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Forero Paco Demier
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La familia March es un ejemplo de dinastía plutocrática en versión española. Habita en la isla de Mallorca y posee una de las fortunas más grandes del mundo. El patriarca, abuelo de los actuales financieros March, fue Juan March Ordina, que se hizo inmensamente rico con el estraperlo, el asalto a la Canadiense y la venta de armas y víveres a los gobiernos alemán y británico durante las dos Guerras Mundiales.
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Sus acciones pueden ser analizadas como una «opa hostil» contra el Estado. Proporcionó el capital semilla para la operación, financiando personalmente el alquiler del avión Dragon Rapide que trasladó al general Franco desde las Islas Canarias a Jovenlandia para ponerse al frente del Ejército de África, el núcleo de la sublevación (1). Aseguró la financiación puente, entregando 600 millones de pesetas al general Mola y garantizando el futuro económico de las familias de los generales conspiradores en caso de que el golpe fracasara (13). Controló la cadena de suministro, negociando con la petrolera estadounidense Texaco para asegurar el abastecimiento de combustible a las tropas sublevadas, mientras se cortaba el suministro a la República (11).Además, financió el primer puente aéreo militar de la historia, que transportó a las tropas de élite desde África a la península en aviones Junkers alemanes, un movimiento logístico que fue decisivo en los primeros compases de la guerra (11).
March había sido el banquero de la rebelión y esperaba un retorno de su inversión. Franco, por su parte, recompensó a su principal financiador, pero a medida que consolidaba su poder, se sentía cada vez más irritado por las deudas contraídas y por la insaciable ambición de March de monopolizar el comercio exterior de España, lo que amenazaba la estabilidad de las finanzas del Estado (16).
Esto llevó a frecuentes enfrentamientos con figuras poderosas del régimen, como el ministro falangista de Industria y Comercio, Demetrio Carceller, quien era a su vez un competidor directo en los lucrativos negocios del mercado […] (16). La tensión llegó a tal punto que March temió por su vida, creyendo que Franco había expresado su deseo de cancelar, lo que le llevó a huir temporalmente a Portugal y, finalmente, a fijar su residencia legal en Ginebra (Suiza) (16).
Fiel a su estrategia de no poner todos los cigot en la misma cesta, March nunca fue un creyente ciego en el franquismo. Trató al régimen como a cualquier otra entidad: un instrumento útil, pero también un riesgo que debía ser gestionado. Su pragmatismo lo llevó a financiar a la oposición monárquica al régimen. Durante la Segunda Guerra Mundial, apoyó a Don Juan de Borbón, el pretendiente al trono, con al menos un millón de francos suizos, convencido de que una monarquía parlamentaria sería, a largo plazo, un entorno más estable y favorable para sus intereses (16). Esta maniobra no era un acto de fe democrática, sino una cobertura estratégica, una inversión en una alternativa política por si el «activo Franco» se depreciaba. Solo en 1946, cuando quedó claro que las potencias aliadas no iban a derrocar a Franco, March retiró su apoyo financiero a los monárquicos (16). La relación fue, hasta el final, puramente transaccional.
"Un chueta (o xueta en mallorquín) es un miembro de un grupo social de la isla de Mallorca, en España, que desciende de los judíos mallorquines que se convirtieron al cristianismo"
A modo de curiosidad, los March descienden de los chuetas, unos judíos mallorquines. Siempre han apoyado al árbol que mejor sombra les podía dar, sobre todo en política. Juan March Delgado ha sido uno más.
www.elespanol.com
Durante la II República española (1931-1939) sería fruta en dos legislaturas y, a pesar de haber sido acusado y condenado por varios delitos económicos, alcanzaría el cargo de vocal del Tribunal de Garantías Constitucionales. Al estallar la sublevación de 1936 financió el puente aéreo entre Jovenlandia y Sevilla para trasladar, con aviones comprados en Alemania, a las tropas de élite del bando franquista que ocuparon Andalucía. Y poco después financió el rearme de Mallorca —en poder de los sublevados— con la compra de aviones italianos. Durante la II Guerra Mundial (1939-1945) cobraría una espectacular comisión —del gobierno británico— para descoyuntar la alianza Hitler-Franco.
