De la soledad a la bronca por quién puede salir de noche
Ciudadano 0 no se anda con rodeos: hace falta un ministerio de la soledad y lo deja con el enlace a
las políticas de soledad y aislamiento que recoge esa web. Dicho eso, el hilo se le escapa de las manos en la misma jornada del 24 de septiembre. De la política pública se pasa a si merece la pena salir de casa, a quién le pertenece la noche y a si el enemigo real es el móvil. Cuarenta mensajes y tres discusiones montadas en paralelo.
Qué se ha sabido
Aportaciones concretas, pocas. La más útil, la de Ciudadano 0: la propuesta del ministerio y su enlace.
Después, Lian deja un dato de gimnasio: ve a
chavales apuntarse hora y media para acabar
20 minutos sentados en una máquina mirando el móvil, y lo mismo en terrazas y parques. Su tesis: el problema no es el uso que se haga, es que mucha gente suelta toda su atención a una pantalla antes que a la vida real.
aventurero artritico cuenta su caso: lleva
años y años solo, habla con gente y no le produce ninguna satisfacción. Los amigos quedan
una vez a la semana para jugar al pádel y tomarse una fanta. Zbigniew añade su propia escena: compra algo fresquito en el super 24 horas, un espectáculo de fauna
a partir de las 11 de la noche. Y confiesa que él prefiere una lata sentado al fresco en la puerta de casa.
Y una intervención que va por libre: un participante responsabiliza a un colectivo religioso y defiende salidas políticas con simbología del siglo XX, sin aportar ninguna prueba y sin que nadie más en el hilo le siga. En otro mensaje, ese mismo forero defiende que la IA sirve para restaurar discursos y vídeos antiguos en 4K.
Dónde está la bronca
Primera pelea, la de salir de casa. Bipolar sostiene que los que no pueden quedarse quietos son gente que no se soporta a sí misma y que anda merodeando a ver de dónde saca algo, sin propósito cultural. Karl Konrad Koreander se lo discute: no todos los que salen son eso, hay quien va a un museo, al teatro o al campo. Bipolar rectifica y matiza su propio mensaje, y Karl suelta que el tipo es un grande. th3burbu mete otra pieza: salir al bar a tomar una cerveza con los amigos, dice, está muy infravalorado.
Segunda,
la noche. TIESTO4EVER asegura que hoy ni de coña sale de juerga, que la noche ya no es suya. Karl le contesta con el argumento que repite varias veces: no se puede vivir así, y el miedo es justo la excusa para imponer medidas de control. Él sale aunque la gente no le guste, para no darse por vencido. «Ya TIESTO pero no se puede vivir así. De hecho está hecho para eso, para imponer medidas de control argumentando la seguridad y que la gente lo acepte», escribe.
Tercera, si el problema existe. InKilinaTor pregunta cuál es exactamente. Edge2 responde con el clásico mejor solo que mal acompañado. NORDWAND celebra no tener que socializar. paketazo dice que a los de por aquí eso no les supone ningún problema. hyugaa recuerda que se puede estar solo con mujer e hijos. Y enfrente, Indignator23 sitúa el arranque en la pandemia y en lo que llama el socialismo, y avisa de que va a ser peor; Bonté lo resume como protestantización de la sociedad.
En medio de todo eso, el hilo mete a la población migrante en la ecuación. Hay quien sostiene que su presencia en la calle les va a quitar las ganas de salir, y quien bromea con que, con la calle tan llena, es imposible estar solo. Los apodos que se usan ahí no se reproducen.
Qué cambia respecto a antes
Que el sospechoso se muda. El hilo venía señalando a la IA; aquí el que se lleva las culpas es
el teléfono. Lian pone los ejemplos y Zbigniew lo remata: ha destrozado el sistema y la sociedad. Y el diagnóstico económico, el del ministerio y la política pública, se queda aparcado a los pocos mensajes mientras la conversación se va a la vida diaria.
Aparece también una explicación nueva, la religiosa: la protestantización de la sociedad como causa del aislamiento. Y sobrevuela una predicción: si esto sigue así, muchos acabarán rogando por tener soledad de verdad.
El asunto del móvil y el de la noche quedan sin cerrar.
La experiencia que se lleva la palma
aventurero artritico no discute: describe. Está solo desde hace años, habla con gente y no le llena, los amigos están con sus parejas, sus hijos y su trabajo, y los padres se hacen viejos.
Su mensaje no busca culpables ni coaliciones. Es el único del tramo que cuenta la soledad desde dentro sin pedir que nadie haga nada.