Juan March: el plutócrata que financió el golpe de Franco y su legado
¿Cómo un contrabandista mallorquín acabó siendo el banquero de la dictadura y uno de los hombres más ricos del mundo? La pregunta no es retórica. La respuesta está en la biografía de Juan March Ordinas (1880-1962), el patriarca de una dinastía que aún hoy controla una de las mayores fortunas de España desde Mallorca.
El origen: estraperlo y la Canadiense
March no heredó su dinero. Lo construyó con métodos que hoy lo habrían llevado a prisión y ayer lo convirtieron en leyenda. Su fortuna arrancó con el contrabando de tabaco en el norte de África y despegó con el asalto a la Compañía de Electricidad de Canadá, más conocida como la Canadiense, en los años veinte. No fue una operación bursátil convencional: fue una opa hostil contra el Estado español, ejecutada con información privilegiada y maniobras que rozaban lo delictivo.
La venta de armas y víveres a los gobiernos alemán y británico durante las dos guerras mundiales completó el cuadro. March no tenía ideología; tenía clientes. Y los clientes pagaban bien.
El Dragon Rapide: el cheque que cambió España
Su papel en la Guerra Civil es el que le ha dado fama perdurable. March financió personalmente el alquiler del avión Dragon Rapide que trasladó al general Franco desde las Islas Canarias a Marruecos en julio de 1936. Sin ese vuelo, el Ejército de África no se habría puesto al frente de la sublevación y la historia de España habría sido otra. El capital semilla de la operación salió de su bolsillo.
La relación con Franco fue pragmática, no ideológica. March sabía que el bando nacional necesitaba dinero y él necesitaba protección. El intercambio funcionó durante décadas.
El mito del origen judío y los chuetas
Uno de los debates más recurrentes sobre March es su supuesto origen judío o chueta. La cuestión no es baladí: los chuetas son los descendientes de los judíos conversos de Mallorca, históricamente discriminados y con apellidos específicos. March no figura entre los quince apellidos tradicionales chuetas, pero hay quien sostiene que su fisonomía delata un origen sefardí. La evidencia genealógica, sin embargo, no lo confirma. Es un mito que persiste, alimentado tanto por la leyenda negra como por la admiración de quienes ven en él al arquetipo del financiero sin escrúpulos.El legado: de la banca a la fundación
March murió en 1962, pero su imperio sobrevivió. Sus descendientes transformaron el negocio familiar en Banca March, una de las entidades más sólidas de España, y la Fundación Juan March se convirtió en un referente cultural. La dinastía sigue habitando en Mallorca, lejos del ruido, con una fortuna que pocas familias europeas pueden igualar.
La ironía es que el hombre que financió un golpe de Estado para defender un orden social acabó siendo el ejemplo perfecto de que el capital no tiene patria. Ni ideología. Solo intereses.