aguantan meses sin cruzar palabra. Nefersen vuelve a la inteligencia artificial por otro camino: se queja de que no se promociona que una de sus virtudes sea traducir antiguos discursos. Zbigniew confirma que ha dejado de salir con quien mira el móvil en la mesa. Y Bonté afina el culpable: no es el teléfono, es el móvil, el mismo que vendían como salvavidas en los accidentes.
Dónde está la bronca
El eje nuevo es uno: ¿la soledad es buena? Lian intenta poner orden y sale con el punto medio: es sana a ratos y en su justa medida, no como norma, y el equilibrio está en saber elegir la compañía. Dimantes le responde que la soledad no deseada es otra cosa: dura, cruel, y que destruye la mente de una persona. -_-_-_-_-_- añade que además empeora la salud. Matahari corta por lo sano y dice que se la suda bastante lo que haga el resto.
Enfrente, silverdaemon reescribe su infancia entera: todo el sistema familiar y escolar estaba montado para socializar, y quien era más listo o más excéntrico tenía que adaptarse al promedio. De ahí su conclusión: la soledad hay que conquistarla y se paga con un tramo de rechazo.
La segunda bronca es más política y más vieja. Duda Metódica sostiene que la soledad es consecuencia de años de lo que llama ingeniería social contra la familia, y enumera aborto, divorcio, leyes de género y otras medidas. Es la única voz del tramo que culpa al marco legal y no al móvil, y no aporta ninguna fuente. Otro participante va más lejos por la vía conspirativa: habla de superpoblación, de una élite y de que sobra gente. Nadie le sigue y no presenta ninguna prueba.
Tercera, la del móvil, que ya venía de antes y aquí se afila. Zbigniew insiste en que él ha cortado salidas por eso. llabiegu cuenta que sus hijos quedan online y ya ni se ven en persona. Cuarta, la de la amistad: analistasecuencial echa cuentas de su vida y dice que con mucha gente que ha tratado habría cortado el trato desde el primer día, porque no aportaba nada, y concluye que hay contextos en los que es mejor hacer la vida solo. Bonté, mientras, se enzarza con Zbigniew en tono de barra de bar, con un director de cine de por medio y ganas confesadas de ajustar cuentas con él.
Y una que hace reír: Tobias Rieper sentencia que fueron a ver el ministerio y no había nadie, estaban solos.
Qué cambia respecto a antes
Se cae la discusión sobre la noche: nadie la retoma. El ministerio de la soledad deja de ser propuesta y pasa a ser chiste. Lo que entra con fuerza es el eje soledad buena / soledad mala, con dos campos que no se mueven: los que la reivindican como estado propio y los que avisan de que la no deseada es un problema serio. También entra la familia por dos vías opuestas: sopelmar duda de que los hijos salven a nadie y Duda Metódica culpa al marco legal de haberla desmontado. La IA reaparece, pero ya no como sustituta del vínculo, sino como herramienta de traducción. Y el móvil vuelve con la escena doméstica delante: hijos que quedan por pantalla y gente que deja de salir si la mesa tiene teléfono.
Vidas y escenas
amore2 rescata una frase de un libro antiguo sobre el amor que se enfría y concluye que toca resignarse. Butricio resume la queja en dos líneas: nos dijeron que no tuviéramos hijos y ahora que nos apañemos. LIMONCIO imagina el final: los robots nos acompañarán en el lecho de muerte. Bomba Mono dice que no ha conocido a ningún ermitaño. Y Tito Donnie lanza el mensaje más incómodo del día: cuenta que sus mejores recuerdos de infancia eran las horas en casa sin sus padres, remata que la soledad es lo mejor de la vida y suelta una descalificación general del foro que nadie recoge.