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Sus acciones pueden ser analizadas como una «opa hostil» contra el Estado. Proporcionó el capital semilla para la operación, financiando personalmente el alquiler del avión Dragon Rapide que trasladó al general Franco desde las Islas Canarias a Jovenlandia para ponerse al frente del Ejército de África, el núcleo de la sublevación (1). Aseguró la financiación puente, entregando 600 millones de pesetas al general Mola y garantizando el futuro económico de las familias de los generales conspiradores en caso de que el golpe fracasara (13). Controló la cadena de suministro, negociando con la petrolera estadounidense Texaco para asegurar el abastecimiento de combustible a las tropas sublevadas, mientras se cortaba el suministro a la República (11).Además, financió el primer puente aéreo militar de la historia, que transportó a las tropas de élite desde África a la península en aviones Junkers alemanes, un movimiento logístico que fue decisivo en los primeros compases de la guerra (11).
March había sido el banquero de la rebelión y esperaba un retorno de su inversión. Franco, por su parte, recompensó a su principal financiador, pero a medida que consolidaba su poder, se sentía cada vez más irritado por las deudas contraídas y por la insaciable ambición de March de monopolizar el comercio exterior de España, lo que amenazaba la estabilidad de las finanzas del Estado (16).
Esto llevó a frecuentes enfrentamientos con figuras poderosas del régimen, como el ministro falangista de Industria y Comercio, Demetrio Carceller, quien era a su vez un competidor directo en los lucrativos negocios del mercado […] (16). La tensión llegó a tal punto que March temió por su vida, creyendo que Franco había expresado su deseo de cancelar, lo que le llevó a huir temporalmente a Portugal y, finalmente, a fijar su residencia legal en Ginebra (Suiza) (16).
Fiel a su estrategia de no poner todos los cigot en la misma cesta, March nunca fue un creyente ciego en el franquismo. Trató al régimen como a cualquier otra entidad: un instrumento útil, pero también un riesgo que debía ser gestionado. Su pragmatismo lo llevó a financiar a la oposición monárquica al régimen. Durante la Segunda Guerra Mundial, apoyó a Don Juan de Borbón, el pretendiente al trono, con al menos un millón de francos suizos, convencido de que una monarquía parlamentaria sería, a largo plazo, un entorno más estable y favorable para sus intereses (16). Esta maniobra no era un acto de fe democrática, sino una cobertura estratégica, una inversión en una alternativa política por si el «activo Franco» se depreciaba. Solo en 1946, cuando quedó claro que las potencias aliadas no iban a derrocar a Franco, March retiró su apoyo financiero a los monárquicos (16). La relación fue, hasta el final, puramente transaccional.
"Un chueta (o xueta en mallorquín) es un miembro de un grupo social de la isla de Mallorca, en España, que desciende de los judíos mallorquines que se convirtieron al cristianismo"
A modo de curiosidad, los March descienden de los chuetas, unos judíos mallorquines. Siempre han apoyado al árbol que mejor sombra les podía dar, sobre todo en política. Juan March Delgado ha sido uno más.
Juan March Delgado, el discreto encanto de un aristócrata con una fortuna de 400 millones de euros
Prudente, fiel, influyente, culto... cualidades profesionales y personales que Juan March Delgado ha practicado a lo largo de su vida.
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Durante la II República española (1931-1939) sería fruta en dos legislaturas y, a pesar de haber sido acusado y condenado por varios delitos económicos, alcanzaría el cargo de vocal del Tribunal de Garantías Constitucionales. Al estallar la sublevación de 1936 financió el puente aéreo entre Jovenlandia y Sevilla para trasladar, con aviones comprados en Alemania, a las tropas de élite del bando franquista que ocuparon Andalucía. Y poco después financió el rearme de Mallorca —en poder de los sublevados— con la compra de aviones italianos. Durante la II Guerra Mundial (1939-1945) cobraría una espectacular comisión —del gobierno británico— para descoyuntar la alianza Hitler-Franco.
Nace Joan March, el banquero de Franco
Tal día como hoy del año 1880, nacía Joan March Ondinas, contrabandista, político y banquero, que pasaría a la historia por haber sido uno de los